Bon tan, Move tan

Yolanda Romero, Responsable de Comunicación de Comité UNICEF Cataluña, escribe para Cuaderno de Terreno desde Puerto Príncipe Hay un póster colgado de una cuerda en una tienda de Place de Saline, en el barrio de Campo de Marte, en Puerto Príncipe. Su eslogan está en criollo, el idioma que hablan los haitianos. Dice Bon tans, Move tans, que quiere decir, “Buenos tiempos, Malos tiempos”. La frase parece una descripción acertada del día a día en Haití. Anderline Pierre tiene 22 días. Es una preciosa bebé llena de rizos.

No muestra signos de enfermedad – un ejemplo de buenos tiempos– y su madre se ocupa de que se mantenga sana. Por eso la ha traído hoy aquí, para recibir consejo y apoyo. En otra esquina nos encontramos con Erica Diogen. Tiene dos años e ilumina el cuarto con sus grandes ojos oscuros. Su madre, Piedel Mamou, tiene sin embargo la mirada perdida.Cuando habla del reciente terremoto, se le llenan los ojos de lágrimas. Nos cuenta que perdió a su marido en el terremoto. Su negocio está ahora en ruinas. No tiene ningún sitio donde cobijar a Erica y a sus otros tres hijos, ni tiene nada que darles de comer. Más aún, está embarazada de ocho meses. Un ejemplo de malos tiempos.

La vulnerabilidad se supera enfocándola racionalmente para que el cuerpo se pueda adaptar a la nueva situación” dice Catherine Maternowska, del departamento de Protección de UNICEF en Haití. En la sala de atención psicosocial, tras el dolor físico, aparece el dolor psíquico. Erica no es consciente del dolor de su madre y sigue jugando. Mira por debajo de las sábanas, que dan cierta privacidad imaginaria a las madres que necesitan consuelo. Antes del seísmo, las mujeres compartían sus problemas entre ellas. Después de aquellos interminables 47 segundos de terremoto, todas ellas se han convertido en victimas y necesitan de alguien de fuera que les ayude a superar el dolor. La iglesia era también un apoyo. Pero el seísmo no ha respetado tampoco los santuarios. La destrucción de la Inmaculada Concepción es un buen ejemplo. Gracias al apoyo de UNICEF, Piedel podrá dormir hoy más tranquila. Lo hará al aire libre, pero con confianza. Ha sido capaz de compartir su dolor y ha prometido que volverá al centro. A lo mejor, mañana es una nueva oportunidad para los buenos tiempos.