La cooperación internacional para el desarrollo es un instrumento crucial para que los derechos de la infancia se hagan realidad en todos los países del mundo.
Todos los Estados que han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), se han comprometido a promover políticas dirigidas a alcanzar la plena realización de los derechos de los niños y las niñas fuera de sus fronteras.
La pandemia de covid-19 nos ha demostrado lo que la Agenda 2030 llevaba años tratando de explicarnos: somos interdependientes a nivel global, y sólo podremos lograr el bienestar de todas las personas, y el desarrollo sostenible, garantizando los derechos humanos, protegiendo los bienes públicos globales, luchando contra las desigualdades, y protegiendo el medioambiente.
Es por ello, que la Cooperación al Desarrollo tiene que ser incluida en las prioridades que nos planteemos en el proceso de reconstrucción.
UNICEF España trabaja para promover que los derechos de niños, niñas y adolescentes estén en el centro de los esfuerzos de la Cooperación al Desarrollo, a través tanto de la implementación de proyectos específicamente dirigidos a la infancia, como asegurando que sus derechos son protegidos, promovidos y respetados en todas las intervenciones de la Cooperación.
Infancias que hacen historia: el impacto real de la cooperación
Cuando la cooperación se recorta, los derechos de la infancia se ponen en riesgo.
Durante las últimas décadas, la cooperación internacional ha permitido avances extraordinarios para la infancia: la mortalidad infantil se redujo un 60%, millones de niños y niñas han accedido a la escuela, y se evitaron 68 millones de matrimonios infantiles. España ha tenido un papel clave en este progreso, aumentando su inversión en ayuda al desarrollo incluso en un contexto global de recortes.
Sin embargo, los textos advierten que los recortes recientes en la ayuda internacional amenazan con deshacer décadas de avances, poniendo en riesgo los derechos de millones de niños y niñas. El informe destaca que cada euro invertido en salud, educación, nutrición o protección infantil genera un retorno social y económico enorme.
Cuando los derechos se financian, se protegen. Defender la ayuda al desarrollo es defender los derechos que España prometió proteger. Porque detrás de cada recorte, hay un niño o una niña con nombre. Una niña que no llegará a la escuela.
Un niño esperando una vacuna que no llegará. Hoy más que nunca, invertir en infancia es una responsabilidad histórica. Cada generación tiene una prueba. Esta es la nuestra. Haz historia, Invierte en infancia.








