Visita al trabajo de UNICEF en Senegal

Para conocer la situación de la infancia en un país como Senegal es fundamental sentir y vivir dos realidades muy distintas: por un lado, la vida cerca del poder político en la gran ciudad (lo que, sin embargo, no es garantía de una mayor calidad de vida); y por otro, la vida en las aldeas, alejada de los centros urbanos y oculta a los ojos del país. La semana pasada tuve la oportunidad de visitar algunos de los proyectos financiados por UNICEF Comité Español en Senegal.

Nuestro trabajo allí se centra en educación, en los problemas derivados de las minas y otros artefactos explosivos, y en la protección contra la explotación infantil. Nada más bajar del avión en Dakar el calor africano te atrapa para no soltarte. A eso hay que añadirle la humedad y la gran cantidad de gente que hay en la salida del aeropuerto ofreciéndose a cargarte las maletas, llevarte en un taxi o venderte una tarjeta telefónica. Es difícil abrirse paso entre todos aquellos que necesitan ganarse unas monedas de cualquier forma y que no se van a dar por vencidos fácilmente, luchando hasta el último momento por acercarse a los pasajeros. El siguiente paso es llegar al centro de Dakar en taxi, tras negociar el precio del trayecto; es inevitable ir pensando en si ese coche sin apenas amortiguación y un motor que va pidiendo una pronta jubilación será capaz de llevarte hasta tu destino. Si tienes suerte, en algo menos de una hora estarás en el centro de un Dakarruidoso e inquieto, atravesando sus calles llenas de gente y envuelto por el famoso calor africano. Allí, en el centro, ese calor es incluso más agobiante, unido al hormigón y al cemento de la ciudad. Una vez instalado en tu hotel, ya estás preparado para, cargado de ánimos, abandonar el aire acondicionado, lanzarte a callejear un poco y visitar la Isla de Gorée, de triste pero necesario recuerdo. Así, sales de la ciudad para conocer la verdadera África, la que no está asfaltada, donde pronto dejas de ser un turista al que intentar vender algo, para convertirte en untubab (hombre blanco), despertando una mezcla de fascinación y miedo entre los más pequeños, y transformándote en una fuente de entretenimiento para los niños y niñas algo más mayores, ya más acostumbrados a la presencia de tubabs en sus vidas.

En los próximos días iré compartiendo con vosotros, a través de este blog, mi experiencia en la región de la Casamance, al sur de Senegal, en la frontera con Guinea Bissau, una zona tristemente conocida por el conflicto armado que enfrenta a las fuerzas separatistas y al ejército senegalés.