Día Internacional de la Educación: 251 millones de niños y niñas no van a la escuela
La educación es un derecho fundamental que debe garantizarse incluso en las circunstancias más adversas.

Una niña escribe en una pizarra en un espacio de aprendizaje temporal en Fada N'Gourma, región oriental de Burkina Faso. © UNICEF/UNI820229/Adamou
23/1/2026
Las aulas no son solo espacios de aprendizaje. Ante un contexto de crisis, son también espacios seguros donde establecer rutinas y uno de los pocos lugares donde pueden detectarse a tiempo situaciones de violencia, abandono o explotación. En conflictos, desplazamientos forzosos, violencia o emergencias climáticas, la escuela funciona como una red esencial de protección.
En el Día Internacional de la Educación, queremos recordar que la educación es un derecho fundamental que debe garantizarse incluso en las circunstancias más adversas. Sin embargo, actualmente, 251 millones de niños y niñas permanecen fuera del sistema educativo y la mitad de ellos vive en África Subsahariana, una de las zonas más golpeadas por la violencia y los desplazamientos.
A escala global, 234 millones de estudiantes en edad escolar viven en contextos de crisis y requieren apoyo urgente para acceder a una educación segura y de calidad. El cierre de miles de centros por conflictos armados deja a la infancia sin aprendizaje y sin un entorno que proteja su bienestar en los momentos más críticos.
La educación, vital en contextos de emergencias
Las crisis humanitarias demuestran que, cuando la escuela cierra, la infancia queda más expuesta y la educación se convierte en un pilar clave de protección.
Gaza
Niños y niñas asisten a un centro de aprendizaje apoyado por UNICEF en la escuela Aeshyia de Deir al-Balah, Gaza, octubre de 2025. © UNICEF/UNI894998/Eleyan
En Gaza, los únicos lugares seguros para aprender, jugar y relacionarse son los espacios temporales habilitados por UNICEF. Solo en Deir al-Balah, miles de niños y niñas acuden cada día a estudiar bajo tiendas de campaña o en aulas dañadas. Más de 100.000 niños de los 650.000 en edad escolar han podido asistir a alguna de estas 93 escuelas temporales apoyadas por UNICEF, ya que muchas aulas han sido destruidas o gravemente dañadas.
Cada libro, cada pupitre y cada tienda de campaña son importantes, porque la educación ofrece esperanza y estabilidad a los niños de Gaza en medio de una situación de caos inimaginable. Los niños y niñas de Gaza ya han perdido dos cursos académicos completos y se acercan a un tercer año sin acceso continuado a educación presencial.
Sudán
Widad y su familia huyeron de la violencia en Al Fasher y llegaron a Addabah, donde finalmente están a salvo y tratan de reconstruir su vida día a día. © UNICEF/UNI909750/UNICEF
Hace solo unas semanas, la vida de Widad, de 11 años, era muy diferente. En Al Fasher, ella y su familia vivían bajo bombardeos y tiroteos incesantes. “Tenía miedo porque estaban matando a gente», dice con apenas un hilo de voz. Durante tres años, Widad y sus hermanos no han ido al colegio. Al igual que millones de niños en Sudán, el conflicto y los repetidos desplazamientos les han robado su educación, agravando una crisis educativa ya de por sí, catastrófica.
En el campamento de personas desplazadas de Al-Afas, UNICEF ha creado un Espacio Amigo de la Infancia, un refugio seguro donde los niños pueden jugar, bailar, dibujar y empezar a recuperarse. “Lo que más me gusta son los juegos, así que vengo aquí a jugar”, afirma. A pesar de las dificultades que ha enfrentado, Widad se mantiene firme, esperanzada y decidida. Sueña con volver a la escuela y sueña con un futuro. “Quiero ser abogada”, nos cuenta.
El acceso a la educación sigue gravemente comprometido, especialmente en Darfur, los estados de Kordofán y las zonas que acogen a grandes poblaciones desplazadas. En noviembre de 2025, el estado de Nilo Blanco reabrió 260 escuelas, alcanzando un total de 13.005 centros operativos de los 19.395 existentes en el país, alrededor del 67%. A pesar de los avances, las dificultades persisten: el 10% de las escuelas continúan siendo refugios para personas desplazadas o están ocupadas por grupos armados.
Afganistán
Andrea James, Representante adjunta de UNICEF en Afganistán, ha estado visitando recientemente España y ha hecho un alegato a favor de la educación de las niñas.
En Afganistán, las niñas no pueden ejercer su derecho a recibir una educación. Este año se cumplen 4 desde que se prohibió a las chicas afganas acceder a la educación secundaria. “Con ello, se les niega el derecho a aprender y a construir su futuro”, ha dicho Andrea James, Representante adjunta de UNICEF en Afganistán, en una visita reciente en España. Si esta prohibición se mantuviera hasta 2030, serían 4 millones las niñas afectadas.
La prohibición de las niñas de acceder a la educación secundaria aumentan los riesgos de caer en matrimonios infantil, se debilita el sistema sanitario y se pierden grandes profesionales que, no solo comprometen el futuro de una generación., sino el de todo un país. Unos 7,1 millones de niños y niñas necesitan apoyo educativo. Solo en noviembre de 2025, UNICEF facilitó el acceso al aprendizaje de 309.700 estudiantes a través de 10.000 clases comunitarias en 26 provincias —el 65% niñas— y formó a 1.514 docentes para mejorar la calidad del aprendizaje.
Nuestro llamamiento a priorizar la educación
En nuestro llamamiento humanitario global de 2026, desde UNICEF situamos la educación como una prioridad clave. Mantener las escuelas abiertas en emergencias protege a la infancia, aporta estabilidad emocional y garantiza un mínimo de normalidad. Para ello, UNICEF necesita 1.220 millones de dólares (unos 1.050 millones de euros) destinados a educación y prevé llegar a 22,9 millones de niños y niñas con educación formal o no formal.
Los recortes anunciados en la ayuda internacional a educación amenazan la estabilidad de sistemas ya debilitados. Según un análisis reciente de UNICEF, la financiación global para educación podría reducirse en 3.200 millones de dólares en 2026 (un 24%), lo que equivale a 2.900 millones de euros. Esto podría dejar a 6 millones de niños y niñas adicionales fuera de la escuela y afectar a 290 millones de estudiantes por el deterioro de los sistemas educativos.
Desde UNICEF trabajamos junto a gobiernos y aliados para reforzar los sistemas educativos y, en emergencias, habilitar espacios seguros de aprendizaje, brindar apoyo psicosocial y detectar riesgos de protección.
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