Niños en Nigeria: Umara ya puede jugar y reír. ¿Sabes por qué?
Umara es uno de los 117.000 niños de Nigeria que desde UNICEF hemos tratado en el programa de alimentación terapéutica. Pero aún hay miles de niños más que necesitan ayuda urgente.
Fanna está preocupada por su hijo de 7 meses. Umara está demasiado delgado y apático. Recuesta su cabeza en el hombro de su madre mientras ella lo acuna en sus brazos. Es imposible hacerle sonreír.
La familia huyó de su pueblo en la zona rural del estado de Borno, a principios de 2016, obligados por la crisis relacionada con Boko Haram. Ahora viven en un campamento para personas desplazadas en Maiduguri. El campamento de Muna Garage alberga a unas 20.000 personas. 8.000 de ellas son niños menores de cinco años.
Niños en Nigeria: el milagroso alimento terapéutico
Fanna nos cuenta que Umara ha estado enfermo las últimas semanas. Tiene síntomas de desnutrición aguda grave. Se le marcan los huesos en el pecho y en la espalda y su piel cuelga alrededor de sus brazos y piernas.
En la clínica médica que apoyamos desde UNICEF dentro del campamento, nuestro compañero Aishat mide la circunferencia del brazo del pequeño. Solo 9 centímetros, cuando la medida de un bebé sano sería de al menos 12,5 centímetros. Luego pesa a Umara, que apenas supera los 4 kilos. "El niño está gravemente desnutrido y deshidratado", sentencia.
Umara recibe de inmediato tratamiento para poder salvar su vida. Nuestro compañero muestra a Fanna cómo darle el alimento terapéutico, que es una pasta a base de cacahuete, alta en calorías y llena de vitaminas y minerales. Tres paquetes al día, durante ocho semanas pueden salvar la vida de un niño con desnutrición aguda grave.
Umara es uno de los más de 117.000 niños de Nigeria que, desde UNICEF, hemos tratado en el programa de alimentación terapéutica. Pero aún hay miles de niños más que necesitan ayuda urgente. De hecho, la oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU estima que 75.000 niños en el noreste de Nigeria corren riesgo de morir de hambre en los próximos meses.
Niños en Nigeria: 75.000 niños podrían morir
Una semana después, Umara vuelve a la clínica para su segunda revisión. Poco a poco va mejorando. Su brazo ya mide 9,7 centímetros y ha ganado algo de peso.
Pero es en la tercera revisión semanal de Umara cuando la mejora es más visible. Ya ha superado los 5 kilos y la circunferencia de su brazo es de 10 centímetros. Todavía sigue sufriendo una desnutrición grave, pero su mejora físicas y su bienestar general hacen que nuestros compañeros se muestren optimistas y prevean su recuperación. Lo mejor de todo es que en la tercera visita Umara vuelve a jugar y a reír.
Fanna también está visiblemente aliviada. Por primera vez, desde que nos conocimos hace tres semanas, sonríe mientras sostiene a Umara en sus brazos.
"Puede beber, comer, jugar", nos dice, "ya no está tan enfermo. Umara está mucho más feliz y yo también".
1 de cada 4 niños en el mundo vive en situación de emergencia
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