La mirada de Juan Pablo

Francisca Palma, Oficial de Comunicación de UNICEF Chile, escribe desde Chillán para 'Cuaderno de Terreno'

Juega con sus amigos en medio de los escombros que se apilan fuera de las vetustas casas. Pese a todo, le gusta su barrio. Juan Pablo Venegas, de 12 años de edad, vive en la población de Mardones, ubicada al suroriente de Chillán. Distante a sólo 100 kilómetros del epicentro del terremoto de 8,8 en la escala de Richter, que sacudió Chile el pasado 27 de febrero de 2010. El centro del barrio donde vive Juan Pablo se vino abajo porque las casas son de adobe y con tejado de arcilla. Su casa sólo se vio afectada con detalles menores, no así las de sus vecinos más cercanos que perdieron la totalidad de sus bienes. “Estoy seguro de que saldremos adelante de esta situación. He visto a mis padres nerviosos, y sé que hacen un esfuerzo por no mostrarse irritados en estos días”, dijo Juan Pablo, quien con una mirada triste hurga encontrar respuestas a todo lo sucedido.

Juan Pablo es uno de los más de 50.000 niños y adolescentes afectados directamente por las secuelas del terremoto en Chillán, y a quienes en estos días se les dificulta conciliar el sueño pensando en qué momento puede ocurrir otro terremoto. No obstante, las niñas y los niños, a 10 días del terremoto, ya juegan a la pelota en la calle y se van acostumbrando al nuevo paisaje de su realidad.

Como en todo, siempre hay algo positivo. “Todos los vecinos colaboran y comparten como si hubiesen sido amigos toda la vida”, agrega entre risas Juan Pablo. El 15 de marzo, Juan Pablo volverá a las clases de nuevo. Allí espera reunirse con sus compañeros para compartir historias de un episodio que recordarán durante el resto de sus vidas.

UNICEF, desde las primeras horas después de ocurrido el terremoto, trabaja intensamente con las contrapartes del gobierno saliente y entrante, para responder a las necesidades básicas de la niñez y adolescencia más vulnerable de las zonas afectadas. Especialmente en los aspectos de recuperación psico-emocional, el regreso a la escuela, protección integral de participantes del programa Puente, adolescentes privados de libertad y niñez que viven en instituciones, en campañas de comunicación educativa en salud, educación y protección de derechos. El monto de la asistencia de UNICEF hasta ahora alcanza los 158.000 dólares.