Me enamoré de Etiopía

La zona del sur de Etiopía se llama Región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur. Ahí viven 50 de los 82 grupos étnicos del país. Imagínate, es un paraíso para antropólogos. Cada medio metro, es otro grupo étnico, otro idioma, otras danzas…   Llegamos al pueblo de “Baila”, es el hijo del líder comunitario. Tiene unos 10 años. No va al colegio porque en su pueblo no hay uno. Pero ahora se está construyendo. UNICEF apoya al gobierno etíope a crear estas escuelas alternativas para poder llegar a los sitios más remotos, a los pueblos nómadas y a los más vulnerables.

Con el enfoque de UNICEF “escuelas amigas de la infancia”, el colegio no sólo es un centro de aprendizaje, sino que los niños también juegan, están protegidos y tienen acceso a agua y saneamiento. También se promueve que los propios padres se involucren en la construcción del colegio para potenciar ese sentimiento de apropiación. Vaya bienvenida que nos dieron en el pueblo… Bebes sin pañales pero llenos de collares coloridos, mujeres adornadas con correas de reloj y los hombres en calzoncillos que ponían “Obama ok”. Los hombres se pusieron a bailar-saltar al estilo masai y las mujeres a mover sus cinturas coqueteando y silbando de manera constante. Luego con un toque con el pie, elegían a su hombre. Es genial. Y me enamoré de Etiopía.