¿Qué es la sequía y por qué hay?

¿Qué es la sequía y por qué hay?

Imagen de un campamento para desplazados internos en Etiopía recientemente afectado por la sequía. © UNICEF/UNI676133/Bizuwerk

12/03/2026

Alrededor de 160 millones de niños y niñas viven en entornos con sequías prolongadas que ponen en riesgo su salud. En 2022, 470 millones de niños y niñas se enfrentaron a niveles elevados o extremadamente elevados de exposición a la sequía.

¿Qué es la sequía?

La sequía se define como un periodo prolongado de tiempo en el que la disponibilidad de agua es insuficiente para satisfacer las necesidades humanas, agrícolas y ambientales. O lo que es lo mismo, la sequía es la falta prolongada de agua.

Generalmente, ocurre por una combinación de lluvias escasas, evaporación elevada y manejo ineficiente de los recursos hídricos. El cambio climático ha provocado un aumento de la escasez de agua y las sequías. A nivel global, las sequías son cada vez más prolongadas e intensas, y abarcan áreas más extensas.

Este informe de la Organización Meteorológica Mundial (WMO) sobre el estado de los recursos hídricos mundiales destaca la grave presión sobre los suministros hídricos mundiales, con cinco años consecutivos de caudales fluviales y de embalses inferiores a lo normal. Esta escasez está afectando a las comunidades, la agricultura y los ecosistemas

¿Cómo se ven afectados los niños y niñas? Las sequías tienen efectos sobre la salud infantil y el bienestar de niñas y niños, puede conllevar un aumento de las tasas de mortalidad y morbilidad. Las temporadas consecutivas de escasas precipitaciones han acabado con los cultivos, los animales y el ganado, lo que ha provocado la pérdida de alimentos nutritivos. Esto, sumado a la falta de acceso a agua potable y saneamiento, les deja en situación de alto riesgo de desnutrición y exposición a enfermedades, ya que limita el tener buenas prácticas de higiene. A su vez la presión por la falta de agua, tan esencial para la vida, puede provocar desplazamientos, que las familias se vean obligadas a emigrar en busca de recursos. 

Tipos de sequía

Existen diferentes tipos de sequía según sus características y los sectores que afectan:

  • Sequía meteorológica: se produce cuando las precipitaciones caen muy por debajo de lo normal en una región durante un periodo prolongado.
  • Sequía agrícola: ocurre cuando la falta de agua en el suelo impacta negativamente los cultivos y la producción alimentaria.
  • Sequía hidrológica: se refiere a una disminución significativa en los niveles de ríos, lagos y acuíferos, lo que afecta el suministro de agua para diversos usos.
  • Sequía socioeconómica: es cuando la escasez de agua impacta directamente a las actividades humanas y la economía, como la agricultura, la industria y el consumo doméstico.

La duración e intensidad de la sequía pueden variar ampliamente según la región y las condiciones climáticas locales. En algunas zonas, las sequías duran semanas o meses, mientras que en otras, como en regiones del Sur global, pueden persistir durante años o incluso décadas. Además, factores humanos como el uso excesivo de recursos hídricos o el cambio climático pueden agravar su duración y severidad.

Tenemos constancia de que menos del 3% de los recursos hídricos del mundo es agua dulce, y es cada vez más escasa. Lo que supone que en la actualidad, 1.420 millones de personas, incluidos 450 millones de niños y niñas, viven en zonas de alta o extremadamente alta vulnerabilidad hídrica.
 

Sequía en Somalia.

La sequía en Somalia ha obligado a esta madre de 10 niños a desplazarse internamente. © UNICEF/UNI702511/Simkin

Causas principales de la sequía

La sequía puede ser provocada por una combinación de factores naturales y actividades humanas, que, en muchos casos, se agravan mutuamente.

Factores naturales:

  • Cambios en los patrones climáticos: las variaciones naturales del clima, como las alteraciones en la circulación de las corrientes atmosféricas y marinas, pueden reducir las precipitaciones en ciertas regiones, favoreciendo la aparición de sequías.
  • Fenómenos como El Niño y La Niña: estos eventos climáticos globales provocan desequilibrios en las lluvias, aumentando la probabilidad de sequías en diferentes partes del mundo.
  • Variabilidad en las precipitaciones: en algunas regiones, las lluvias son naturalmente irregulares, lo que incrementa el riesgo de periodos prolongados de sequía.

Factores humanos:

  • Deforestación y pérdida de vegetación: la eliminación de bosques disminuye la capacidad del suelo para retener agua y provoca cambios en el ciclo hidrológico.
  • Sobreexplotación de acuíferos y ríos: la extracción excesiva de agua supera la capacidad natural de recarga de estos recursos, agravando la escasez hídrica.
  • Cambio climático y calentamiento global: el aumento de las temperaturas intensifica la evaporación, altera los patrones de lluvia y genera sequías más frecuentes y severas en diversas partes del mundo.
     

¿En qué países hay más sequía?

Aunque la sequía afecta a todo el planeta, hay comunidades mucho más vulnerables y con mayor dificultad de acceso al agua potable. UNICEF ha realizado un análisis de las áreas de escasez física de agua que se superponen con áreas donde las personas tienen un servicio de agua deficiente o incluso no tienen servicio, lo que significa que dependen de aguas superficiales no tratadas, fuentes no mejoradas o que tardan más de 30 minutos en recoger agua. Este análisis se realizó utilizando datos de riesgo hídrico del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa Conjunto de Monitoreo (JMP) de la OMS y UNICEF y mapas de densidad de población utilizando datos de la versión 4 de Gridded Population of the World (GPWv4) y WorldPop.

Los 10 países con mayor porcentaje total de niños y niñas que experimentan vulnerabilidad alta/extremadamente alta al agua son:

Afganistán93%
Lesoto93%
Kenia92%
Burkina Faso91%
Níger86%
Etiopía85%
Eritrea79%
Micronesia (Oceanía)74%
Zimbabue73%
Mozambique72%

 

Si ampliamos este resumen, nos encontramos con países en otros continentes como en América (Haití, 52%). Sin embargo, la sequía en África es donde más niños y niñas se están viendo afectados.

Consecuencias de la sequía

El agua es uno de los recursos más valiosos para la supervivencia. La sequía tiene un impacto devastador en el medio ambiente, las comunidades afectadas y la economía, dejando a su paso efectos que pueden perdurar durante décadas.

Triple impactoConsecuencias
Medioambiental
  • Desertificación y pérdida de biodiversidad: suelos degradados y extinción de especies.
  • Alteración de ecosistemas: cambios en hábitats naturales, poniendo en peligro el equilibrio ecológico.
Social
  • Escasez de agua potable: afecta la salud y aumenta el riesgo de enfermedades.
  • Reducción de cultivos y aumento del hambre: empeora la seguridad alimentaria, especialmente en regiones vulnerables.
     
  • Migraciones forzadas y conflictos por recursos: desplazamientos de comunidades y tensiones sociales por la falta de recursos.
     
Económico
  • Pérdidas en la agricultura y ganadería: disminución de cosechas y producción animal, afectando ingresos y medios de vida.
  • Aumento en los costes: la escasez incrementa los precios de los alimentos, golpeando a las familias con menores ingresos.

La sequía también pone en riesgo el derecho de la infancia al agua potable y al saneamiento, fundamentales para su salud, desarrollo y dignidad. Aunque el acceso al agua y saneamiento es reconocido como un derecho humano esencial por la ONU y diversos tratados internacionales, los efectos del cambio climático están dificultando su cumplimiento, afectando el ciclo del agua y comprometiendo el bienestar infantil. Sin políticas integrales y acciones urgentes, los niños y niñas del planeta enfrentarán mayores desafíos para acceder a agua limpia, lo que impacta directamente su salud, nutrición y calidad de vida.

UNICEF distribuye agua limpia en países afectados por la sequía.

Una mujer consigue agua limpia para llevar a su familia gracias al trabajo de UNICEF. © UNICEF/UNI677337/Ramasomanana

¿Cómo prevenir y mitigar los efectos de la sequía?

Prevenir y mitigar los efectos de la sequía requiere un enfoque integral que combine medidas a nivel mundial, en el que se involucre a los gobiernos locales.

Entre las acciones preventivas destacan la gestión sostenible del agua, que incluye el uso eficiente de los recursos hídricos y la mejora de las infraestructuras de almacenamiento. La reforestación y la conservación de ecosistemas también son fundamentales, ya que los bosques actúan como reguladores naturales del ciclo del agua. En el ámbito agrícola, tecnologías como el riego por goteo y la implementación de cultivos resistentes a la sequía pueden reducir significativamente el impacto de este fenómeno en la producción alimentaria.  

A nivel individual, el uso responsable del agua es clave para minimizar su desperdicio. Reparar fugas, recolectar agua de lluvia y adoptar hábitos de consumo más conscientes pueden marcar la diferencia. Además, la educación y la sensibilización sobre la importancia de preservar este recurso son esenciales para fomentar la participación en iniciativas de conservación.

Por último, el cambio climático, como motor principal de sequías más frecuentes e intensas, debe abordarse con estrategias globales que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y promuevan un desarrollo sostenible.  

¿Qué está haciendo UNICEF para combatir la sequía y proteger a los niños y niñas?

UNICEF, a nivel global, trabaja de manera activa para combatir los efectos de la sequía y proteger a los niños y niñas, especialmente en las regiones más vulnerables del mundo. Esto incluye acciones inmediatas como el suministro de agua potable a comunidades afectadas, la instalación de sistemas de almacenamiento y distribución de agua, y la provisión de kits de higiene para prevenir enfermedades relacionadas con la escasez de agua.

Además, en situaciones de emergencia, UNICEF establece programas de nutrición para atender a los niños y niñas en riesgo de desnutrición debido a la pérdida de cultivos y la inseguridad alimentaria causada por la sequía.

A largo plazo, UNICEF implementa estrategias de resiliencia que ayudan a las comunidades a adaptarse a los desafíos climáticos. Esto incluye la promoción de prácticas sostenibles de manejo del agua, la construcción de infraestructuras resistentes al cambio climático y la capacitación de las comunidades para gestionar mejor sus recursos hídricos.

Informes de UNICEF sobre el impacto de la sequía

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Preguntas frecuentes sobre la sequía

La sequía se mide a través de varios índices que evalúan la cantidad de precipitación, la humedad del suelo, la disponibilidad de agua y otros factores. Uno de los más comunes es el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI), que analiza la cantidad de precipitación en un periodo específico.

Las regiones más afectadas por la sequía suelen ser aquellas con climas áridos o semiáridos, como el Cuerno de África, el suroeste de Estados Unidos, Australia y algunas partes de Asia y América Latina, donde las precipitaciones son escasas o muy irregulares.

El cambio climático intensifica las sequías al alterar los patrones climáticos y aumentar las temperaturas globales. Esto provoca una mayor evaporación del agua, reduce la capacidad de los suelos para retener humedad y altera las precipitaciones, lo que hace que algunas regiones sean más vulnerables a períodos prolongados de sequía.

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