Lograr que la infancia sea políticamente visible

Las jornadas  “La infancia en el contexto global y respuestas desde la cooperación” han reunido durante dos días a expertos de diferentes ámbitos de la cooperación y el desarrollo para explorar las vías que logren dar a la infancia un mayor protagonismo en la agenda internacional. [gallery link="file"] Un indicador improvisado de la presencia de la infancia en los planes de acción y políticas públicas podría ser el siguiente: si buscamos en un plan de acción, un presupuesto o una propuesta de ley, la palabra “infancia” o “niños”, es bastante probable que la palabra se repita poco en el texto, menos aún si el término que buscamos es “niñas”. Más allá de la anécdota, esto refleja de alguna manera la falta de protagonismo de la infancia dentro de las temáticas que se abordan desde la inversión pública, la elaboración de políticas y la cooperación.  ¿Los derechos de la infancia son un asunto político? ¿La presencia de los menores de edad en las políticas públicas es realmente una cuestión de Estado?  Estas y otras preguntas subyacen tras las reflexiones planteadas en las jornadas  “La infancia en el contexto global y respuestas desde la cooperación”, celebradas el 24 y 25 de marzo en Madrid.

La infancia oculta tras los datos Un punto en el que han coincidido los especialistas invitados a estas jornadas es quela infancia es a menudo la gran olvidada en la elaboración de planes y políticas de desarrollo. Parte de esta omisión de la infancia nace del desconocimiento que existe en muchos casos sobre su situación real: “Necesitamos más evidencias, más datos. Si no conseguimos los detalles parece como si no pudiéramos creer lo que ocurre”, reflexiona Caroline Harper, del Overseas Development Institute.

 

En este sentido,el modo en que interpretamos los datos estadísticos sobre infancia contribuye a menudo a ocultar los problemas de muchos niños y niñas. Bernt Aasen, de la Oficina Regional de UNICEF en América Latina y el Caribe, señala la importancia de mirar más allá de los números, ya que el uso de promedios nacionales al hablar de Objetivos de Desarrollo del Milenio ocultabrechas profundas entre las sociedades. “La persona promedio que muestran las estadísticas no es la más frecuente. En realidad, ni siquiera existe”, afirma.

La infancia oculta “de puertas adentro”

Caroline Harper centró su intervención en el impacto que la crisis tiene sobre las economías familiares y lo que arrebata a los niños en sus propios hogares. La acumulación de ejemplos dibujan un panorama oscuro en el que los niños quedan desatendidos en casa mientras sus padres se ven obligados a concatenar jornadas laborales, en el que la violencia doméstica, las enfermedades mentales y el abuso de sustancias crece y en el que las comunidades pierden sus herramientas para prestar un apoyo adicional.  Para que esta situación no siga oculta tras las puestas de los hogares “es necesario politizar aún más el tema de los derechos de la infancia”, indica.

Sin embargoesta invisibilidad de la infancia no es exclusiva de tiempos de crisis, según señala Asefa Bequele, delForo Africano de Políticas de Infancia. Bequele, insiste además en la necesidad de no hacer de la situación actual el marco de referencia de las relaciones con los países en desarrollo, puesto que en cierto sentido la infancia siempre está en crisis, “políticamente, los niños no son tomados en serio en cualquier caso, no sólo en tiempos de crisis”.

Dar visibilidad a todos los derechos para toda la infancia

“No se puede hablar de ningún derecho para una sola población”, indica Juan Garay, de la Dirección General de Desarrollo de la Unión Europea, haciendo énfasis además en la necesidad de eliminar cualquier matiz eurocéntrico al abordar los derechos de la infancia.

Del mismo modoes necesario diferenciar entre los problemas que afrontan los distintos grupos de edad. Mientras que el reto de las políticas orientadas a los menores de 5 años es la supervivencia maternoinfantil, a partir de esa edad empieza a cobrar importancia la atención a la educación y los problemas de violencia y explotación, especialmente entre la población adolescente.

Las jornadas, que han dado lugar a un mayor debate en su segundo día han concluido con un claro mensaje acerca de la necesidad de recabar más protagonismo para la infancia. Los niños no sólo son el futuro, sino también el presente.

“Muchas cosas que necesitamos pueden esperar, el niño no puede. Hoy día la sangre se está haciendo.  Hoy día sus huesos se están formando.  Hoy día sus mentes se están desarrollando. Para el niño no podemos decir mañana.  Su nombre es hoy.”

Gabriela Mistral

Todas las presentaciones de las jornadas: