Ciclón Idai: Eneless y Angelina, dos rostros de la tragedia

Eneless tiene cinco hijos y lo ha perdido todo en Malawi. Angelina cuida de su hijo con desnutrición aguda grave y malaria, y se ha quedado sin hogar ni cultivos en Mozambique. Son solo dos de los rostros del desastre.

Las consecuencias del ciclón Idai son terribles

25/03/2019

La devastación del ciclón Idai sume en la tragedia a las familias de Mozambique, Malawi y Zimbabwe. Cientos de miles de niños ven cómo se desmoronan sus vidas. Han perdido sus hogares, escuelas, hospitales, amigos y seres queridos.

Desde UNICEF nos movilizamos todo lo rápido que podemos para proporcionar suministros de emergencia a los campamentos y comunidades, y así ayudar todo lo posible a los desplazados por el desastre.

Os contamos dos versiones de la historia de la mano de dos de nuestros compañeros en la zona. Dos de los rostros de una de las mayores catástrofes que se recuerdan en el sureste de África.


Malawi: en el peor momento

El momento difícilmente podría haber sido peor. Apenas unas semanas antes de la cosecha de maíz en Malawi, las fuertes lluvias barrieron el sur del país, llevándose consigo el fruto aún por recoger y a miles de hogares, cortando los accesos, aislando a la población y matando a decenas de personas.

"Vine aquí con un cubo, dos platos y la ropa que llevo puesta", dice Eneless Bernard, madre de cinco hijos. Eneless no tuvo tiempo para más antes de las inundaciones del fin de semana del 9 y 10 de marzo. Ya no le queda nada más.

Su historia es la misma de las casi 95.000 familias, incluyendo unos 460.000 niños, que carecen de suministros básicos como comida, agua y acceso a inodoros desde el 19 de marzo.

El acceso a las comunidades más vulnerables está limitado por las inundaciones, pero trabajamos para ayudar a los niños y sus familias entregando letrinas móviles, kits con desinfectantes y redes y artículos de ocio para niños.

Es tarde en el distrito sur de Chikwawa, donde el calor es tan brutal como la lluvia que ha obligado a Eneless y miles de personas a huir de las aldeas inundadas.

Algunas de las mujeres se reúnen y charlan. Ocasionalmente se levantan para echarle un ojo a las ollas de frijoles cocinándose en una veintena de pequeñas fogatas fuera de un aula en la escuela primaria de Chagambatuka.

La escuela, que se ha convertido en un campamento improvisado para los desplazados, ha sido su hogar durante aproximadamente una semana.

"La prioridad de UNICEF es ayudar a los niños y familias que han perdido sus hogares. Nuestros suministros de emergencia para desastres naturales nos han permitido actuar rápidamente para satisfacer las necesidades más urgentes", dice el representante de UNICEF en Malawi, Johannes Wedenig.

Eneless Bernard prepara una comida en el campamento de la escuela primaria de Chagambatuka en Chikwawa mientras su hija de 3 años, Lincy llora en los brazos de su madre.

Eneless Bernard prepara una comida en el campamento de la escuela primaria de Chagambatuka, en Chikwawa, mientras su hija Lincy de 3 años llora en sus brazos.

El presidente de Malawi, Peter Mutharika, estima que hay unas 2.100 personas actualmente en el campamento. Por las tardes, la mayoría de los hombres intentan encontrar trabajo, mientras que los más mayores se quedan con las mujeres y los niños. Algunas familias tratan de reconstruir sus casas destruidas en áreas donde el nivel del agua ha bajado.

En Nsanje, otro distrito en la punta sur de Malawi, las historias son similares. Alrededor de 4.700 personas, incluidos alrededor de 2.000 niños, se alojan en el campamento de Bangula Admarc, ubicado cerca de una escuela de primaria.

La mayoría de los niños desplazados aún no ha vuelto a clase. En UNICEF hemos formado y desplegado a maestros voluntarios, y enviado carpas para que se usen como aulas temporales, además de kits escolares con pizarras, cuadernos, bolígrafos y lápices.

"Me alegró de que me rescataran y me trajeran aquí después de que nuestra casa se derrumbara en medio de la noche. Esperamos durante horas con la ropa mojada hasta que llegó la ayuda. Pero ahora me quiero ir a casa", dice Funny, de 14 años.

Para muchos en la región, lo peor de las lluvias e inundaciones ha pasado, al menos por ahora. Pero los niños no pueden permitirse más interrupciones en sus vidas y educación. Con nuestro apoyo y el de otros aliados, esperamos que puedan volver a la normalidad lo antes posible.

Rebecca Phwitiko

Oficial de Comunicación en UNICEF Malawi


Mozambique: sin casa y con un niño muy enfermo

"Primero el viento sopló con fuerza. Luego vino la fuerte lluvia. De repente, el techo cayó sobre nuestras cabezas", dice Angelina Paulo, una madre soltera de siete hijos.

"Nos las arreglamos para salir con vida y corrimos a la casa de un vecino donde nos quedamos hasta que pasó la tormenta. Fuimos a buscar refugio en una escuela cercana antes de que nos trasladaran a este almacén. Lo he perdido todo, mi casa y mis cultivos", prosigue triste.

La historia de Angelina es una más entre las más de 150 familias que se han refugiado en el alojamiento de Cafumpe, en el distrito de Gondola, en la provincia central de Manica, desde que el ciclón Idai atravesó el área el viernes día 15 de marzo.

Alrededor de 150 familias están recibiendo atención primaria de salud y nutrición en el refugio Camp en el distrito de Gondola en Mozambique.

Alrededor de 150 familias reciben atención primaria de salud y nutrición en el refugio del distrito de Gondola, en Mozambique.

Se estima que 600.000 personas se han visto afectadas en Mozambique, de las cuales 260.000 son niños. Pero se teme la muerte y el desplazamiento de miles.

Angelina se siente agradecida por la atención médica que recibe en un equipo de salud móvil que brinda atención primaria a las personas afectadas, especialmente a mujeres y niños.

Dice que su hijo de tres años, António, tenía fiebre, desnutrición aguda grave y malaria. Ella se quedará en el refugio temporal para que su hijo pueda ser tratado por el equipo de salud, que además también le proporciona alimento terapéutico con la esperanza de que pueda coger suficiente fuerza para poder ir a otro centro de salud.

Javier Rodríguez

Especialista de Nutrición de UNICEF Mozambique

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