Espacios seguros en mitad del camino

Los centros Spilno apoyados por UNICEF han convertido algunas estaciones de tren del país en el punto de encuentro de miles de niños y niñas que, junto con sus familias, pueden recuperar su infancia en mitad de la huida por los enfrentamientos.

Lisa y Tykhon disfrutan coloreando libros en la estación de tren Spilno Spot, en Lviv

El conflicto comenzó en febrero de 2022, y solo un mes después, UNICEF inauguró el primer centro Spilno (que significa “juntos” en ucraniano). Desde entonces, hemos acogido a más de tres millones de niños y niñas de todo el país que, como Alina y su mamá Anya, han aprendido que esperar el próximo tren puede convertirse en el mejor momento del día. Nada más llegar a la estación, nuestro equipo les condujo a una sala luminosa y acogedora donde los niños pueden jugar y las familias recuperar fuerzas.

Anya y Alina juegan durante un rato en el centro Spilno de la estación de Leópolis.

Anya y Alina juegan durante un rato en el centro Spilno de la estación de Leópolis.

Desde el inicio de la guerra a gran escala, hace ya cuatro largos años, viajar de una punta del país a otra se ha convertido en una actividad cotidiana para millones de familias. Muchas han tenido que desplazarse varias veces a causa de los bombardeos; otras deciden cambiarse de ciudad en busca de rincones en los que no haya cortes de luz o de calefacción; algunos visitan a sus familiares para asegurarse de que están bien, y otros, simplemente, optan por volver al lugar que un día fue su hogar. 

Debido a todo tipo de situaciones de emergencia, los trenes suelen retrasarse, las rutas cambian de repente por motivos de seguridad y los cortes de electricidad tensionan la red. Por ello, las familias pueden llegar a esperar seis, ocho e incluso diez horas hasta que por fin puedan montarse en su tren. En este contexto, programas como Unidos por Ucrania les ofrecen justo lo que necesitan: un lugar que no parezca una simple sala de espera y que nos recuerde que el derecho de los niños a sentirse seguros y a jugar tranquilamente debe respetarse incluso en tiempos de guerra.

Una de nuestras compañeras de Unicef en Ucrania juega con un niño mientras espera su tren.

Una de nuestras compañeras de UNICEF en Ucrania juega con un niño mientras espera su tren.

En nuestra visita al centro Spilno de Leópolis, uno de los principales centros de tránsito, tuvimos la oportunidad de charlar con Yuliia, que lleva más de dos años trabajando allí. Como ella misma lo describe, “cada día aquí es una aventura”, ya que no saben quién se va a pasar por allí a lo largo de la jornada. Lo normal es que acudan familias con niños pequeños, pero también nos contó el caso de un equipo de chicas que venían de una competición de danza y decidieron parar allí antes de volver a Kiev. “Los niños entran, miran todos los juguetes y se les ilumina la cara. Los padres, mientras tanto, descansan o juegan con sus hijos. Pero lo que está claro es que todo el que pasa por aquí recupera la normalidad durante un rato”, nos explica Yuliia.

Además de pasárselo bien, los niños también pueden recibir atención médica si la necesitan, y los padres tienen a su disposición pañales, alimentos y artículos básicos para poder cuidar de sus pequeños. A pesar de que la vida en Ucrania sigue siendo extremadamente difícil y de que muchos de los niños se siguen asustando al oír el pitido de los trenes, ya que les recuerda a las alarmas antiaéreas, gracias a personas como tú estamos ayudándoles a continuar su camino.

Los pequeños también tienen la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad.

Los pequeños también tienen la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad.

Muchos de estos niños no saben lo que es crecer y vivir con cierta estabilidad. Los que no llevan toda su corta vida huyendo de los bombardeos nacieron en mitad de la pandemia o están demasiado acostumbrados a un estado de alarma permanente. La mayoría aún no ha podido regresar al colegio y no disponen de lugares seguros para jugar con otros niños. Por eso estos centros Spilno, que ya están presentes en 20 ciudades de Ucrania, son tan importantes para todos ellos.

Desde UNICEF pedimos un alto al fuego de manera inmediata para que el pueblo ucraniano recupere su libertad, pero hasta entonces, trabajaremos sin descanso para que la infancia encuentre ese momento de calma tan necesario en mitad del camino. Gracias de corazón en nombre de Alina, Rostyslav, Lisa, Tykhon y de todos los niños y niñas que han pasado y pasarán por el centro Spilno de Leópolis. Protegiendo a la infancia, garantizamos el futuro de todos.