Acoso escolar: cómo actuar si tu hijo o hija sufre bullying

© UNICEFEspaña/TeresaLoboArregui
03/03/2026
El acoso escolar es una forma de violencia que puede afectar profundamente al bienestar de niños y niñas. Detectarlo a tiempo y reaccionar de manera adecuada es fundamental para protegerlos.
Como madres y padres, a veces cuesta identificar qué está pasando o saber cómo acompañar cuando se sienten solos, inseguros o tienen miedo de ir al colegio. Entender qué es el bullying, cómo se manifiesta y qué pasos puedes dar para apoyar a tu hijo o hija puede marcar una gran diferencia en su día a día y en su recuperación.
¿Qué es el acoso escolar y cómo se manifiesta?
El acoso escolar, también conocido por el anglicismo bullying, es una conducta de maltrato, físico o psicológico, ejercida de manera intencionada y repetida por uno o varios estudiantes sobre otro.
Este tipo de violencia no ocurre por azar: se basa en un desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima, y suele mantenerse en el tiempo.
Por ello, no basta con que haya un conflicto puntual o una pelea aislada; el acoso implica una persistencia y una intención clara de provocar daño.
Tipos de bullying: físico, verbal, social y cibernético
El acoso escolar se manifiesta de varias formas:
- Físico: agresiones directas, golpes, empujones, patadas, apropiación o destrucción de objetos personales.
- Verbal: insultos, burlas, motes, amenazas, humillaciones, comentarios ofensivos.
- Social (o relacional): exclusión deliberada, aislamiento, difusión de rumores, marginación, humillación frente al grupo, ostracismo.
- Cibernético (ciberacoso o cyberbullying): agresiones realizadas a través de internet, redes sociales, mensajería, de forma que el agresor puede ampararse en el anonimato y el daño llegar desde fuera del entorno escolar.
¿Qué señales te pueden avisar de que tu hijo o hija está sufriendo acoso escolar?
Detectar el acoso no siempre es fácil: muchos niños y niñas no lo comunican por miedo o vergüenza. Pero hay señales a las que conviene prestar atención como madres y padres. Algunos indicadores son:
- Falta de ganas de ir al colegio.
- Descenso en el rendimiento académico o desinterés por las clases.
- Aislamiento: evita socializar, deja de jugar con amigos, no participa en actividades extraescolares.
- Cambios emocionales: tristeza, ansiedad, baja autoestima, inseguridad, irritabilidad.
- Problemas de sueño, pesadillas, alteraciones en el apetito o en la conducta alimentaria.
- Pérdida o rotura frecuente de pertenencias, pedir dinero con frecuencia, temor a llevar objetos al colegio.
- Retraimiento, buscar más compañía de adultos, evita hablar del colegio o de lo que le ocurre.
Qué hacer como padres o madres ante el acoso escolar
Cuando descubres, o incluso sospechas, que tu hijo o hija puede estar sufriendo acoso escolar, es normal sentir preocupación, dudas o incluso miedo a no saber cómo ayudar. No existe una única forma de acompañar en este proceso, pero sí puedes ofrecer algo esencial: un apoyo seguro y constante. Tu presencia, tu escucha y tu capacidad para actuar con calma pueden convertirse en un refugio para él o ella.
A continuación, te ofrecemos orientaciones prácticas para que puedas reaccionar sin culpabilizar, construir un espacio de confianza y coordinarte con el centro educativo.
Escucha activa y apoyo emocional
Lo primero es generar un espacio de confianza en el que se pueda hablar. Escuchar sin juzgar, con calma, sin presionar, favorece que tu hijo o hija se sienta seguro para hablar. Valida sus sentimientos. Decirle que lo que siente es real, que no está exagerando y que tiene derecho a sentirse mal, puede ser un alivio importante.
Actuar sin culpabilizar: pasos con el centro educativo
Si hay indicios claros de acoso, habla con el centro escolar. Comunica lo que sabes o sospechas con claridad, pide que activen los protocolos establecidos y que investiguen de forma discreta para proteger al niño o niña. Es recomendable hacerlo por escrito (email, carta) y solicitar que quede constancia, para asegurar un seguimiento formal.
Buscar orientación profesional si es necesario
Si observas señales de ansiedad, tristeza persistente, cambios de ánimo profundos o problemas de sueño, puede ser útil recurrir a profesionales (psicólogos, orientadores escolares, servicios de salud mental) para acompañar al niño o niña en la recuperación.
Cómo prevenir el acoso desde casa y desde la escuela
Prevenir el acoso escolar es una responsabilidad compartida. Familias y centros educativos pueden crear ambientes seguros y respetuosos. Estas son algunas claves:
Fomentar vínculos afectivos en casa, comunicación abierta y confianza.
Educar en valores de respeto, diversidad, empatía y solidaridad. Enseñar que la diferencia es riqueza.
Impulsar que todos los niños y niñas actúen como testigos responsables: no permanecer pasivos ante situaciones de acoso.
Promover un uso responsable y seguro de las tecnologías, y hablar abiertamente sobre riesgos y límites.
Colaborar con la escuela, favorecer espacios de diálogo, tolerancia, respeto y promover protocolos claros de convivencia.
¿Qué hace UNICEF para prevenir el acoso escolar?
UNICEF trabaja para que niños y niñas crezcan en entornos seguros, libres de violencia y con adultos preparados para detectar y frenar el acoso escolar. Para ello, impulsamos acciones de sensibilización, formación y protección tanto en España como a nivel internacional.
A través de campañas informativas, guías para familias y centros educativos, y materiales adaptados a distintas edades, que ayudan a comprender qué es el bullying, cómo identificarlo y qué pasos seguir cuando se detecta o se tienen sospechas.
Además, promovemos políticas públicas que refuercen la protección de la infancia, y colaboramos con escuelas para construir espacios donde prevalezcan el respeto, la convivencia y la participación.
Todo este trabajo se basa en el derecho a la protección frente a cualquier tipo de violencia, que incluye que los centros escolares sean espacios seguros para todos los niños y niñas. Colabora con UNICEF.
Fuentes:
Preguntas frecuentes sobre acoso escolar
El entorno de confianza y apoyo es esencial. Puede que, por miedo o vergüenza, el niño o niña no quiera hablar. Lo recomendable es no forzar, mantener una comunicación abierta y constante, insistiéndole con cariño y mostrando que estás disponible cuando él o ella lo necesite.
Sí, sin duda, afecta a la salud mental. El acoso prolongado puede provocar ansiedad, baja autoestima, depresión, aislamiento, problemas de sueño, trastornos alimenticios o dificultades para relacionarse.
Todos los niños tienen derecho a una educación digna, segura y libre de violencia. La Convención sobre los Derechos del Niño establece que todos los niños y niñas deben recibir una educación en condiciones seguras y estar protegidos frente a cualquier tipo de violencia, ya sea física o emocional. El acoso escolar también entra dentro de esta obligación de protección.
Puedes dirigirte al tutor o tutora, al orientador/a del centro, a la dirección, o al departamento responsable de convivencia. Es importante solicitar que se active el protocolo antiacoso del centro, con notificación por escrito para que quede constancia.
¿Te gustaría hacer algo extraordinario hoy?
Hazte socio/a. Elige ahora tu aportación mensual.