Testimonio desde Burkina Faso

Después de un vuelo sin incidentes Bilbao-Paris-Níger-Burkina y tramitar los visados de entrada en un aeropuerto caótico, conocimos al equipo de UNICEF en Burkina Faso: representante, responsable de programas, responsable de educación, comunicación, sanidad, etc...

Tras una calurosa bienvenida recogimos nuestro equipaje sin problemas, aunque en cambio se quedaron con nuestros pasaportes sin dar ninguna explicación (Pas de problème). El primer día en Ouagadougou tuvimos una reunión en la sede de UNICEF Burkina, donde coincidimos con la delegación eslovena, muy dinámica, compuesta por técnicos, voluntarios, artistas, empresarios y periodistas. La composición de este grupo, su variedad y su representación me pareció muy interesante para poder trasladar a la sociedad la situación de países en desarrollo. En esta reunión nos entregaron el programa de visitas, traslados, lugares y centros que en los días siguientes íbamos a recorrer y conocer. Ese mismo día visitamos a la ministra de Educación y su equipo, y una hora más tarde a la ministra de Asuntos Sociales, etsrenándome en mi papel de jefe de delegación española de UNICEF. Madame la ministre nous sommes vraiment toucher de votre aceuille...discurso que durante seis días se repitió con algunas variantes a gobernadores, altos comisionados, subprefectos, delegados gubernativos, jefes de poblados, etc. La estabilidad de la administración favorece la relación y la eficacia de la confección de los proyectos conjuntamente con UNICEF a todos los niveles. Esto se reflejó mucho en nuestra visita del terreno y en la presencia de personas de la administración dentro de la caravana en la que, durante seis días, recorrimos 3.400 kilómetros, visitando Dedougou, Tougan, Bobo-Dioulasso, Banfora, etc.

UNICEF Burkina desarrolla programas de salud para aumentar la supervivencia del niño y reducir la mortalidad infantil. Visitamos en Reo un centro Cren de recuperación y educación nutricional. Allí pudimos conocer de primera mano la situación de niños y madres en dificultades por la hambruna y los tratamientos y dosis que recibían, explicándonos las incidencias y los progresos obtenidos en los últimos años. Este tipo de centros actualmente se han trasladado a hospitales y dispensarios médicos, dotados en algunos casos de médicos, pero con escaso material clínico.  En materia de educación, la oficina de UNICEF en Burkina Faso contribuye en la educación básica a niños y niñas de entre siete y catorce años aumentando las tasas de matriculación, aunque esas tasas siguen siendo bajas, sobre todo para las niñas. La masificación en las aulas, la falta de espacio y la renovación del material didáctico fueron algunas de las reclamaciones hechas por los profesores. Visitamos centros en Tougan, Dedougou, Banfora, Orodaro, y allí conocimos varios centros de formación profesional donde los alumnos reciben formación técnica en el sector agrícola, ganadero y profesiones como soldadura, carpintería, mecánica, artesanía, etc. Fueron realmente interesantes y esperanzadores. El ingenio forzado por la falta de medios me sorprendió mucho, descubriendo sistemas de riego e instrumentos de trabajo sorprendentes.   En general, la gente de Burkina es simpática, abierta y acogedora. Son capaces de viajar a temperaturas altísimas durante horas, sin parar de hacer bromas. Especialmente emotiva fue la recepción que recibimos en el poblado de Dakoro. Toda la comunidad: ancianos, hombres, mujeres, niños y niñas, nos recibió y nos agasajó. Allí inauguramos un centro educativo financiado por UNICEF - Comité Español, compuesto de cuatro aulas, un comedor y una guardería.  La experiencia de este viaje ha sido muy positiva y el trabajo en equipo muy eficaz. Esperamos poder conseguir fondos para ese país tan necesitado y con tantas ganas de progresar.