Niños de Irak: 3 años sin hogar

Los niños de Irak sufren las consecuencias de una violencia que les ha obligado a huir de sus casas. La liberación de Mosul es una buena noticia, pero no significa que la crisis haya acabado.

Ninos en Irak: 3 años sin hogar

"Soy de Zummar, un pueblo cercano a la frontera con Siria. Han pasado tres años desde que mi familia y yo nos fuimos de allí. Tuvimos que huir por las bombas y todas esas cosas. Era muy peligroso. Así que nos fuimos a Mosul”.

"Solía ir a la escuela en Zummar, pero no en Mosul. No sé leer ni escribir. Ha pasado tanto tiempo desde que fui a la escuela que realmente ya no me acuerdo de cómo se hacía. Así que, ¿cómo podría volver a clase?”.

Rayan es pequeño y tiene voz de niño, pero habla alto para ser escuchado entre la algarabía de personas que se encuentran en este campamento de desplazados que han huido de Mosul.

El sol del mediodía pega con fuerza y los trabajadores preparan laboriosamente el agua y la comida para distribuir entre los desplazados. Rayan parece ajeno a su propio sufrimiento.

"Cuando salimos de Mosul era un día como otro cualquiera, sin saber si viviríamos o moriríamos. Realmente no lo pensé muy bien. Mi mente estaba vacía. Simplemente cogí mi bolsa con algo de ropa y salí por la puerta”.  

Rayan y su familia estaban entre los primeros desplazados que dejó la escalada de violencia en Irak a mediados de 2014. En ese momento, Mosul seguía siendo seguro, por eso se refugiaron en esa ciudad. Hasta que la violencia los expulsó una vez más.

Niños de Irak: trabajar para sobrevivir

"Hace mucho calor, así que la gente no quiere cargar las cosas hasta sus tiendas. Y eso es lo que hago yo. Muevo cosas por todo el campamento en mi carretilla. La gente me paga entre 250 y 500 dinares (0,19 y 0,37 céntimos de euro).

Hussain nos habla sentado en su carretilla, meciendo los pies mientras espera ser visto por la fila de personas que recogen su agua, kits de higiene y cajas de comida que proporciona UNICEF junto a otras organizaciones.

Ninos en Irak: trabajar para sobrevivir

"En un buen día gano unos 1.500-2.000 dinares, con lo que puedo comprar hielo y 2 kilos de tomate y pepino", dice Hussain, sabiendo que apenas es suficiente para su gran familia.

En este calor sofocante, el hielo es un bien esencial que se puede comprar en bloques, junto con ropa, fideos, productos frescos, artículos para el hogar y, a veces, pollo asado que se vende en pequeños puestos improvisados.

Hace unos tres meses, Hussain huyó con su familia de Baadosh, un pequeño pueblo 25 kilómetros al noroeste de Mosul. Ahora viven en el campamento de desplazados de Hamam al-Alil. No está seguro de cuántos años tiene, pero sabe que es el único sostén de su familia.

Para él, la educación no es más que un sueño del pasado. "Realmente no quiero regresar a la escuela porque soy el único que trabaja. Si lo dejo para estudiar mi familia no podrá sobrevivir".

Niños de Irak: la educación como única opción

Miriam es una mujer bajita, pero tiene opiniones muy claras y una sonrisa fácil. Para ella, el fin del conflicto en Irak tendrá lugar cuando sus hijas y otros niños desplazados regresen a la escuela.

Su tercera hija, Noora, vestida de rosa, nos dice que quiere volver a la escuela para poder ir a la universidad y ser profesora de árabe, como su tío y su abuela. Nos cuenta con orgullo que ambos tienen un máster y son maestros. Quiere ser como ellos.

Las hermanas mayores de Noora tienen muchos de los gestos de su madre. Sonríen fácilmente y hablan con franqueza. "Así es como vamos a ayudar a Irak. Iremos a la escuela y obtendremos una educación. Luego trasladaremos nuestro conocimiento a otros. Podremos ayudar a la gente", dice Hanan, de 14 años.

A pesar de estar cubiertas de polvo, hambrientas y cansadas de viajar al campamento bajo el sol abrasador, todas las hijas de Miriam están decididas a construir un futuro para ellos y para su país.

"Mis chicas regresarán al colegio. Tienen que hacerlo. Van a estudiar y tener una carrera. ¿Cómo vamos a avanzar después de todo esto si no?" dice Miriam.

Niños de Irak: familias rotas

"He perdido a 2 hijos en el conflicto: uno cuando gobernaba Saddam Hussein y otro esta nueva oleada de violencia. Parece que pase lo que pase en Irak yo tengo que sacrificar a un hijo por ello". La voz de Houda se quiebra y ella oculta su rostro en los pliegues de su hiyab negro.

Ninos de Irak: familias rotas

Houda y su hija adolescente, Sara, están sentadas en una tienda abierta que proporciona a la gente un respiro de los más de 40 grados del campamento de Hamam al-Alil.

Vestidas con abayas y pañuelos negros, esperan entre una multitud de mujeres y niños en la concurrida zona de tránsito a la entrada del campamento.

"Mi hijo trabajaba en un hospital y, aunque ya no le pagaban, se vio obligado a seguir trabajando. Le dijeron que si lo dejaba, nos quitarían nuestra casa".

"Cuando huimos, no pudo aceptar que su tía y su tío no estuvieran con nosotros. Así que volvió a buscarlos. Cuando volvían, un misil lo mató".

Niños de Irak: mucho por hacer

Después de muchos meses de enfrentamientos, Mosul ha sido liberada del control del llamado Estado Islámico. El número de víctimas del conflicto es asombroso. Más de 920.000 personas se vieron obligadas a abandonar la ciudad.

Aunque la ciudad esté liberada, los desplazamientos de población continúan. En UNICEF estamos trabajando 24 horas al día para apoyar a estas familias y a todos los niños de Irak. ¡Ayúdanos a llegar más lejos!

Jennifer Sparks

Comunicación en UNICEF Irak

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