Vuelta a la escuela

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC De camino a una recién estrenada escuela en tienda de campaña de UNICEF veo a dos hombres en un campo de desplazados colocando unos palos para afianzar su vivienda temporal, hecha de plásticos y sábanas.

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABCDe camino a una recién estrenada escuela en tienda de campaña de UNICEF veo a dos hombres en un campo de desplazados colocando unos palos para afianzar su vivienda temporal, hecha de plásticos y sábanas. La época de lluvias se aproxima y con ella los problemas. Los haitianos y las organizaciones nos preparamos para ello sumando esfuerzos. Esperamos que la naturaleza respete al menos la recién estrenada escuela de UNICEF, que ha sido instalada en un antiguo centro deportivo ahora convertido en otro campo de desplazados, en el distrito de Carrefour, al suroeste de Puerto Príncipe. La escuela en tienda de campaña es uno de los sitios más alegres en los que he estado desde mi llegada a Haití. Según la experiencia de UNICEF, en una emergencia es necesario tratar de restablecer la escuela lo antes posible para facilitar que los niños tengan una sensación de normalidad.

La situación del sistema educativo en Haití antes del terremoto estaba ya cargada de exclusión y dificultades estructurales. Según el Informe Estratégico de Reducción de la Pobreza (PRSP, por sus siglas en inglés) y la Estrategia Nacional de Educación (NEAE), en 2008 la tasa neta de matriculación en la escuela primaria era del 76%. Sin embargo, el informe EMMUS (Encuesta de Morbilidad, Mortalidad y Utilización de Servicios) indica, para el mismo año, que el 55% de los niños en edad escolar no iban a la escuela en Haití. Después del terremoto, el sector educativo --al igual que otros--, se ha visto fuertemente golpeado. El Ministerio de Educación estima que el 80% de las escuelas del oeste del país han quedado destruidas o seriamente dañadas; en el caso del sureste de Haití, el porcentaje es del 35-40%. Esto significa que se han destruido 5.000 escuelas y que 2,9 millones de niños haitianos no tienen acceso a la educación en la actualidad. UNICEF está coliderando el Grupo de Trabajo de Educación en la emergencia junto a Save the Children, dando apoyo al Ministerio de Educación. La escuela de UNICEF a la que nos dirigimos, inaugurada el pasado 22 de febrero, está compuesta por dos grandes carpas: una de ellas para niños de 7 a 12 años y la otra para adolescentes de 12 a 17 años. No hay un número fijo de alumnos, cambia todos los días; el lunes 22 fueron 606 niños, el martes 513 y el miércoles 551. Además de los niños del campo de desplazados, a la nueva escuela asisten también menores que viven en la zona. Algunos de ellos conocieron la existencia de este improvisado colegio a través de la radio. Hay 6 profesores de la Cruz Roja Haitiana, tres por tienda de campaña. El horario de la escuela es de 9 a 12 horas y de 13 a 14:45 horas. "Haití va a cambiar a mejor" Me adentro en la primera de las carpas y me encuentro con Chantal Duphrézin, una de las dos profesoras de la primera carpa que reúne a los niños de 7 a 12 años. Me dice que los pupitres y los bancos acaban de llegar. Y se nota; están relucientes. Chantal ha trabajado en muchos colegios. El último en el que daba clase está ahora bajo los escombros, pero esta mujer no mira al pasado. “Haití va a cambiar a mejor, estamos seguros. Nos tenemos que basar en la esperanza. Y el cambio va a tener lugar por nuestro esfuerzo, gracias a nosotros. Llegará un día en el que no habrá escombros en la calle. Eso es lo que queremos”. Los niños están cantando dirigidos por las profesoras. La carpa es muy alegre, completamente diferente a un aula de cualquier colegio. Chantal nos cuenta que actualmente están desarrollando un método de estudios combinado (programa lúdico más educación tradicional), que consiste en aprender jugando. Es una técnica psicosocial de acompañamiento para la vuelta al colegio. Me acerco a una niña, muy concentrada pintando sobre su pupitre. “Me llamo Matsaika, tengo 12 años. Estoy muy contenta en este colegio. Las matemáticas son mi asignatura preferida”. Matsaika vive en el mismo campo de desplazados donde está el colegio. “De mayor me gustaría ser enfermera para curar a los otros”.