Rompiendo el silencio sobre la regla en un campo de refugiados

"No voy a la escuela cuando tengo la regla porque no tengo dónde cambiarme y me avergüenza". Cada mes, Zahra, de 12 años, pierde varios días de clase, y no es la única. 

Romper el tabú de la regla

31/05/2019

Es normal entre sus amigas perder una semana cada mes. Las niñas explican que tienen un resfriado, un dolor de estómago o fiebre y no van a la escuela. Sus maestros lo han detectado, pero nunca han sacado el tema con los estudiantes. Ni siquiera las chicas hablan entre ellas sobre la verdadera razón por la que faltan a la escuela.

La ansiedad que les provoca el simple hecho de cambiarse una compresa en el baño unisex de su escuela o el terror a manchar su ropa al sentarse en clase, les hace quedarse en casa todos los meses durante el período.

Zahra es refugiada siria y vive, desde hace siete años, con su madre y sus hermanos en una tienda de campaña en un asentamiento informal cerca de Amman, la capital de Jordania.

Las familias que viven en estos asentamientos son algunas de las más vulnerables del país. Sus condiciones de vida son muy difíciles: duermen, se visten y se cambian en tiendas de campaña que apenas les protegen de los elementos y tienen un acceso muy limitado a instalaciones básicas de agua, saneamiento e higiene.

Para ayudar a las familias, y sobre todo a las niñas y adolescentes, a afrontar estos problemas, desde UNICEF trabajamos contrarreloj para mejorar el suministro de agua, las instalaciones de almacenamiento, el saneamiento y los inodoros. También, entregamos kits sanitarios (con compresas y jabón, entre otros suministros) y llevamos a cabo talleres para sensibilizar y compartir mensajes importantes sobre higiene.

Romper la regla

Además, organizamos debates en grupo con mujeres, chicas y especialistas en agua, saneamiento e higiene para tratar de mejorar, entre todos, las condiciones de vida de las niñas y adolescentes en los asentamientos y solventar los desafíos a los que se enfrentan.

Zahra es una de las valientes que abre, en muchas ocasiones, los debate en su grupo para tratar de arrojar luz sobre las prácticas en torno a la regla y la higiene menstrual. Junto a nuestros compañeros, las mujeres y niñas disipan mitos y abordan los tabúes.

Para muchas de las jóvenes que participan en los grupos, estas sesiones son la primera oportunidad que han tenido para hablar abiertamente sobre sus períodos, para hacer preguntas y para darse cuenta de que es una parte normal de su adolescencia y sus vidas.

A las niñas se les da poca información sobre la regla

Las mujeres más mayores presentes en el círculo se sienten más cómodas hablando sobre la menstruación y la higiene menstrual entre ellas, pero explican que a las niñas antes de llegar a la pubertad se les da poca o ninguna información sobre la regla. Mientras que a los niños directamente ni se les menciona el tema.

"Este año tuve por primera vez el período. Me desperté por la noche, fui al baño y lo vi. Estaba terriblemente asustada. Se lo dije a mi hermana mayor y solo me dijo que usara una compresa". Acudió a su madre, Fátima, pero ella misma nos confiesa que no sabía mucho al respecto, así que pudo explicarle poco a su hija. Por eso, nos cuenta, estas sesiones de debate en grupo son tan importantes.

"En una de las reuniones aprendí que las niñas deben ducharse cuando están menstruando. Hasta que me lo explicaron pensaba que era dañino para ellas", nos explica la misma Fátima.  

La madre de Zahra, Mariam, también se ha concienciado gracias a las sesiones de grupo. Trabaja en una de las granjas cercanas al asentamiento y tiene un sueldo muy pequeño, pero siempre prioriza la compra de compresas para su hija. "Por su salud y para que no tenga que faltar a clase, usaré el poco dinero que tengo para que se encuentre lo más cómoda posible", nos dice Mariam.

Si bien, gracias a estos grupos de sensibilización y debate, el conocimiento sobre la regla y las prácticas de higiene es cada vez más alto en esta comunidad, la cultura de silencio continúa debilitando a las niñas y afectando negativamente su educación y salud.

"No sé si mi escuela tiene compresas disponibles para las niñas. La maestra nunca ha hablado de la regla con nosotras y entre las compañeras tampoco hablamos", nos cuenta Zahra. "Todas sabemos por qué faltamos a la escuela, pero no decimos nada", añade.

"Si mi maestra habla de eso con nosotras primero, entonces yo también estaré más cómoda para comentarlo, pero... ¡no me atrevo a ser la primera!", exclama con toda la razón Zahra.

"Estoy harta de no ir a clase cuando tengo la regla"

"Estoy harta de no poder ir a clase cuando tenga la regla, me pierdo lecciones y me quedó por detrás de los demás. Para compensar, me esfuerzo estudiando en casa por mi cuenta, pero no es lo mismo. Ojalá fuera más fácil", nos explica apenada.

Y para que niñas y adolescentes como Zahra lo tengan un poco más fácil, desde UNICEF seguimos trabajando para mejorar las instalaciones de saneamiento y para brindar educación sobre higiene en las escuelas y en las comunidades. El objetivo es que todas las niñas reciban el apoyo que necesitan y tengan todas las oportunidades para aprender y alcanzar su máximo potencial.

Sara AlHattab

UNICEF Jordania

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