En primera línea de la respuesta humanitaria

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, hace ya más de 100 días, estamos centrando nuestros esfuerzos en proteger los derechos de la infancia. Te invitamos a descubrir cómo estamos ayudando a miles de niños y niñas ucranianas a retomar sus estudios en Rumanía, su país de acogida.

Unidos por los derechos de las niñas


De los 7,3 millones de ucranianos y ucranianas que, según los datos de ACNUR, se han visto obligados a salir de su país a consecuencia de la guerra, más de 600.000 han encontrado en Rumanía el lugar donde empezar una nueva vida, como mínimo hasta que termine el conflicto armado. Un conflicto que dura ya más de 100 días y que, como en todas las crisis, tiene como principales víctimas a los más vulnerables: los niños. Por suerte, esos miles de niños y niñas no están solos, ya que cuentan con tu colaboración al programa Unidos por Ucrania de UNICEF, que les está permitiendo recuperar poco a poco una normalidad que nunca debieron perder

Y no solo los más pequeños han tenido que adaptarse a su nueva realidad. Hasta hace unas semanas, Anastasiia enseñaba inglés en una escuela de Odesa. Ahora, hace lo mismo, pero en un colegio de Bucarest, donde da clases a los niños refugiados ucranianos. Con el apoyo de las autoridades rumanas y la coordinación de UNICEF, Anastasiia y otros docentes de su país tienen a su disposición ocho aulas en el Colegio Nacional Mihai Viteazu de Bucarest, donde las niñas y niños ucranianos pueden continuar sus estudios. “Hay una lista de espera de más de 600 jóvenes que quieren retomar las clases en Bucarest”, nos cuenta la profesora, “pero lo que más necesitamos son maestros ucranianos para cubrir todas las asignaturas que demandan los estudiantes”. Algunos niños tienen la posibilidad de seguir sus clases de manera online, pero para otros, el acceso a la educación pasa por el esfuerzo de todos, incluidos los países de acogida. 

Imagen de Anastasiia

Anastasiia huyó de la guerra y llegó a Bucarest para encontrar un lugar más seguro para ella y para sus alumnos. 

Desde UNICEF, estamos enviando cajas a numerosos colegios con lo que nosotros llamamos “Kit de educación”. En ellos, proporcionamos material escolar útil tanto para profesores como para alumnos. Por ejemplo: mochilas, cuadernos, lápices, pinturas y kits deportivos. Recuperar la normalidad pasa por que los niños y las niñas se sientan a gusto en su nuevo colegio y tengan materiales que se asemejen a los que utilizaban antes de tener que huir casi con lo puesto. Pero lo más importante es que sigan aprendiendo, ya que el acceso a la educación también brinda a los niños cierta estabilidad, protección y un sentido de pertenencia en tiempos de incertidumbre.

En el caso de las pequeñas Sofiya y Liza, su profesor de inglés se convirtió en su esperanza de vida, ya que se reunieron con él en Rumanía dejando atrás a sus familias en Odesa. Los padres de las niñas decidieron enviar a sus hijas a un lugar seguro para que pudieran seguir estudiando alejadas de las bombas, y ahora forman parte del grupo de 230 alumnos y alumnas que estudian en el Colegio Nacional Mihai Viteazu de Bucarest. Mientras terminan el curso, sueñan cada día con recibir la noticia de que la guerra ha terminado para poder volver a casa con sus familias.

Imagen de Sofiya y Liza

Sofiya y Liza, a punto de entrar en su nueva clase con las mochilas azules de UNICEF.

Otro de los nuevos alumnos del colegio es el pequeño Ivan, de tan solo 5 años. A finales de marzo, el niño tuvo que escapar de Mariúpol junto a sus padres en dirección a Bucarest, donde pueden vivir en un entorno seguro. Allí, tiene la oportunidad de continuar sus clases de preescolar, donde los niños y las niñas desarrollan sus habilidades, ajenos a todo lo que está pasando en su país de origen. En este caso, los padres de Ivan están decididos a quedarse en Rumanía, como ellos mismos nos explican: “Nuestro apartamento está destruido, ya no tenemos casa en Mariúpol. El jardín de infancia de mi hijo directamente no existe, así que no podemos volver. No sabemos cuándo se solucionará el conflicto, pero nuestra intención es quedarnos aquí una larga temporada”. 

Imagen de Ivan

El pequeño Ivan ha recibido nuestra mochila azul llena de material escolar como el resto de sus compañeros.

UNICEF, allí donde más nos necesitan

Desde que empezó la guerra, no hemos cesado en intentar proteger a todos los niños y niñas de Ucrania, tanto a los desplazados internos, como a los externos. Gracias a la colaboración de personas como tú, estamos en la primera línea de la respuesta humanitaria para poder llegar a las familias más vulnerables y proporcionarles los servicios más básicos, como atención sanitaria, educación, protección, acceso a agua y estaciones de saneamiento.

Algunas de nuestras principales intervenciones en estos cuatro primeros meses han sido:

  • Garantizar agua segura a cerca de 2,1 millones de personas.
  • Enviar suministros de emergencia vinculados a la salud, la higiene y la educación. Estamos dando acceso a atención primaria a más de 1,6 millones de niños y mujeres en las zonas afectadas por la guerra, así como garantizando que los más pequeños puedan continuar sus estudios.
  • Ofrecer ayuda psicosocial a los niños y niñas traumatizados por la situación de inestabilidad a través de 67 unidades móviles.
  • Crear puntos azules: espacios seguros que ponemos en marcha en las fronteras para dar servicios de emergencia a los niños y a sus familias como reunificación familiar, apoyo psicosocial, orientación legal y primeros auxilios.

Desde UNICEF, exigimos un alto al fuego inmediato, así como la suspensión de las acciones militares que se producen diariamente para que la ayuda humanitaria llegue, por fin, a las personas que siguen atrapadas en el país tras los intensos combates y bombardeos, en especial a los más pequeños. Mientras llega la paz, queremos que sepas que, gracias a tu contribución a Unidos por Ucrania, nos estás ayudando a proteger los derechos de la infancia y a llegar allí donde más nos necesitan.