Centroamérica y México: los niños retornados sufren más violencia, estigma y privaciones

Los viajes peligrosos y las expulsiones intensifican las causas profundas de la migración irregular y el desplazamiento forzado, según revela nuestro informe Desarraigados en Centroamérica y México.

Migracion en Centroamerica y Mexico

16/08/2018

La violencia extrema, la pobreza y la falta de oportunidades no sólo son causas de la migración irregular y el desplazamiento forzado de los niños y niñas desde el norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) y México, sino que también son consecuencia de las expulsiones desde México y Estados Unidos.

“En muchos casos, los niños que son retornados a sus países de origen no tienen un hogar al que regresar, terminan endeudados o son víctimas de las maras. El hecho de que se les devuelva a situaciones imposibles hace más probable que vuelvan a emigrar”, ha explicado nuestra directora regional para América Latina y el Caribe, Maria Cristina Perceval.

Así lo revela nuestro último informe Desarraigados en Centroamérica y México, que examina los desafíos y peligros a los que se enfrentan los niños y las familias migrantes y refugiados a lo largo de su ruta.

  • Pobreza. Las familias pobres solicitan a menudo préstamos para financiar su migración irregular a EEUU, dejándolas en una situación financiera aún más precaria cuando son detenidas y devueltas sin dinero y sin poder pagar sus préstamos. Esta presión económica puede dejar a los niños y sus familias sin hogar o sin los recursos para pagar sus necesidades más esenciales.  
  • Violencia. La violencia de las maras está omnipresente en muchas comunidades del norte de Centroamérica. Entre 2008 y 2016, en Honduras, por ejemplo, aproximadamente un niño murió cada día por homicidio. Los niños y sus familias que emigran pueden correr un riesgo aún mayor si son devueltos por la fuerza, sin ningún tipo de apoyo o protección, a las comunidades en las que ya antes corrían peligro. Muchos retornados terminan en una situación precaria de desplazamiento interno.
  • Estigmatización. Los niños y sus familias que regresan tienen que afrontar la estigmatización dentro de la comunidad debido a sus intentos fallidos de llegar a México o EEUU. Esto puede dificultar que los niños se reintegren en la escuela y que los adultos encuentren trabajo.
  • Separación y detención. La detención y la separación familiar por parte de las autoridades de inmigración son experiencias profundamente traumáticas. Mantener a las familias unidas y apoyar alternativas a la detención son medidas fundamentales para garantizar el interés superior de la infancia migrante y refugiada.

Centroamérica y México: recomendaciones a los gobiernos

Por todo ello, instamos a los gobiernos a trabajar juntos en la ampliación de soluciones que ayuden a aliviar las causas fundamentales de la migración irregular y forzada, y a salvaguardar el bienestar y los derechos de los niños refugiados y migrantes a lo largo del viaje. Entre las medidas que proponemos figuran:

  • Aplicar mecanismos que puedan contribuir a mitigar las razones profundas de la migración.
  • Proteger a los niños durante el tránsito y en su destino.
  • Proporcionar a los niños acceso a los servicios esenciales durante todo el viaje.
  • Garantizar que el retorno se lleve a cabo sólo cuando redunde en el interés superior del niño.
  • Darles la protección y el apoyo necesarios para que se reintegren con éxito en sus comunidades.

Los programas que apoyamos en el norte de Centroamérica y México están beneficiando a niños migrantes, refugiados y retornados; sin embargo, estas iniciativas se tendrían que ampliar a gran escala para hacer frente a todos los desafíos que afrontan los niños de la región en situación de riesgo.

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