República Centroafricana: un año después del comienzo de la crisis humanitaria
Por Madeleine Logan, UNICEF en República Centroafricana.
Un año después del golpe de Estado que inició el conflicto enRepública Centroafricana, conocemos cómo es la
vida de dos niñas afectadas por esta crisis humanitaria. Nos lo
cuentan ellas mismas.
Hay 4,6 millones de personas afectadas, de
las que más de 600.000 son desplazados
internos.
2,3 millones de los afectados sonniños. Más de 6.000 niños han
sido reclutados por grupos armados.
Judith: por la noche oigo disparos desde mi casa
Cuando el golpe de Estado tuvo lugar en marzo, muchaspersonas fueron asesinadas. Nos
mudamos de nuestra casa a Petovo (un suburbio en las afueras de
Bangui).
Antes de la crisis mi madre vendía carne en la ciudad. Con el
dinero que ganaba pagaba las tasas de mi escuela. Pero con toda laviolencia, no podía vender más carne. Así queno podía seguir pagando para que fuera alcolegio.
Vivo con mis cinco hermanos, mi madre y mi abuela. Nos
alojamos en el campamento de la iglesia Archevêché
en diciembre. Cuando mi familia volvió a casa mis padres nos
enviaron a mis hermanos y a mí a casa de mi tío, porque nuestra
casa no era segura y no nos podían alimentar.
Ahora he vuelto a casa. Pero por la noche todavía oigo
disparos desde mi casa.
Tengo 12 años y quiero ser
Ministra de Policía. Tenerpaz en República Centroafricana significaría que yo
estaría a salvo. Y que todo estaríatranquilo.
Marion: estoy feliz por haber vuelto a la escuela
Tengo 13 años y quiero ser piloto. Estoyfeliz de estar de vuelta en la
escuela. Dejé de ir al colegio en marzo del año
pasado.
Todos mis amigos y misprofesores huyeron. Algunos fueron a la zona norte
del país. Otros fueronasesinados. Empecé de nuevo la escuela la semana
pasada. No todos han vuelto todavía.
Antes de la crisis solía comer tres
veces al día. Tomábamos carne, pescado y tomates. Peroahora solo como una vez al día, yuca o espinacas.
Incluso las verduras son muy caras.
Solíamos tener agua corriente en mi casa. Pero ahorano tenemos nada de agua. Tenemos que ir a buscarla
a un pozo, y no está limpia.
El año pasado nos trasladamos al campamento de desplazados en
el Archevêché. Mientras estuve allí, fui a losespacios temporales de aprendizaje donde aprendí
inglés, matemáticas y biología. Ahora hemos vuelto a casa.
Antes de la crisis tenía una vida normal. Para mí,tener paz en la República Centroafricana significaría que
todos mis maestros podrían volver a la
escuela.