UNICEF

Que todo vuelva a la normalidad

Fecha: 
Mar, 16/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 07:57 |
UNICEF España

Francisca Palma, Oficial de Comunicación de UNICEF Chile, cierra su trilogía de historias de vida sobre el terremoto de Chile para 'Cuaderno de Terreno' “Para mí no ha sido incómodo acampar, puesto que en verano mi familia arrendaba nuestra casa y armaba para nosotros una carpa grande en el patio”, comenta Ignacia Robles Valdebenito, de 10 años de edad, que reside con sus padres en el balneario de Dichato, en la costa de Concepción, epicentro del terremoto ocurrido el pasado 27 de febrero. Su padre provee de agua a los vecinos del campamento en un camión.

“Puedo tomar agua cuando quiera y las comidas siempre han sido distintas gracias a estos señores”, comenta Ignacia, al referirse a los voluntarios y funcionarios de instituciones que han demostrado gran preocupación por cumplir de buena forma en la atención de las familias damnificadas por el terremoto y el tsunami.

Ignacia dice sentirse serena y en paz, aun cuando siente miedo de que la tragedia vuelva a  repetirse. Ella fue testigo presencial del tsunami que destruyó su comunidad, cosa que cree le marcará para toda la vida. Otra percepción de la vida La niña tiene ahora otra percepción de las cosas. “He pensado que no se debe pedir tanto en la vida y hay que valorar lo que se tiene. Antes podía jugar todo el día, ahora ayudo mas a mis papás”. A Ignacia le llama la atención que dentro de todo lo mal que su gente lo puede estar pasando, el ánimo no decae. Cuenta que nunca había escuchado tantas historias divertidas y que han sucedido situaciones de humor. Probablemente lo más negativo es que en el campamento casi no tiene amigos de su edad. En estos días se ha divertido con una agenda en la que dibuja y puede leer. Ignacia está ansiosa por que reconstruyan su casa, y ya piensa en el color que tendrá su nuevo cuarto. “Lo que más quiero es que todo vuelva a la normalidad”, opina, mientras su madre le llama para almorzar. UNICEF, en coordinación con instituciones de gobierno y ONG, inmediatamente después del terremoto ha distribuido pañales para niñas y niños, así como alimentos para adolescentes en centros de detención, y ha lanzado campañas educativas para los padres en temas de salud y apoyo pisco-emocional. Ahora se dispone, en coordinación con el gobierno, a apoyar la recuperación psico-emocional de las y niñas y niños afectados por el terremoto y la situación de agua y saneamiento de las comunidades.

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Madre ejemplar y bombera voluntaria

Fecha: 
Lun, 15/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:00 |
UNICEF España

Francisca Palma, Oficial de Comunicación de UNICEF Chile, escribe para 'Cuaderno de Terreno'

Acampando al aire libre se encuentran los hermanos Rodríguez: Sebastián, de 16 años;  Alberto,  de 8; y Daniela, de 6. “Desde el terremoto he pasado todas las noches en vela, cuidando a mi familia de los saqueos y de las réplicas del terremoto”, comenta Rosa Cerda, madre de los niños, quien aún con todo el drama vivido a causa del terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter, que devastó varias regiones del  Sur de Chile, se da el tiempo para ser voluntaria de los Bomberos. Son las 11 de la mañana y el sol curte los rostros de esta familia que está a la intemperie; no obstante, ello parece no importarles. “Más le tememos a la lluvia”, afirma el inquieto Alberto, mientras observa el visor de la cámara. La familia Rodríguez arrendaba una casa en Ninhue, un pueblo con un poco más de 6.000 habitantes,  y muy conocido en Chile porque allí nació el héroe nacional, Arturo Para Chacón. La casa se derrumbó completamente por el terremoto, por lo que  tuvieron que dejar la residencia, engrosando la larga lista de personas damnificadas.

Alberto dice que le gustaría irse a vivir a Chillán, la capital de la provincia de Ñuble, y a sus 8 años de edad tiene una gran aspiración: ingresar a una escuela de futbol para hacer una carrera en este popular deporte. Mientras, Daniela, que juega con su muñeca, advierte que será médico. Afectación psico-emocional “Mis hijos están preocupados, tienen mucho miedo y están pendientes de que venga otra cosa grande”, dice la señora Cerda. “Andamos como mareados con tanto temblor”, señala entre risas Alberto, al referirse a las múltiples réplicas que ocurren todos los días. Asegura que en las mañanas se sienten tranquilos pero que las noches son más duras. UNICEF, en coordinación con el Ministerio de Planificación, el Ministerio de Salud, y el Sistema de protección de la Infancia Chile Crece Contigo, prepara material para la atención psico-emocional y las medidas claves para la salud mental de las niñas, niños y adolescentes afectados por el terremoto. Las niñas, niños y adolescentes de las zonas afectadas por el terremoto regresarán a clase hoy y seguro que tendrán muchas historias que compartir entre ellos. También será una gran oportunidad para las autoridades del Ministerio Educación, que trabajarán en su recuperación psico-emocional.

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El agua de la vida

Fecha: 
Mié, 10/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:08 |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC En el distrito de Léogâne, al suroeste de Haití, el río Maumance se abre paso horadando un valle. A su alrededor la vida fluye. Cientos de desplazados haitianos han encontrado cobijo en sus márgenes, en donde se instalan en improvisadas tiendas de campaña.

 Las mujeres lavan la ropa en la orilla en una idílica imagen que se rompe cuando una de ellas recuerda que, hace unas semanas, los cadáveres desfilaban río abajo. Lo dice riendo, distanciándose de una realidad terrible de la que sólo se puede sobrevivir con sentido del humor. El agua del Maumance, fuente de vida, también puede ser origen de muerte, cuando se bebe en sus márgenes. UNICEF sensibiliza a las comunidades y les da los recursos para que tengan acceso a agua potable. Uno de los proyectos que lleva a cabo junto a sus aliados es la distribución de cubos con pastillas para potabilizar el agua. Para llevar el agua de la vida a las comunidades rurales, perdidas en las colinas, UNICEF utiliza el mejor medio de transporte de la zona, el más adaptado, el menos costoso: las mulas. Una caravana de estos animales recorre los agrestes caminos de las comunidades rurales de Léogâne. El objetivo es entregar 820 cubos para su posterior distribución en las comunidades de Petit y Grand-Goâve. Se pretende cubrir así la zona rural de la provincia del sudoeste del país al 90% en las montañas y al 85% en la planicie.

 Pero no sólo se distribuyen los cubos, según Daniele Lantagne. “Es necesario enseñar cómo usarlos. Primero se lavan y se llenan de agua. Posteriormente se añade la pastilla. Se deja reposar y es imprescindible taparlos”. La experiencia en anteriores emergencias demuestra que la fórmula sólo funciona con formación por parte de agentes de salud y el seguimiento posterior casa por casa. Es necesario comprobar que se siguen las indicaciones. En cualquier caso están redactadas en creole, la lengua local de los haitianos. En el estadio de Léogâne, donde se hacinan más de 10.000 personas, Paul Magdaline, de 30 años, recibe la primera formación para el uso de aquatab. “Estoy contenta, afirma, esto nos ayudará a protegernos. Nadie se pondrá enfermo y ya no habrá más fiebre en casa”.

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No más fotos

Fecha: 
Mar, 09/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:11 |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC En la región de Gean-Gean, en el distrito de Léogâne, UNICEF lleva a cabo junto a  sus aliados una distribución de cubos para tener acceso a agua potable en los hogares. Es una zona de gran riqueza agrícola, con innumerables cocoteros y bananeros.

 También se cultivan diferentes productos como la patata. En Leogâne hay una zona plana, alrededor de la ciudad del mismo nombre, por donde pasa el río Maumance.  Y a ambos lados del valle,  está la zona más escarpada, en donde se encuentran dispersos y poco accesibles un gran número de pueblos.

Durante la última distribución de cubos, quise hacerle una fotografía a una niña haitiana. Vestida con una camiseta de tirantes blancos y un pantalón de negro descolorido, tenía el pelo despeinado. Llevaba en la mano un trozo de plástico a modo de bolsa que contenía trocitos de mango ya pelado. Son esas bolsitas típicas del Oeste de África, ralladas en rojo y blanco, como la camisa de un reo. Transmitía esa inocencia propia de la infancia, y una belleza tranquila que me atrajo. Cuando estaba a punto de hacerle la fotografía un adulto que estaba a su lado me espetó: “¡No fotos!”. Id a vuestro país a hacer fotos.” Me sentí avergonzada. Yo estaba en actitud tranquila, desperezándome y peinando mi cabello con los dedos. No sé si era su objetivo, pero de repente me sentí invadida en mi intimidad. De repente me sentí como un haitiano frente a un ojo ajeno.

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Amistad

Fecha: 
Lun, 08/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:13 |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC Guerrier Miratson tiene una mirada triste y una sonrisa sardónica. Es alto y fibroso. Su rostro refleja la expresión de alguien que está de vuelta de todo, de alguien que ha vivido mucho.

Guerrier tiene sólo 13 años. El día del terremoto jugaba en la calle con sus amigos. Eran las 16:53 horas, pero no estaba en la escuela. El año pasado, antes del seísmo, ya no pudo asistir a clase porque, como se dice en Haití, Il n’avait pas les moyens. Una frase acuñada para indicar que no hay recursos para lograr un sueño. Y el sueño de Guerrier es ir a la escuela. Cuando le pedimos que escriba su nombre y su edad en una libreta, nos mira con una expresión de miedo y vergüenza. No sabe escribir. El 50% de la población de Haití no tenía acceso a educación, y l’evenement, como eufemísticamente se llama al terremoto, ha empeorado la situación. Lo que más le gusta es jugar con sus amigos. Un compañero saca de debajo de su camiseta una pelota de color granate hecha con restos de cuerdas liadas. El rostro de Guerrier se ilumina. Va a buscar dos piedras y construye una tosca portería. Se organizan dos equipos y, en menos que canta un gallo, empieza el juego. Guerrier habla de su día a día en el campo de desplazados. Dice que lo más duro es conseguir agua porque tiene que desplazarse hasta Pétion Ville y hay que cargar el agua. Pero aquí, como en otras muchas partes del mundo, son las niñas las que se encargan de esta tarea. Sueña con ver las calles de Haití limpias de escombros. Le gustaría borrar de su memoria la experiencia del terremoto con la misma goma de borrar que no tiene para ir a la escuela. Vamos con él a Morne Lazare, a Petion Ville, donde vivía antes del terremoto. La imagen es aterradora. De su hogar sólo quedan las ruinas de una vida: un amasijo de ladrillos y cemento revueltos con restos de ropas. De repente aparece un perro que se lanza hacia él con alegría. Su perro, antes del suceso.

De repente su rostro se ilumina con una sonrisa. En las escaleras que aún se mantienen entre las ruinas de su casa aparece otro niño vestido de rojo. Se trata de su mejor amigo: Ricardo Rocourt, de 12 años. A pesar de la fuerza destructora del seísmo, está claro que no ha podido destruir una cosa: la amistad.

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Las aguas subterráneas de Puerto Príncipe

Fecha: 
Lun, 08/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:17 |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC Bajo la tierra de Puerto Príncipe ya no hay tuberías. El12 de enero se destruyeron. El terremoto también se llevó por delante los tanques de agua y los inodoros.

 De todas formas, antes de aquel día crítico, la cobertura de servicios sanitarios en Haití sólo alcanzaba al 17% de la población y el acceso a agua potable al 63%. El sistema de tuberías sólo existía para una pequeña proporción de los habitantes de Puerto Príncipe. La gran mayoría de la población, antes del seísmo, bebía agua comprada en botellas o pequeños saquitos de plástico.

Aunque los tanques de agua de emergencia instalados en los campos de desplazados están dando servicio a la mayoría de las personas, la falta de medios sanitarios es un asunto crítico que facilita la diseminación de enfermedades. La poca profundidad de la capa freática y la falta de espacio para instalar letrinas complican la búsqueda de soluciones sanitarias. Con la temporada de lluvias que acecha, la actual situación corre un gran peligro de empeorar. UNICEF, que lidera el grupo de trabajo de Agua y Saneamiento de la emergencia, está sumando esfuerzos con otras 50 organizaciones. Hoy hacemos la ruta completa para conocer cuál es el sistema de agua y saneamiento que tienen los habitantes de Puerto Príncipe. Sí, la ruta completa. Una parte de la excursión no es demasiado agradable: nos lleva al vertedero de Puerto Príncipe, donde se descargan toda la basura y los excrementos de la ciudad. Nuestra primera parada, a las 07:45 de la mañana, tiene lugar en Champ de Mars, un campo de desplazados que acoge a 20.000 personas, situado a escasos metros del Palacio Presidencial convertido ahora en una especia de tarta de novios aplastada. Los servicios sanitarios de este lugar están gestionados por Acción Contra el Hambre (ACH) con el apoyo de UNICEF. Dos días después del terremoto se puso en marcha el dispositivo de agua y saneamiento en Champ de Mars. UNICEF y ACH trabajaban en Haití antes del seísmo; por eso la respuesta fue tan rápida. ACH ha instalado 400 letrinas portables en Champ de Mars. Se calcula que hay una por cada 50 personas, mínimo establecido en situaciones de emergencia. Cuando nos acercamos a verlas nos encontramos con Josselyne, una de las 50 mujeres de la limpieza que se ocupan de mantener las letrinas. “Antes del terremoto era comerciante. Este trabajo me lo propuso un comité de la comunidad (la mayoría de los campos de desplazados tienen una jerarquía con un comité y un líder). Necesito sacar adelante a mis cinco hijos; mi marido murió en el terremoto”. ¿Cómo limpias los baños?, le pregunto. ”Pongo agua en un cubo (doy fe de que tiene que ir a los grifos de la plaza, a unos 200 metros y cargar unos 20 litros; lo hace sobre su cabeza), luego la echo en el inodoro, pongo desinfectante y lo seco con una toalla”. A continuación llega un camión a recoger los excrementos de las letrinas–lo hace diariamente- que serán llevados al vertedero de Trutier, en Puerto Príncipe. Es uno de los tres camiones que UNICEF ha alquilado; están de camino otros 20. Seguimos al camión. En el camino recogemos a Carl Henry Vielot, ingeniero responsable del vertedero. Lleva trabajando allí desde 1987. Tiene a su cargo a 60 trabajadores cuya responsabilidad es, a la entrada del vertedero, indicar a los camiones dónde deben depositar los deshechos. Hay tres zonas: basura, excrementos y restos bioquímicos. Desde el terremoto, el espacio del vertedero no es suficiente, ya que todo el vaciado de letrinas de la ciudad se hace aquí (aunque nos confirman que se hace mucho vaciado ilegal, en zonas no permitidas). Ya no hay tuberías. UNICEF, junto con la DINEPA (Dirección Nacional de Agua Potable y Saneamiento del Gobierno haitiano) y un socio sueco, la Agencia de Contingencia Civil de Suecia (MSB), están buscando un terreno para instalar otro vertedero en los alrededores de Puerto Príncipe. Pero no es tarea fácil: la tierra es escasa para todos los campos de desplazados que se están creando cerca de la ciudad.

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Vuelta a la escuela

Fecha: 
Vie, 05/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:19 |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC De camino a una recién estrenada escuela en tienda de campaña de UNICEF veo a dos hombres en un campo de desplazados colocando unos palos para afianzar su vivienda temporal, hecha de plásticos y sábanas.

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC De camino a una recién estrenada escuela en tienda de campaña de UNICEF veo a dos hombres en un campo de desplazados colocando unos palos para afianzar su vivienda temporal, hecha de plásticos y sábanas. La época de lluvias se aproxima y con ella los problemas. Los haitianos y las organizaciones nos preparamos para ello sumando esfuerzos. Esperamos que la naturaleza respete al menos la recién estrenada escuela de UNICEF, que ha sido instalada en un antiguo centro deportivo ahora convertido en otro campo de desplazados, en el distrito de Carrefour, al suroeste de Puerto Príncipe. La escuela en tienda de campaña es uno de los sitios más alegres en los que he estado desde mi llegada a Haití. Según la experiencia de UNICEF, en una emergencia es necesario tratar de restablecer la escuela lo antes posible para facilitar que los niños tengan una sensación de normalidad.

La situación del sistema educativo en Haití antes del terremoto estaba ya cargada de exclusión y dificultades estructurales. Según el Informe Estratégico de Reducción de la Pobreza (PRSP, por sus siglas en inglés) y la Estrategia Nacional de Educación (NEAE), en 2008 la tasa neta de matriculación en la escuela primaria era del 76%. Sin embargo, el informe EMMUS (Encuesta de Morbilidad, Mortalidad y Utilización de Servicios) indica, para el mismo año, que el 55% de los niños en edad escolar no iban a la escuela en Haití. Después del terremoto, el sector educativo --al igual que otros--, se ha visto fuertemente golpeado. El Ministerio de Educación estima que el 80% de las escuelas del oeste del país han quedado destruidas o seriamente dañadas; en el caso del sureste de Haití, el porcentaje es del 35-40%. Esto significa que se han destruido 5.000 escuelas y que 2,9 millones de niños haitianos no tienen acceso a la educación en la actualidad. UNICEF está coliderando el Grupo de Trabajo de Educación en la emergencia junto a Save the Children, dando apoyo al Ministerio de Educación. La escuela de UNICEF a la que nos dirigimos, inaugurada el pasado 22 de febrero, está compuesta por dos grandes carpas: una de ellas para niños de 7 a 12 años y la otra para adolescentes de 12 a 17 años. No hay un número fijo de alumnos, cambia todos los días; el lunes 22 fueron 606 niños, el martes 513 y el miércoles 551. Además de los niños del campo de desplazados, a la nueva escuela asisten también menores que viven en la zona. Algunos de ellos conocieron la existencia de este improvisado colegio a través de la radio. Hay 6 profesores de la Cruz Roja Haitiana, tres por tienda de campaña. El horario de la escuela es de 9 a 12 horas y de 13 a 14:45 horas. "Haití va a cambiar a mejor" Me adentro en la primera de las carpas y me encuentro con Chantal Duphrézin, una de las dos profesoras de la primera carpa que reúne a los niños de 7 a 12 años. Me dice que los pupitres y los bancos acaban de llegar. Y se nota; están relucientes. Chantal ha trabajado en muchos colegios. El último en el que daba clase está ahora bajo los escombros, pero esta mujer no mira al pasado. “Haití va a cambiar a mejor, estamos seguros. Nos tenemos que basar en la esperanza. Y el cambio va a tener lugar por nuestro esfuerzo, gracias a nosotros. Llegará un día en el que no habrá escombros en la calle. Eso es lo que queremos”. Los niños están cantando dirigidos por las profesoras. La carpa es muy alegre, completamente diferente a un aula de cualquier colegio. Chantal nos cuenta que actualmente están desarrollando un método de estudios combinado (programa lúdico más educación tradicional), que consiste en aprender jugando. Es una técnica psicosocial de acompañamiento para la vuelta al colegio. Me acerco a una niña, muy concentrada pintando sobre su pupitre. “Me llamo Matsaika, tengo 12 años. Estoy muy contenta en este colegio. Las matemáticas son mi asignatura preferida”. Matsaika vive en el mismo campo de desplazados donde está el colegio. “De mayor me gustaría ser enfermera para curar a los otros”.

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El desplazamiento forzado de las familias

Fecha: 
Mié, 03/03/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 08:39 |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC Marie France Exilien vive en Léogâne, a una hora en coche al suroeste de la capital de Haití, Puerto Príncipe.

Sentada junto a una rústica valla de madera, en la zona de Gean Gean, Marie France lleva un vestido rojo que destaca tanto como la media sonrisa perenne en sus labios. Hace seis semanas vivía en Puerto Príncipe, en el popular barrio de Delmas. Tenía un buen trabajo en la Secretaría de Estado de Alfabetización. El 12 de enero todo cambió con el terremoto, que destruyó su hogar. Viva, pero sin un lugar adonde ir con su marido y sus hijos, Marie France ha encontrado refugio en el área rural donde están sus raíces. Hoy es una de los más de 500.000 haitianos desplazados en las zonas rurales del país después del seísmo. Los desplazamientos de la población han provocado la escasez de todo tipo de servicios, incluyendo la atención sanitaria, la educación, la nutrición y, por supuesto, el agua potable. Según UNICEF, antes del terremoto tan sólo un 17% de la población tenía acceso a fuentes de agua mejoradas. UNICEF trabaja para poner en marcha un sistema de agua potable en todo el país. En las zonas rurales la distribución de agua potable es aún más difícil. Muchos de los caminos son intransitables y, en muchos casos, las familias que llegan o que regresan a las áreas rurales se instalan temporalmente en las faldas de las colinas. Con los desplazamientos de población, los servicios existentes, ya de por sí débiles, están bajo presión. Hasta ahora, UNICEF y sus aliados han conseguido distribuir 4.000 cubos para potabilizar agua en los hogares de la comunidad de Léôgane. El objetivo es distribuir 15.000 antes de que termine abril. Marie France y su familia duermen en una tienda construida con palos y sábanas. Al principio levantaron la tienda bajo la sombra de las palmeras, hasta que los cocos empezaron a caer encima. Ahora la han instalado a pleno sol y la tienda se convierte en un horno durante el día. "En la tienda sólo dormimos," dice.

Durante el día cocina empanadillas que vende a los transeúntes en un pequeño puesto junto a la carretera. También vende otros productos típicos de los puestos ambulantes del país: caramelos, mandarinas y los populares y cremosos quesitos en porciones de La vaca que ríe. La miseria que gana cada día ayuda a la economía familiar. Si no se apoya a estas comunidades existe el riesgo de que los desplazados regresen a Puerto Príncipe, incrementando la presión sobre unas estructuras que están ya al límite. UNICEF destaca la importancia de una acción de recuperación que comienza ahora, basada en ayudar a estabilizar la situación, prevenir el deterioro de la capacidad local, y reducir al máximo la dependencia de la ayuda humanitaria.

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Triple vacuna para las gemelas

Fecha: 
Sáb, 20/02/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 10:44 |
UNICEF España

Yolanda Romero, Responsable de Comunicación de Comité UNICEF Cataluña, escribe para Cuaderno de Terreno desde Puerto Príncipe Sandrine y Sandra son gemelas y, en brazos de su madre, están muy tranquilas. Las dos acaban de ser vacunadas de la difteria, el tétanos y la tos ferina en un campamento levantado en la Universidad Adventista de Haití, en el barrio de Carrefour (Puerto Príncipe). 

UNICEF, en colaboración con el Ministerio de Salud, Cruz Roja Internacional y otras organizaciones no gubernamentales ha iniciado una campaña de vacunación contra la tos ferina, el sarampión y la rubeola. El sarampión es letal. "Causa un deterioro del sistema inmune similar a la infección por VIH en tan sólo diez días", afirma Maya van den Ent, Especialista en Salud de UNICEF Haití. Desde 2001 el sarampión se ha erradicado en América Central y el Caribe, aunque sólo en Haití el 50% de la población está vacunada. La llegada de trabajadores humanitarios ha traído consigo el riesgo de importación de la enfermedad. Sólo un caso de sarampión entre los niños se extendería tan rápido como la pólvora. En 2006 también se erradicó la rubeola. Sin embargo, el riesgo de nuevas infecciones, sobre todo para las mujeres embarazadas, sigue siendo alarmante. Una madre infectada puede transmitir la enfermedad a su bebé, causándole malformaciones. El año pasado, se registraron entre 50 y 80 muertes a causa de la difteria en mejores condiciones sanitarias que las actuales. La situación ha empeorado enormemente desde el terremoto. Por ello, UNICEF y sus socios están trabajando contrarreloj para vacunar a los niños menores de siete años a nivel nacional. Hasta ahora, han sido vacunados más de 60.000 niños. En Carrefour, 350 equipos de siete personas están trabajando en esta primera fase de la campaña. Hasta ahora, se han proporcionado 1.000 dosis de vacunas en este barrio. Syndie Lindor perdió una mano como consecuencia del terremoto. Viene hasta aquí para ser vacunada. Tiene una mirada triste, pero también la fuerza para seguir luchando. Mientras está siendo vacunada aparta la cara en señal de dolor. La prioridad de UNICEF es proteger a los niños y adolescentes contra el sarampión y la difteria.

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Bon tan, Move tan

Fecha: 
Jue, 18/02/2010 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2011 a las 10:47 |
UNICEF España

Yolanda Romero, Responsable de Comunicación de Comité UNICEF Cataluña, escribe para Cuaderno de Terreno desde Puerto Príncipe Hay un póster colgado de una cuerda en una tienda de Place de Saline, en el barrio de Campo de Marte, en Puerto Príncipe. Su eslogan está en criollo, el idioma que hablan los haitianos. Dice Bon tans, Move tans, que quiere decir, “Buenos tiempos, Malos tiempos”. La frase parece una descripción acertada del día a día en Haití. Anderline Pierre tiene 22 días. Es una preciosa bebé llena de rizos.

No muestra signos de enfermedad – un ejemplo de buenos tiempos– y su madre se ocupa de que se mantenga sana. Por eso la ha traído hoy aquí, para recibir consejo y apoyo. En otra esquina nos encontramos con Erica Diogen. Tiene dos años e ilumina el cuarto con sus grandes ojos oscuros. Su madre, Piedel Mamou, tiene sin embargo la mirada perdida. Cuando habla del reciente terremoto, se le llenan los ojos de lágrimas. Nos cuenta que perdió a su marido en el terremoto. Su negocio está ahora en ruinas. No tiene ningún sitio donde cobijar a Erica y a sus otros tres hijos, ni tiene nada que darles de comer. Más aún, está embarazada de ocho meses. Un ejemplo de malos tiempos.

La vulnerabilidad se supera enfocándola racionalmente para que el cuerpo se pueda adaptar a la nueva situación” dice Catherine Maternowska, del departamento de Protección de UNICEF en Haití. En la sala de atención psicosocial, tras el dolor físico, aparece el dolor psíquico. Erica no es consciente del dolor de su madre y sigue jugando. Mira por debajo de las sábanas, que dan cierta privacidad imaginaria a las madres que necesitan consuelo. Antes del seísmo, las mujeres compartían sus problemas entre ellas. Después de aquellos interminables 47 segundos de terremoto, todas ellas se han convertido en victimas y necesitan de alguien de fuera que les ayude a superar el dolor. La iglesia era también un apoyo. Pero el seísmo no ha respetado tampoco los santuarios. La destrucción de la Inmaculada Concepción es un buen ejemplo. Gracias al apoyo de UNICEF, Piedel podrá dormir hoy más tranquila. Lo hará al aire libre, pero con confianza. Ha sido capaz de compartir su dolor y ha prometido que volverá al centro. A lo mejor, mañana es una nueva oportunidad para los buenos tiempos.

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