La infancia atrapada en el conflicto de Sri Lanka

James Elder es Director de Comunicación de la oficina de UNICEF en Sri Lanka y nos cuenta cómo está afectando el conflicto en el norte del país a la infancia y qué está haciendo UNICEF para apoyar a los niños y a sus familias.
 Sennappu tuvo una fracción de segundo, un momento. Literalmente, un instante para cubrir con su cuerpo a su hija de 18 meses antes de que la bomba explotara. Su reacción llegó a tiempo para salvar la vida de su niña, pero Sennappu murió al instante. Con el recrudecimiento del conflicto, ha aumentado el número de víctimas civiles. UNICEF ha estado llamando sistemáticamente tanto al Gobierno de Sri Lanka como al grupo armado rebelde de los Tigres de Liberación del Ealam Tamil para que den prioridad absoluta a la protección de los civiles. Y sin embargo, más madres como Sennappu continúan muriendo. Al igual que muchos niños. La metralla y las balas son las principales causantes de heridas y muertes entre los niños y niñas. Algunos han sido evacuados y llevados a hospitales fuera de la zona de conflicto. Estos hospitales están saturados y tienen una escasez crítica de anestesia y medicinas básicas.

El miedo, no la esperanza, define la infancia

“Cientos de niños han sido heridos en el conflicto y han sido evacuados durante la semana pasada”, dice el representante de UNICEF en Sri Lanka, Philippe Duamelle. “Los niños son víctimas de este conflicto al ser matados, heridos, reclutados, desplazados, separados y cuando se les niegan sus necesidades cotidianas por culpa de la lucha. En vez de la esperanza, es el miedo lo que define su infancia”. UNICEF ha reiterado una y otra vez la llamada para que los niños reciban la máxima protección durante el conflicto y se les permita ir a áreas donde estén a salvo y reciban asistencia apropiada. Afortunadamente, algunos ya están a salvo. UNICEF está atendiendo las necesidades de 35.000 personas que han podido abandonar la zona de Vanni, al norte del país. El apoyo de emergencia de UNICEF para estos niños y sus familias incluye decenas de miles de equipos de higiene, equipos de salud de emergencia, agua potable, letrinas, suministros nutricionales y material educativo. Al mismo tiempo, UNICEF está apoyando a los hospitales donde reciben tratamiento los niños heridos y proporciona apoyo psicológico y ayuda a los niños y niñas que han quedado separados de sus familias. Muchos de estos niños a los que ahora apoya UNICEF han tenido que huir hasta 12 veces en el último año, escapando del conflicto. La familia de la señora Paskaran ha abandonado nueve sucesivos hogares desde enero de 2008. “La lucha se acercaba cada vez más y cada vez más gente moría”, me cuenta. “Mis hijos vieron a sus amigos muertos, pasaron días y noches en bunkers, estaban petrificados de horror. Pero ahora ya estamos lejos de eso”. Aún hay decenas de miles de civiles en la zona de Vanni, incluidos un gran número de niños y niñas. Han quedado atrapados entre las facciones en conflicto y sufren graves recortes de alimentos, medicinas y agua potable. Muchos niños no han ido a la escuela durante casi un año. UNICEF sigue trabajando para llevar ayuda de emergencia en materia de agua y saneamiento, nutrición, educación y protección.