Niños en emergencias: nadie debería ver cómo sus hijos mueren ahogados

No soy madre, pero tampoco creo que haga falta serlo para imaginar el horror que supone ver morir a tus propios hijos ahogados en el mar Mediterráneo. 
Niños en emergencias: nadie debería ver cómo sus hijos mueren ahogados

En los últimos días, 240 personas han perdido la vida mientras buscaban un futuro lejos de la violencia y la pobreza. Junto a ellas viajaban otras 29 personas que han sobrevivido al naufragio y que han tenido que ser testigos de cómo sus compañeros de viaje se hundían en el agua sin que ellos pudieran hacer nada.

Los supervivientes han llegado en muy malas condiciones físicas y psicológicas. Algunos se encuentran en coma y otros sufren graves quemaduras producidas por la exposición al combustible del motor de la embarcación.

Entre las personas que han sobrevivido se encuentra una mujer liberiana que ha perdido a su hijo de 2 años, a su hija de 13 y a su hermano de 21. Todos ellos murieron ahogados cuando el barco en el que cruzaban el Mediterráneo naufragó a tan solo 12 kilómetros de las costas libias.

Niños en emergencias: 2016, un año fatídico

"La mujer está en estado de shock", nos cuenta Helena Rodríguez, compañera de UNICEF en Lampedusa. "Pagó 2.400 dólares para que toda su familia pudiera cruzar de Libia a Italia, pero cuando vieron la embarcación en la que debían viajar, se negaron a subir porque les daba miedo. Los traficantes comenzaron a dispararles y les obligaron a subir".

Y no es un caso aislado. Otras 2 mujeres rescatadas en el mismo día también han perdido a sus hijos en el mar.

Las muertes de estos pequeños se suman a la dolorosa y vergonzosa cifra de las 4.200 personas que han fallecido en el mar Mediterráneo en 2016, el año en el que más refugiados y migrantes han perdido la vida en estas circunstancias.

Niños en emergencias: nadie debería ver cómo sus hijos mueren ahogados

Niños en emergencias: pedimos vías seguras

Nadie, absolutamente nadie, debería verse obligado recurrir a las mafias para huir de la violencia y de la pobreza. Y nadie, absolutamente nadie, debería presenciar la muerte de sus hijos en las aguas de ningún mar.

Desde UNICEF venimos largos meses pidiendo que se establezcan vías legales y seguras para refugiados y migrantes. No podemos olvidar que la vida de miles de personas, incluidos niños, está en juego.

Nuestros líderes políticos siguen teniendo una gran deuda pendiente. Porque no hace falta ser madre o padre para saber que lo que está ocurriendo en el Mediterráneo es una locura que debe acabar cuanto antes.

Lara Aparicio

Storyteller de UNICEF Comité Español

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