Emergencias silenciosas, una realidad a gritos

Lorena Cobas, Técnico de Cooperación y Emergencias de UNICEF España, nos cuenta su reciente visita a Angola para conocer el trabajo de UNICEF en este país africano A unos 40 metros de nuestro hotel en Cunene (provincia de Ondjiva, en el sur de Angola), nos hemos encontrado con una realidad impactante: casi 500 familias que sufrieron hace dos años el golpe de unas inundaciones que asolaron sus casas, sus posesiones, y sus vidas.

Cuando sucedió el desastre se les realojó en un refugio temporal en tiendas de campaña, bajo la promesa de construirles nuevos hogares. 

Dos años después siguen sin poder salir adelante, viven del comercio informal, y tienen las pocas posesiones que les quedan tiradas en la calle. Tras el desastre, los niños y niñas que viven en este refugio han estado privados de todos sus derechos: la educación, la salud, el desarrollo... Esta comunidad vive en situación de hacinamiento, y han vivido así durante dos años. En este período incluso ha aumentado el número de embarazos no deseados entre las adolescentes. De camino al hotel me planteaba cómo se puede superar una situación así, cómo los niños podrán recuperarse de todos los traumas que han vivido, y que se han prolongado ya durante dos años. Para esto el primer paso parece claro; es fundamental que vuelvan a la normalidad, y que puedan superar la sensación de indefensión que tienen ahora mismo.