El centro educativo es un espacio protector

Este ámbito de la educación en derechos de la infancia se adentra en una de las responsabilidades más profundas y transformadoras de cualquier centro educativo: garantizar que cada niña, niño y adolescente pueda aprender, convivir y participar en condiciones de seguridad emocional, social, física y digital.
La protección no es un añadido ni un conjunto de protocolos burocráticos; es una manera de organizar la vida escolar que reconoce que el bienestar no surge por casualidad, sino como consecuencia de prácticas conscientes, estables y compartidas.
Este ámbito ayuda a comprender que un entorno protector no se construye reaccionando, sino, sobre todo, anticipándose. No vigila, acompaña. Crea las condiciones para que el daño no se produzca o para que, en caso de producirse, el centro actúe con rigor, sensibilidad y proporcionalidad.
Un entorno protector se sostiene sobre pilares que se alimentan entre sí: el bienestar, el buen trato, la convivencia y la seguridad en el entorno digital.
Cada indicador de este ámbito invita a revisar estos pilares y a preguntarse cómo se viven en la vida cotidiana del centro. En su conjunto, el ámbito de entorno protector permite comprender que la protección no es una tarea individual ni un documento archivado. Es una cultura. Una forma de estar, de mirar y de acompañar. Implica organizar espacios, tiempos y relaciones de manera que cada niña, niño y adolescente sienta que la escuela es un lugar donde puede ser, expresarse, equivocarse, pedir ayuda y estar seguro.
Este segundo ámbito cuenta con tres requisitos. El primero es la existencia de un análisis de riesgos en el centro educativo, el segundo aborda los mecanismos de protección frente al acoso y el tercer requisito profundiza en los mecanismos de prevención frente al abuso y las agresiones sexuales.
Análisis de riesgo
Realizar un análisis de riesgos es una de las acciones clave dentro del ámbito del entorno protector. Este documento permite observar el centro con una mirada preventiva, abierta, atenta y honesta. No se trata de identificar culpables, sino de detectar espacios, momentos y dinámicas en los que el alumnado pueda sentirse vulnerable.
Un patio con zonas ciegas, un pasillo sin supervisión, una dinámica del aula que deje fuera a una parte del grupo o un uso poco acompañado de los dispositivos digitales son ejemplos de aspectos que el análisis de riesgos puede revelar. Cuando un centro realiza y actualiza este diagnóstico, gana claridad para organizar su entorno desde el cuidado y la seguridad.
El análisis de riesgo orienta las decisiones, impulsa medidas preventivas y se convierte en una herramienta que da coherencia a la intervención en situaciones sensibles. A la hora de realizar este análisis se deben tener en cuenta diferentes situaciones y contextos, algunos de los cuales se desarrollan en este documento para la protección de la infancia en el ámbito escolar. Este es el cuarto requisito de la convocatoria.
El programa busca que el análisis de riesgo del centro esté realizado, actualizado y haya sido utilizado para definir medidas preventivas o de actuación recogidas en los documentos del centro.
La comunidad educativa del centro ha recibido formación sobre protección por parte del Coordinador/a de Bienestar y protección
La protección no se sostiene únicamente en los espacios, sino también en las personas. Por eso es imprescindible que la comunidad educativa conozca la figura del coordinador o coordinadora de bienestar y protección y comprenda su función.
La formación y la información son claves para que los grupos que componen la comunidad -equipo directivo, profesorado, familias, alumnado y personal no docente- sepan identificar las señales de riesgo, reducir vulnerabilidad y actuar con serenidad y criterio ante cualquier situación. Cuando el centro ofrece a cada grupo sesiones adaptadas a su rol, contexto y realidad, está generando una red de protección compartida que ofrece seguridad tanto al alumnado como a quienes lo acompañan.
Para conseguir entornos protectores es vital que toda la comunidad educativa haya recibido formación e información sobre protección a la infancia. La prevención primaria, es decir, evitar o reducir los riesgos, es clave para lograr entornos protectores, de esta forma, el coordinador o coordinadora de bienestar y protección del centro, junto a la a dirección y otras figuras del colegio, ha de proporcionar información y formación a través de jornadas, charlas o sesiones informativas adaptadas a cada grupo y en función del análisis de riesgo que ha elaborado.
El programa busca que toda la comunidad educativa haya recibido formación e información adaptada a su rol sobre la figura y funciones del coordinador/a de bienestar y protección, comprendiendo la función del coordinador de bienestar y protección y sabiendo cómo reducir riesgos y actuar ante situaciones de riesgos.
Mecanismos de prevención del acoso escolar
Un entorno protector requiere mecanismos claros para prevenir el acoso escolar. Estos mecanismos van más allá de contar con un protocolo escrito: implican organizar el día a día de forma que la prevención sea real y constante.
La observación activa del profesorado, la existencia de canales para pedir ayuda, la presencia adulta en momentos sensibles y la creación de espacios de convivencia seguros hacen que el alumnado perciba que su bienestar importa. Cuando el centro dispone de procedimientos accesibles, conocidos y coherentes, y cuando estos se aplican con regularidad, la comunidad educativa siente que no está sola ante un conflicto, sino que existe un sistema que la sostiene.
Por ello, a educación en derechos de infancia impulsa la adopción de medidas normativas, organizativas y educativas para garantizar la protección de la infancia frente al maltrato, el acoso y el abuso y las agresiones sexuales, entre otros factores. Para ello, es necesario que toda la comunidad educativa conozca los protocolos y mecanismos de protección. En este sentido, centros educativos como el CEIP Luis Calandre de Cartagena (Murcia) realiza un proyecto en el centro colocando frases de rechazo al acoso escolar realizadas por el alumnado del propio centro. Estas frases están ubicadas en las paredes de los baños, pasillos, aulas y entradas. Contar con un protocolo frente al acoso escolar es el quinto requisito de la convocatoria.
El programa busca que el centro cuente con mecanismos claros, sistemáticos y activos de prevención: vigilancia organizada, detección temprana, comunicación interna, protocolos de actuaciones y acciones preventivas regulares).
Mecanismos de prevención del abuso y las agresiones sexuales
El ámbito protector se amplía al abordar la prevención del abuso y de las agresiones sexuales. Esto exige un enfoque especialmente cuidadoso, porque implica reconocer que la vulnerabilidad puede surgir en los entornos más cotidianos. Un centro comprometido revisa sus dinámicas, organiza supervisiones adecuadas, garantiza rutas seguras de ayuda y establece criterios claros para actuar ante cualquier sospecha o señal.
La protección debe ser un marco estable, no una respuesta improvisada. Cuando el alumnado sabe cómo pedir ayuda y a quién acudir, cuando siente que su palabra es escuchada con respeto y que no será expuesto ni revictimizado, la escuela se convierte en un entorno donde la convivencia, el buen trato y el bienestar es práctica cotidiana.
Así, la educación en derechos de infancia impulsa la adopción de medidas normativas, organizativas y educativas para garantizar la protección de la infancia frente al maltrato, el acoso y el abuso y las agresiones sexuales, entre otros factores. Para ello, es necesario que toda la comunidad educativa conozca los protocolos y mecanismos de protección.
Saber qué protocolo activar, las personas responsables de hacerlo y, sobre todo, las actividades que se pueden realizar durante el curso para fomentar un ambiente protector y reducir los riesgos es un requisito para convertirse en centro referente en educación en derechos de infancia.
Tener un protocolo frente al abuso y las agresiones sexuales, dándolo además a conocer a través de actividades de prevención es el sexto requisito de la convocatoria.
El programa busca que el centro cuente con mecanismos claros, sistemáticos y activos de prevención del abuso y las agresiones sexuales, integrados en su estructura, como rutas de comunicación, criterios de confidencialidad, coordinación interna, etcétera.
Mecanismos para la prevención de las manifestaciones de odio y discriminación
El compromiso con la no discriminación también forma parte esencial del entorno protector. Prevenir las manifestaciones de odio, discriminación y exclusión no significa reaccionar cuando ya han ocurrido, sino actuar previamente para que ninguna característica personal -cultural, lingüística, funcional, emocional o social, entre otras- se convierta en una barrera. La observación atenta del clima escolar, la revisión de dinámicas que pueden perpetuar desigualdades y la creación de espacios donde las diferencias se reconozcan y se expliquen sin estigma permiten que el centro sea realmente inclusivo. Cuando el centro analiza quién queda fuera, quién participa menos y qué prácticas pueden generar malestar, está ejerciendo una forma de protección tan importante como cualquier protocolo.
Uno de los pilares de la educación en derechos de infancia y ciudadanía global es garantizar la protección frente a cualquier tipo de discriminación por motivos de raza, cultura, religión, origen, idioma, sexo o de cualquier otra índole. En el Colegio Apostólico San José de Iruña de Oca el alumnado de 2º de la E.S.O lleva a cabo el proyecto multidisciplinar llamado "Camino al Bien-Estar", desde el cual se refuerzan las emociones y se trabajan temas como la xenofobia, el racismo, sexismo o la homofobia, entre otros aspectos. Al final de la tercera evaluación, el alumnado debe componer una canción que haga referencia a la prevención de cualquier manifestación de odio o discriminación.
Cada vez son más los centros de educación primaria que solicitan la visita de la Unidad de Participación Ciudadanía de la Policía Nacional para realizar la actividad de "El Club de los Secretos", una iniciativa de UNICEF y la Policía Nacional para impulsar los entornos protectores de la infancia en el ámbito educativo. El Colegio Cooperativa Alcazar de Segovia realizó esta actividad y nos compartió la siguiente fotografía.
El programa busca que el centro disponga de mecanismos definidos, estables y accesibles para prevenir manifestaciones de odio y discriminación (organizativos, relacionales, pedagógicos y de acompañamiento).
Políticas de control de accesos al centro educativo
El control de accesos forma parte de la arquitectura básica de un entorno protector, porque determina quién puede entrar, transitar y permanecer en el centro, y en qué condiciones.
Este aspecto, que puede parecer puramente logístico, tiene un impacto directo en la seguridad y en la confianza de la comunidad educativa. Saber quién entra en el centro, en qué circunstancias y con qué criterios permite anticiparse a situaciones de riesgo y crea un entorno más estable para el alumnado.
La claridad en los procedimientos de accesos, llegada y salida, la identificación de personas externas y la supervisión de espacios sensibles ayudan a que la vida cotidiana se desarrolle sin sobresaltos y refuerzan la sensación de pertenencia y protección.
Los planes de emergencia son claves para gestionar las situaciones no frecuentes que pueden suceder o impactar en el centro educativo, como sucedió con la emergencia educativa derivada del COVID-19 o la erupción del volcán de La Palma. Por ejemplo, la Escuela Infantil el Bosque Encantado de Madrid cuenta con un documento de medidas de emergencia y evacuación del centro, así como con un protocolo de incorporación de alumnas y alumnos.
Desde Baleares, la Escuela Infantil Es Fameliar cuenta con un protocolo que establece las políticas de control de acceso al centro educativo. De la misma manera, el Colegio Marista Champagnat de Salamanca cuenta con protocolo de acceso al centro donde se establecen los horarios para el acceso, así como las puertas de entrada y de salida.
El programa busca que el centro cuente con políticas de control de accesos claras, estables y conocidas por toda la comunidad educativa: procedimientos de entrada y salida, protocolos para visitas, supervisión de espacios sensibles y coordinación interna para garantizar la seguridad, la protección y el bienestar del alumnado.
Formación específica del profesorado en protección a la infancia
El profesorado tiene un papel fundamental en la creación de entornos protectores para la infancia, especialmente a través de la formación específica en protección. Esta formación permite que cada profesional cuente con criterios comunes para reconocer señales tempranas, acompañar emociones, ajustar dinámicas del aula o activar rutas de ayuda.
Un centro educativo donde la mayoría del profesorado está formado en protección y bienestar se convierte en un espacio más seguro, porque las decisiones no dependen de intuiciones individuales, sino de un marco compartido que orienta la intervención.
Sin duda, el coordinador o coordinadora de bienestar y protección a la infancia en los centros educativos tiene un rol fundamental para construir entornos protectores para cada niña, niño y adolescente, facilitando el aprendizaje y el bienestar físico y psicológico del alumnado, interviniendo además ante cualquier situación de riesgo o amenaza. Una de sus principales tareas se centra en evitar los factores de riesgo, educar en el buen trato y crear hábitos de interrelación interpersonal saludables (prevención primaria), así como identificar y gestionar los estados precoces de los conflictos e impedir su progresión violenta (prevención secundaria) y, cuando el conflicto escala, evitar el agravamiento de las secuelas que sufren las víctimas (prevención terciaria).
El documento “Estándares mínimos para el ejercicio de la función de coordinación de bienestar y protección en centros educativos”, representa una herramienta práctica que busca orientar y acompañar a las administraciones educativas en este sentido.
El programa busca que la mayoría o la totalidad del profesorado cuente con formación específica en protección a la infancia.
Existencia de actividades educativas en el centro sobre alimentación, adicciones y educación vial
El entorno protector también se expresa en las actividades educativas vinculadas al bienestar físico, emocional, social y digital. La promoción de hábitos saludables, la educación vial, la prevención de consumos y adicciones o la existencia de espacios de calma, entre otros, no son actividades decorativas, sino estrategias educativas que fortalecen la seguridad interna y la regulación emocional del alumnado. Una comunidad educativa que incorpora estas acciones de forma regular transmite que el bienestar es una prioridad educativa y no un aspecto periférico.
Hábitos de alimentación saludables
Con el propósito de construir entornos protectores para la infancia, los centros educativos realizan diferentes actividades educativas de prevención a lo largo de todo el curso escolar, adaptándolas a cada grupo y etapa educativa. Por ejemplo, en la Escuela Infantil la Cantera de Tierz, dentro de su proyecto curricular, hace referencia explícita a la alimentación debido a su importancia en el desarrollo psicofísico de la infancia. Desde esta escuela aragonesa se fomenta la adquisición de hábitos saludables trabajando en diferentes vías, como la formación a las familias sobre alimentación, la importancia de probar y manipular alimentos desde muy temprana edad o la elaboración diaria de menús nutritivos y equilibrados en la escuela.
El programa busca que el centro implemente, de forma sistemática, actividades educativas sobre hábitos de alimentación saludable, con enfoque preventivo explicito, continuidad en el tiempo y participación del alumnado.
Prevención del tabaquismo, consumo de alcohol y drogodependencias
Prevenir adicciones supone diseñar intervenciones específicas para la acción tutorial, desarrollando de esta manera actividades que permitan a la comunidad escolar la expresión de las actividades favorables al cuidado de la salud y el rechazo al consumo de sustancias nocivas. En este sentido, muchos centros educativos reciben charlas y formación sobre el asunto. En el Centro Cultural Vallisoletano, por ejemplo, sus estudiantes reciben formación en la asignatura de Biología y Geología de 3º de la E.S.O. recogida en la programación didáctica de la materia.
El programa busca que el centro implemente, de forma sistemática, actividades educativas sobre prevención del tabaquismo, consumo de alcohol y drogodependencias, con enfoque preventivo explicito, continuidad en el tiempo y participación del alumnado.
Educación vial
Impulsar actividades de educación vial es clave para prevenir accidentes y estar alerta en los diferentes desplazamientos por el municipio. En este sentido, los centros educativos realizan múltiples y diferentes actividades para reforzar la educación vial de su alumnado. Por ejemplo, el alumnado de primaria del Colegio Berrio Otxoa recibe clases de educación vial disfrutando de la Ría de Bilbao.
Desde Mairena de Aljarafe (Sevilla), el alumnado del CEIP Malala realiza una campaña de seguridad vial, instalando además cartelería sobre seguridad vial en el centro y sus alrededores.
El programa busca que el centro implemente, de forma sistemática, actividades educativas sobre educación vial, con enfoque preventivo explicito, continuidad en el tiempo y participación del alumnado.
Educación sobre Derechos Digitales de la Infancia
Las políticas y acciones relacionadas con la educación en el ámbito digital merecen una atención creciente. El uso responsable de la tecnología, la protección de la privacidad, la prevención del ciberacoso y la comprensión de los riesgos emocionales asociados a la vida en línea se han convertido en una dimensión esencial de protección. Cuando un centro integra estos temas en sus proyectos, programaciones y protocolos, el alumnado aprende a habitar lo digital de manera consciente, responsable y segura. La escuela, en este sentido, se convierte en un acompañamiento imprescindible para navegar un mundo hiperconectado.
El uso seguro de Internet conlleva una responsabilidad que se va adquiriendo a través del conocimiento, el desarrollo de habilidades y de la construcción de una postura ética que permita a niñas, niños y adolescentes relacionarse en el espacio digital como en cualquier otro ámbito de sus vidas.
La Lomloe establece la necesidad de contar con un plan digital en los centros educativos: "las administraciones educativas deberán establecer las condiciones que hagan posible la eliminación en el ámbito escolar de las situaciones de riesgo derivadas de la inadecuada utilización de las TIC, con especial atención a las situaciones de violencia en la red. Se fomentará la confianza y seguridad en el uso de las tecnologías, prestando especial atención a la desaparición de estereotipos de género que dificultan la adquisición de competencias digitales en condiciones de igualdad".
Tanto el Ministerio de Educación y Formación Profesional, como las diferentes consejerías de Educación como Canarias o Castilla La Mancha han elaborado guías y orientaciones para elaborar el plan digital del centro. Los derechos de la infancia deben estar incluidos de manera expresa en el plan digital del centro.
En el CEIP Cristóbal Colón de Villaverde (Madrid) son conscientes de los riesgos y oportunidades de la tecnología y, por ello, realizan diferentes actividades relacionadas con los derechos digitales de la infancia, como la actividad "Controla tu red- Prevención del uso del móvil", un proyecto educativo que busca concienciar al alumnado para que adquieran hábitos adecuados y saludables en el uso controlado y seguro de las TIC. Además, desde el centro se proporciona información y recursos a las familias y profesorado para prevenir los riesgos de la tecnología. Junto a ello, desde el centro se impulsa la Escuela TIC de madres y padres, desde la cual se organizan varias actividades.
El programa busca que el centro cuente con un plan digital de centro donde la educación en derechos digitales esté integrada de manera sistemática en la vida del centro (programaciones, proyectos, protocolos), abordando la privacidad, la seguridad, la participación y el acceso).

CiberConVivencia
El alumnado de 5º y 6º de Primaria y de 1º de la ESO del Centro Cultural Vallisoletano, centro referente en educación en derechos de infancia, recibieron charlas sobre el uso seguro y responsable de Internet, así como de dispositivos móviles y redes sociales. Fueron los propios estudiantes de 4º de la ESO quienes se encargaron de organizar e impartir estos talleres, enmarcados en el Día Internacional de Internet Seguro (7 de febrero). Se trata de alumnas y alumnos voluntarios del programa de CiberConVivencia que este centro inició en el curso 2010-2011 y se basa en la educación entre iguales, contribuyendo a fomentar la participación activa del alumnado por la mejora de la convivencia escolar. .
Te interesa
En este enlace tienes un resumen con las claves de la convocatoria de centros referentes en educación en derechos de la infancia.
Puedes conocer el resto de ámbitos de la educación en derechos de la infancia a través de estos enlaces:
Conoce lo último en Educación en Derechos
¿Quieres que tu centro sea una escuela en derechos?
Puedes iniciar el proceso hoy mismo. Envíanos un correo y pídenos información sobre cómo iniciar un proyecto de educación en derechos.










