Proyectos que iluminan calles
proyectos que iluminan el futuro
Gracias al programa “Habilidades para las adolescentes” impulsado por UNICEF en Guatemala, niñas como Joselin están derribando estereotipos y cumpliendo los sueños de toda una generación.
En ciertos países, las carreras de las niñas apasionadas por la educación STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas) suelen comenzar lejos de un laboratorio o de un aula de tecnología. La de Joselin empezó entre montañas, en San Juan Sacatepéquez (Guatemala), mientras ayudaba cada mañana en una tienda de piñatas para poder continuar sus estudios. Entre papeles de colores y pegamento, soñaba con dedicarse a la robótica, pero sabía que no iba a ser nada fácil.
Es la tercera de nueve hermanos, y desde pequeña ha visto el esfuerzo que supone sacar adelante a una familia numerosa. Su padre trabaja como tapicero y nunca pudo continuar sus estudios más allá de la educación primaria, por eso, cada nuevo paso que da su hija representa también un sueño que él no pudo cumplir. Ahora, con 16 años, se dedica a la tecnología y a la innovación, pero durante mucho tiempo Joselin pensó que ese mundo no era para ella.
Joselin trabaja en una tienda de piñatas infantiles para poder seguir estudiando y ayudar a su familia.
La ciencia, la ingeniería o la robótica le parecían disciplinas complejas y muy lejanas a su realidad. Como ocurre con muchas adolescentes, nunca había imaginado que pudiera dedicarse a algo tan distinto a lo que había visto desde niña, pero todo cambió cuando comenzó a participar en el programa “Habilidades para las adolescentes”. El equipo de UNICEF en Guatemala impulsó esta iniciativa para que niñas como Joselin pudieran desarrollar sus capacidades y dedicarse a lo que verdaderamente les gusta.
Al principio todo era nuevo: tenía que aprender conceptos complicados y pensaba que la robótica le quedaba grande. Gracias a personas como tú, la joven está recibiendo el apoyo que necesita para ganar confianza. Todo lo que antes parecía imposible, empezó a convertirse en una oportunidad para aprender, experimentar y crear.
Y así es como nació su proyecto estrella: un sistema de alumbrado público inteligente mediante luces LED que se encienden cuando detectan el paso de una persona. Una idea pensada para mejorar la seguridad de las calles al tiempo que permite ahorrar energía.
Joselin trabaja en su proyecto de robótica junto con nuestra compañera Adriana López.
Esta historia cobra todavía más importancia cuando se observa el contexto en el que viven millones de niñas en todo el mundo. A nivel global, solo tres de cada diez adolescentes eligen estudios relacionados con las disciplinas STEAM, y en América Latina, solo una de cada cuatro personas que trabaja en los sectores de la ciencia y la tecnología es mujer. Sin embargo, cuando una niña o adolescente accede a este sector, puede tener hasta un 24 % más de ingresos y mejores opciones a nivel laboral a lo largo de su vida.
Cuando les damos la oportunidad que tanto merecen, las adolescentes son capaces de desarrollar competencias que les permitan tener más posibilidades de acceder a empleos de calidad a lo largo de su vida. Por eso es tan importante ayudarles a enfrentarse a los prejuicios y a las barreras económicas y sociales que les impiden seguir estudiando y ser independientes el día de mañana. Gracias a tu colaboración con Unidos por los derechos de las niñas, el sueño de muchas jóvenes ya es una realidad.
Adriana y Joselin revisan los componentes del robot para montarlo y poder enseñárselo a su familia.
Solo en los departamentos de San Juan Sacatepéquez y San Marcos, ya son más de 1.500 las adolescentes que están participando en talleres y mentorías que les ayudan a fortalecer habilidades personales, desarrollar su capacidad de liderazgo, reforzar su autoestima y descubrir un sinfín de posibilidades para construir su futuro. Como Joselin nos cuenta: “Ahora soy más curiosa y sueño con ser maestra de tecnología para enseñarles a otras niñas lo importante que es aprender sobre estas cosas”.
La historia de Joselin nos demuestra que cuando una niña tiene acceso a una educación de calidad y encuentra espacios donde desarrollar todo su potencial no solo mejora su propia vida, sino que cambia el día a día de familias y comunidades enteras. Pero, además, también deja claro que el talento no entiende de género y que todos salimos ganando cuando educamos en igualdad y les damos a los niños y a las niñas las mismas oportunidades.
Por eso, queremos darte las gracias por formar parte de Unidos por los derechos de las niñas, ya que cuando cuentan con nuestro apoyo, no solo iluminan su camino, sino el futuro de todos.



