El 24 de junio de 2026, dos terremotos de gran magnitud (7,2 y 7,5) sacudieron el centro norte de Venezuela en apenas un minuto, dejando zonas urbanas densamente pobladas, como Caracas y La Guaira, gravemente afectadas.
En pocos días, el balance supera las 1.400 personas fallecidas y más de 3.000 heridas, mientras continúan las labores de rescate.
Se estima que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas, en un país que ya enfrentaba importantes dificultades para acceder a servicios básicos antes del desastre.
Los terremotos han provocado daños generalizados en viviendas e infraestructuras, interrumpiendo el acceso a agua potable, electricidad y otros servicios esenciales. Muchas familias han perdido sus hogares y se ven obligadas a vivir en condiciones precarias.
Los niños y niñas son especialmente vulnerables. La falta de agua segura, saneamiento e higiene aumenta el riesgo de enfermedades, mientras que la interrupción de servicios básicos agrava su situación en un contexto ya frágil.
Garantizar el acceso urgente a agua, saneamiento e higiene es clave para salvar vidas y proteger a las familias afectadas.
Cómo afecta el terremoto a la infancia
El terremoto ha tenido un impacto directo y especialmente grave en los niños y niñas en Venezuela. Muchos han visto sus hogares dañados o destruidos y han tenido que desplazarse con sus familias, quedando expuestos a condiciones de vida precarias e inseguras.
El acceso a agua potable y saneamiento se ha visto interrumpido en varias zonas, lo que aumenta el riesgo de enfermedades. En esta emergencia humanitaria en Venezuela, la infancia es especialmente vulnerable a infecciones y deshidratación.
Los servicios de salud también están funcionando con limitaciones debido a los daños en infraestructuras y a la presión asistencial. Esto dificulta el acceso a atención médica, la continuidad de la vacunación y los tratamientos esenciales para muchos niños y niñas.
Además, la interrupción de la educación deja a miles de niños y niñas fuera de las aulas y sin espacios seguros, lo que incrementa el riesgo de violencia, estrés emocional y problemas de salud mental.
La realidad ya era difícil antes de los terremotos, pero esta crisis agrava aún más la situación de la infancia en Venezuela, que necesita apoyo urgente para garantizar su protección, bienestar y desarrollo.
Qué está haciendo UNICEF en Venezuela
UNICEF está desplegando su respuesta de emergencia en Venezuela junto a autoridades y aliados humanitarios para atender las necesidades más urgentes, especialmente de los niños y niñas.
Desde el primer momento, UNICEF en Venezuela está trabajando sobre el terreno para asegurar que la ayuda humanitaria llegue cuanto antes a las zonas más afectadas, reforzando su capacidad mediante el envío de suministros y equipos adicionales.
Agua, saneamiento e higiene (WASH)
Garantizar el acceso a agua potable segura y servicios de saneamiento es una prioridad. Los terremotos han interrumpido los sistemas de suministro, dejando a miles de familias sin acceso a servicios básicos. UNICEF está distribuyendo kits de higiene, soluciones para almacenar y tratar el agua, y apoyando el acceso a agua en comunidades y espacios de acogida.
Salud y nutrición UNICEF
UNICEF está reforzando la atención sanitaria y nutricional, apoyando a los centros de salud y facilitando suministros médicos esenciales para atender a niños, niñas y sus familias, en un momento en que el sistema sanitario se encuentra bajo gran presión.
Protección de la infancia
Proteger a los niños y niñas es fundamental. UNICEF está creando espacios seguros, donde pueden recibir apoyo psicosocial, recuperar cierta normalidad y estar protegidos frente a riesgos como la violencia, la separación familiar o el estrés tras el terremoto.
A través de esta respuesta integral, UNICEF contribuye a salvar vidas, proteger a la infancia y cubrir necesidades urgentes en una emergencia humanitaria en Venezuela que sigue evolucionando y requiere apoyo inmediato.
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