Cuando la tecnología es un juego de niñas
Acompáñanos a descubrir la historia de la joven Y Hỉnh y cómo la educación STEM y el acceso a las nuevas tecnologías pueden ayudar a miles de niñas como ella a romper la brecha de la desigualdad, en un mundo tradicionalmente dirigido a los chicos, gracias al impulso de personas como tú.
En muchos lugares del mundo, especialmente en las comunidades rurales, miles de niñas siguen creciendo con multitud de barreras que limitan su acceso a la educación digital. Sin embargo, en una escuela de las Tierras Altas de Vietnam, rodeada de montañas, donde la vida transcurre al ritmo de la naturaleza y a duras penas tienen conexión a internet, algo está cambiando. Y todo gracias a un proyecto interactivo de clase y a una pequeña placa electrónica.
Entre todos los estudiantes que se acercaban a la mesa del profe para curiosear y saber exactamente qué era eso de “programar”, estaba la joven Y Hỉnh, cuya historia refleja el poder transformador de la educación cuando llega a quienes más la necesitan. Esta niña de 12 años creció en una comunidad donde, como en muchas otras, las niñas no siempre tienen la libertad de elegir su camino ni de desarrollar su confianza. Pero gracias a las personas que colaboráis con iniciativas como Unidos por los derechos de las niñas, ahora está empezando a ser quien quiere ser.
Y Hỉnh y sus compañeras, de la etnia minoritaria Gie Trieng, están dispuestas a cambiar las cosas.
Todo comenzó cuando la joven participó en un proyecto educativo impulsado por UNICEF que combinaba tecnología, creatividad y trabajo en equipo. Para ella, este tipo de iniciativas eran algo totalmente nuevo: nunca había programado, apenas había utilizado un ordenador y pensaba que no sería capaz de aprender algo tan complicado. Sin embargo, algo dentro de ella le decía que tenía que intentarlo, ¡y así lo hizo! Buscó información, preguntó sus dudas en clase y, con un poco de práctica y paciencia, consiguió superar sus miedos.
Como vio a Y Hỉnh totalmente preparada, su profe decidió apuntar a toda la clase a la competición ‘Jugando con tecnología. Innovando con Micro:bit’, organizada por UNICEF. Al principio Y Hỉnh tuvo muchas dudas, pero después decidió aceptar el reto y, junto al resto de sus compañeros, desarrolló una idea muy especial: un juego de mesa colaborativo inspirado en la vida en su comunidad, donde construyen granjas, gestionan recursos y toman decisiones que afectan al medio ambiente. Pero para ella, este proyecto significaba mucho más de lo que se ve en el tablero: era un reflejo de su viaje, su valentía y su deseo de conectar a las personas a través de la tecnología sin abandonar todo lo que también aporta el entorno rural.
Cada número que aparece en la placa previamente programada desbloquea una tarjeta del juego.
Muchos fueron los que asistieron al evento y se interesaron por este proyecto liderado por una niña de 6º de primaria. Todo el público fue testigo de cómo esta iniciativa ayuda a chicas como Y Hỉnh a desarrollar habilidades como la programación, la creatividad y la resolución de problemas, a la vez que promueve la igualdad de género en las asignaturas conocidas como STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas), especialmente para las niñas de etnias minoritarias. El camino no está siendo fácil, pero con iniciativas como esta y con el apoyo de los profesores, las familias, las administraciones y personas como tú, las chicas hoy lo tienen más fácil para cumplir sus sueños.
Cuando le preguntaron sobre cuáles eran sus planes ahora que era todo un referente en su comunidad, esto es lo que respondió: “Quiero llevar este juego a mi aldea y compartirlo con mis amigos y mi familia para que podamos sentirnos más conectados y aprender a cuidar de nuestro entorno”. Su objetivo es simplemente que otras personas sientan lo mismo que ella: la emoción de aprender, la alegría de crear y la confianza de saber que pueden conseguir todo lo que se propongan.
La joven posa orgullosa junto con nuestra compañera de UNICEF en Vietnam.
Y como todo esfuerzo tiene su recompensa, Y Hỉnh recibió el premio a “Participante Inspiradora”, no solo por el juego, sino por su determinación para participar en una competición así. Cuando recogió su más que merecido diploma, confesó que “al principio me sentía insegura. No sabía ni programar ni usar el ordenador, pero con el apoyo de todos los que me rodean, lo estoy consiguiendo”. Y añadió: “Tienes que confiar en ti misma, no te avergüences de ser quién eres”. Un claro mensaje para el resto de las niñas de su comunidad que aún no se han atrevido a dar el paso.
Como ves, colaboraciones como la tuya están haciendo posible que programas como este lleguen a miles de niñas que encuentran en la educación la llave maestra que les abrirá las puertas a una vida más justa e igualitaria sin roles de género. Cuando chicas como Y Hỉnh tienen las herramientas adecuadas para descubrir y aprender, no solo crean juegos de mesa como el suyo, crean un futuro lleno de oportunidades en el que las niñas se sienten empoderadas para cumplir sus sueños por inalcanzables que parezcan. El progreso de las niñas es el progreso de todos, y gracias a ti estamos más cerca de conseguirlo.



