Viaje de socios a terreno 2018:
Guinea Bissau cambió nuestras vidas

Guinea Bissau es uno de esos lugares mágicos donde puedes encontrar comunidades libres de mutilación genital femenina. Nuestros socios, Jose Luis, Juan Ernesto, Marta, Albina y Carmen pudieron ver cómo mejoramos la vida de los niños.

Viaje socios Guinea Bissau 2018

29/08/2018

Cuando el sábado 23 de junio me encontré en el aeropuerto con mis cinco compañeros de viaje, no podía ni imaginar que a partir de ese día compartiríamos la que sería la mejor experiencia de mi vida.

Jose Luis, Juan Ernesto, Marta, Albina y Carmen, los cinco socios con los que viajé hasta Guinea Bissau, tenían algo en común conmigo: el compromiso con UNICEF y las ganas de ver con nuestros propios ojos lo que hacemos con sus aportaciones para conseguir cambios reales en la vida de los niños.

Nuestro destino, Guinea Bissau, el 10º país más pobre del mundo, pero, como después descubrimos, una caja de sorpresas con gente de gran corazón. La sonrisa de sus gentes fue una compañía constante durante todo el viaje.

Vacunaciones, cuidados, VIH…

A nuestra llegada a la capital, y después de recibir una cálida acogida por parte de los compañeros de la oficina de UNICEF-Guinea Bissau, tuvimos la oportunidad de visitar uno de nuestros centros de salud donde llevamos a cabo campañas de vacunación, registro de nacimientos y seguimiento, tanto de premamás como de los bebés, para asegurase de que crecen sanos y fuertes.

En otro de ellos, con muy pocos medios pero con grandes profesionales, pudimos supervisar la prevención del contagio del VIH en mamás y niños de todo el país. Desde este instante, ya sabíamos que nos esperaba un largo y apasionante viaje por delante.

Llegamos a Buba, al norte del país, donde la comunidad de Indjassane nos recibía con la alegría y el agradecimiento que solo ellos saben mostrar. Allí tuvimos la ocasión de ver de primera mano las precarias condiciones en las que viven y lo mucho que se necesita la ayuda de organizaciones como UNICEF. 

En la región de Bafatá, donde visitamos proyectos de agua y saneamiento en escuelas, vimos que desde los niños hasta los líderes comunitarios son muy conscientes de la importancia de la higiene para la salud y la supervivencia, y pudimos presenciar pequeñas iniciativas como la instalación de letrinas o el fomento del lavado de manos.

Con la emoción a flor de piel

La parte final del viaje nos reservaba las mayores emociones. En Gabu, al norte del país, pudimos visitar un hospital materno-infantil y un centro de desnutrición apoyados por nosotros. Lo que allí pudimos ver fue una explosión de sentimientos encontrados…

Empezamos viendo las habitaciones de las mamás que acababan de dar a luz gracias a la ayuda de los trabajadores del hospital, habitaciones que compartían con las mujeres que no habían tenido tanta suerte, porque sus hijos habían fallecido durante el parto.

Una dura experiencia que por suerte pronto fue sustituida por las risas y juegos de los niños cercanos que habían superado la desnutrición gracias a los tratamientos proporcionados por UNICEF.

Pero el día todavía nos guardaba una gran sorpresa, la visita de una comunidad declarada libre de mutilación genital femenina.

Descubrimos cómo el trabajo en red, y contar con el apoyo de las comunidades para transmitir nuestros mensajes de prevención, pueden provocar cambios culturales y de conducta con un importantísimo beneficio para la salud de las niñas y su futuro como mujeres.

El trabajo en equipo, clave

Reservamos la ultima jornada para visitar el hospital más grande del país, donde conocimos a grandes profesionales que trabajan para diversas organizaciones humanitarias, ayudando a los demás y demostrando cada día la importancia de trabajar en equipo para salvar el mayor número de vidas posibles.

Tras una semana de emociones, tras viajar de la sonrisa al llanto en un mismo día, volvimos conscientes de que una parte de nosotros se quedaba para siempre en Guinea Bissau.

Como broche final, los compañeros de viaje, antes desconocidos y ahora familia, nos hicimos la promesa de ser la voz de los niños de Guinea Bissau y los portadores un claro mensaje: la importancia de colaborar con organizaciones como UNICEF, que llegan hasta el más alejado rincón del mundo, para cambiar la vida de la infancia.

Si quieres conocer más sobre este viaje y de la mano sus propias protagonistas pincha aquí.

Rocío Salinas

Responsable de Captación de Socios y Donantes Particulares