Emergencias

Ayuda refugiados: Zahra en el espejo

Fecha: 
Mié, 24/08/2016 (Todo el día)
Actualizado el 24/08/2016 a las 14:04 |
Post de Jadranka Milanovic, UNICEF Serbia

Viajó miles de kilómetros y vivió durante meses en distintos campos de refugiados de Turquía y Grecia.

Ahora cuenta los últimos días que le quedan en un campo improvisado situado en la frontera entre Serbia y Hungría. Si su familia y ella tienen suerte, en pocos días podrán estar en un nuevo campamento situado en el camino que les llevará hacia Europa Occidental, quizás en algún lugar entre Szeged y Budapest.

Zahra Inajati tiene 4 años y es de Afganistán. La única vida que recuerda es la que ha vivido desplazándose entre los diferentes campos de refugiados.

Nunca ha podido tener el pelo largo. Las condiciones en las que vivía eran precarias y a menudo tenía que dormir en el suelo, lo que significaba sol, lluvia y piojos cada día. Es por eso que Zahra nunca ha podido dejarlo crecer y su aspecto parece el de un niño.

Pero Zahra es una niña. A la pequeña le gusta mirarse al espejo y a veces posa apoyando la cabeza en su hombro y se guiña un ojo a ella misma. Cerca de uno de los espejos del campo hay un grifo que deja correr el agua por un pequeño canal que lleva hasta un bosque cercano. El canal está lleno de agua sucia y restos de jabón que nadie se atreve a limpiar. El jabón y el agua hacen espuma y se forman arcoíris a través de los reflejos de la luz.

Zahra no mira el arcoíris, ella se observa en el espejo y a menudo fija su mirada en las puertas situadas en las vallas del campo donde policías húngaros permiten, esporádicamente, el paso a pequeños grupos de refugiados y migrantes para poder llegar hasta Hungría.

Cerca del grifo hay una ducha improvisada. Hay cuatro mantas que cubren las ramas del suelo y dan una cierta sensación de privacidad. Las mantas están sucias, mojadas y llenas de barro.

Ayuda refugiados: La única vida que recuerda es entre campamentos

Zahra acaba de salir de la ducha junto a su madre, mientras su pelo corto se seca con el sol. Ha vuelto a vestirse con la misma ropa que llevaba puesta antes de ducharse, pero eso no parece importarle, ni siquiera piensa en poder usar una ropa diferente. Esto no es lo más importante para ella, lo más importante es la puerta que se ubica en la valla del campo de refugiados donde vive.

Los rayos de sol han secado la tierra humedecida por la lluvia de la noche anterior, pero sigue habiendo barro y resulta difícil no quedarse atrapado en él. En otras zonas aparecen grietas mientras la tierra se va secando poco a poco.

Un todoterreno blanco recorre el camino que lleva hasta el campo donde está Zahra. Puede oírse el sonido del motor y las llantas rozando contra la carretera convertida en un barrizal. De un modo u otro el coche logra avanzar, dejando atrás las huellas de los neumáticos y guiándose por las marcas que ha dejado un tractor hasta llegar al campo.

El todoterreno viene cargado de comida y productos de higiene. Los trabajadores humanitarios se encargan de distribuir cada paquete. La gratitud se expresa de diferentes maneras: algunos agachan la cabeza, otros dan un apretón de manos o se las llevan al corazón. Las miradas y los gestos hablan por sí solos, mucho más de lo que cualquier traductor podría hacer.

Hasta que no se descargan todas las cajas del coche, los niños esperan pacientes frente a él. Están acostumbrados a hacer eso. La vida en campos de refugiados les ha enseñado a esperar. Las cajas están repletas de suministros proporcionados por UNICEF. Hay camisetas nuevas y limpias dentro de su envoltorio.

Un hombre con barba de mediana edad ayuda a los niños. Se acerca a Zahra y le da una camiseta negra. Ella la acepta, mientras posa su mira en la camiseta roja que el hombre tiene en su otra mano. Es una niña después de todo. El hombre  lo entiende y le entrega la camiseta roja que Zahra realmente quería.

Un post de Jadranka Milanovic, Responsable de Comunicación en UNICEF Serbia

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Día Mundial de la Ayuda Humanitaria: ¿Cómo vive un trabajador de UNICEF en terreno?

Fecha: 
Vie, 19/08/2016 (Todo el día)
Actualizado el 22/08/2016 a las 11:44 |
UNICEF UK
Hoy, 19 de agosto, se celebra el Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, una jornada especial para reconocer y apreciar el trabajo de nuestros compañeros en terreno en todo el mundo.
 
Uno de ellos es Ahmad, que ha trabajado durante más de dos años para UNICEF en Iraq ayudando a los refugiados y las familias desplazadas hasta que tuvo que abandonar el país y hacer el peligroso viaje para llegar a Europa.
 
>> Cuéntanos un poco cómo es trabajar para UNICEF ​​en Iraq
Ser trabajador humanitario es la profesión más difícil y, a la vez, la más gratificante que te puedas imaginar. Ha sido desafiante, debido a los muchos horrores que he tenido que presenciar en Iraq y Siria, sin tener el tiempo para detenerte y procesarlos. Y gratificante porque trabajando con UNICEF puedes ver los cambios tangibles que pueden salvar vidas de los niños.
 
Siempre he querido trabajar para los niños que necesitan nuestra ayuda. Mi sueño se hizo realidad: conseguí llegar a trabajar para UNICEF, pero no fue en un país lejano, como me había imaginado en mis sueños de infancia. Desgraciadamente, y debido al conflicto, me tocó ver el horror en mi propia casa, trabajar por mi propia gente.
 
>> ¿Cómo era tu día a día como trabajador humanitario?
Mi papel era el de facilitar las comunicaciones bidireccionales entre las familias y los niños en el campo de refugiados y la oficina del UNICEF. Cuando desde UNICEF iniciamos nuevas campañas de agua, saneamiento e higiene, o de vuelta a la escuela, yo llevaba a cabo actividades de movilización con la comunidad para hacerles saber que se podían beneficiar de ellas y asegurarme de que el mayor número posible de niños estaba recibiendo la ayuda que necesitaban. Cuando se dieron brotes de hepatitis u otras enfermedades en el campamaneto, yo me encargué de explicar a las familias cómo era el tratamiento para los niños.
 
>> ¿Qué era lo mejor de tu trabajo?
Lo mejor de este trabajo fue la felicidad que me llenó cuando vi las mejoras de los niños en el campamento. Sólo tengo que comparar, por ejemplo, la situación que había cuando llegaron al campo los primeros refugiados en 2011, cuando las únicas instalaciones eran pequeñas tiendas dispersas, con la situación dos años más tarde: había una escuela donde los niños recibían clase y un centro de salud donde las mujeres podían llevar a sus bebés para que estuvieran sanos y bien alimentados. Los refugiados en el campamento se encuentran todavía en una situación muy difícil, pero con el tiempo las cosas van cambiando para mejor.
 
He visto de primera mano cómo las cosas pueden cambiar para mejor incluso para los niños más traumatizados. Eso me hace sentir muy orgulloso de haber formado parte en esto y haber creado un cambio positivo en la vida de tantos niños.
 
>> ¿Hay algo que te sorprendiera del trabajo en terreno con niños?
Una cosa que me sorprendió de mi tiempo trabajando en el norte de Iraq es el poder unificador del deporte. En Iraq, y en todo Oriente Medio, la gente está loca por el fútbol. Niños de diferentes orígenes y diferentes religiones se unen cuando se trata de fútbol. Se reúnen para jugar al fútbol al aire libre o para ver los partidos, ya que a menudo son de los mismos equipos.
 
Puede sonar gracioso para los extranjeros, pero en Oriente Medio los equipos de fútbol más populares son el Real Madrid, el F.C. Barcelona y el Manchester United, y ver sus partidos realmente ayuda a la gente y a los niños. El deporte es una maravillosa manera de unir a la gente, especialmente a los niños.
 
>> ¿Por qué decidiste abandonar Iraq?
Me convertí en padre y mi vida cambió. Mi esposa y mi hija estaban todavía en Alepo. Yo aún no conocía a la pequeña y cuando estaba en el campamento y trabajaba con niños no podía dejar de pensar en cómo estaría mi hija. 
 
Yo recibía a las familias que huían de la violencia de Mosul y, un día, llegó una mujer con una bebé de un año. La ayuda a registrarse y la niña empezó a llamarme "papá." Su madre me contó que su marido había sido recientemente asesinado por militares. Mi propia hija tenía aproximadamente la misma edad que esa bebé huérfana y yo seguía sin conocer a mi propia niña. Eso me hizo pensar en que tenía que volver para conocerla y protegerla.
 
>> ¿Cuál crees que es el mayor desafío para el personal de UNICEF en terreno?
Lo que la gente necesita entender sobre el personal de UNICEF que trabaja en lugares como Siria y la región es que la magnitud de la crisis que están tratando de hacer frente es simplemente inmensa. Hay un gran número de personas desplazadas. Según cifras recientes, más de 7 millones de personas son desplazados internas en Siria, y más de 5 millones de personas se han refugiado en los países vecinos. Y la mitad de estos 12 millones de personas desplazadas son niños... esa es la parte realmente difícil, porque estos niños son extremadamente vulnerables y con frecuencia han tenido que pasar por traumas inimaginables.
 
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El Niño: 5 lugares donde no se juega con agua este verano

Fecha: 
Jue, 11/08/2016 (Todo el día)
Actualizado el 16/08/2016 a las 12:20 |
Lara Aparicio, storyteller de UNICEF Comité Español

Mi madre siempre lo cuenta. Cuando era pequeña, era imposible sacarme de la piscina. Me podía pasar horas tirándome de cabeza, haciendo el pino, subiendo y bajando de la colchoneta hinchable... Y algo me dice que yo no era la única.

El agua es vida. Además de ser un líquido indispensable para nuestra supervivencia, a muchos de nosotros nos ha hecho pasar grandes tardes de juegos y diversión durante el verano: baños interminables, guerras de globos y pistolas de agua, el chorrito de la fuente del barrio...

Como sabéis, jugar con agua solo es posible en algunos lugares. En otros muchos, los niños no solo no pueden jugar con ella, sino que apenas pueden consumirla. Este año, el fenómeno meteorológico de El Niño ha agravado los efectos de las sequías, complicando todavía más la situación. 

FENÓMENO EL NIÑO: MÁS DE 26 MILLONES DE NIÑOS AFECTADOS

Más de 26 millones de niños en África oriental y meridional están afectados por la falta de agua y la inseguridad alimentaria. En UNICEF trabajamos sin descanso en todos los países azotados por El Niño. Os contamos qué está pasando en 5 de ellos:

  • En Etiopía, las escuelas se están quedando vacías porque los niños tienen que dedicar gran parte del día a buscar agua para ellos y sus familias. Cerca de 6 millones de niños necesitan ayuda humanitaria en este país. 
  • En Somalia, la sequía ha empujado a algunas comunidades a compartir con el ganado las únicas fuentes de agua disponibles. Debido a este y otros motivos, están aumentado los casos de diarrea acuosa aguda en las regiones más afectadas. 
  • En Malawi, la falta de agua está detrás del encarecimiento de los alimentos. Muchas familias ya no pueden comprar comida a los precios del mercado. Los nenúfares se han convertido en su plato principal.
  • En Angola, uno de los países con mayor mortalidad infantil, la sequía y la crisis económica están llevando al sistema sanitario a su límite. Un brote de fiebre amarilla amenaza a toda su población.
  • En Zimbabwe, las autoridades han declarado el estado de emergencia porque se calcula que para el 42% de los hogares rurales será muy difícil conseguir alimentos durante la próxima temporada de escasez.

FENÓMENO EL NIÑO: LLEVAMOS AGUA POTABLE A 2,7 MILLONES DE PERSONAS

En UNICEF estamos trabajando para aumentar el número de pozos de agua en las zonas más afectadas por la sequía. También estamos mejorando los sistemas de almacenamiento y distribución para llevar la mayor cantidad de agua posible a escuelas y centros de salud

En total, hemos conseguido que 2,7 millones de personas en los países más castigados por El Niño tengan acceso a agua potable. Nuestro objetivo es que ningún niño tenga que dejar de aprender y jugar por tener que ir a buscar agua.

Además, hemos proporcionado tratamiento contra la desnutrición aguda grave a 169.000 niños y apoyo psicosocial y protección a más de 97.000

Tú también puedes ayudar a los niños afectados por el fenómeno El Niño. ¡Porque contigo llegamos donde nadie llega!

Post por Lara Aparicio, storyteller de UNICEF Comité Español

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El Niño en Malawi: la sequía hace sufrir a la pequeña Konja

Fecha: 
Lun, 04/07/2016 (Todo el día)
Actualizado el 06/07/2016 a las 12:34 |
John Hibbert, UNICEF Reino Unido

Jolita Dezmata es agricultora en Malawi. Su marido murió hace cuatro años y ella se quedó al cuidado de sus seis hijos. Desde entonces, la vida no ha sido fácil y ha tenido que ocuparse de la granja y cuidar de los niños.

Uno de sus hijos mayores acaba de volver con su familia de la vecina Mozambique, donde ya no encontraban alimentos, debido a la sequía agravada por el fenómeno de El Niño. Una de las hijas de su hijo, Konja, sufre desnutrición aguda grave

‘’Su madre solo tiene 15 años’’, dice Jolita. ‘’Llegaron hace cuatro meses porque necesitaban ayuda para cuidar a Konja’’.

Konja sufre diarrea desde finales del año pasado. ‘’Cuando volvieron a casa me di cuenta de que la diarrea había deteriorado mucho su salud’’, cuenta Jolita. ‘’Estaba frágil y débil y esto me impulsó a llevarla al centro de salud de Dolo para que recibiera tratamiento médico’’.

En el centro de salud, Konja fue ingresada inmediatamente en el programa de alimentación, donde ha estado recibiendo alimento terapéutico. Se trata de una pasta que se puede consumir inmediatamente, sin que sea necesario mezclarla con agua.

EL NIÑO EN MALAWI: "SOBREVIVIMOS CON NENÚFARES"

A pesar de que el alimento terapéutico está haciendo efecto, se trata solo de una solución a corto plazo y la situación alimentaria en su hogar es crítica. ‘’Sobrevivimos con nenúfares’’, explica Jolita. ‘’No podemos comprar maíz en el mercado todos los días’’.

Como el maíz está fuera del alcance de la familia de Jolita, ella se levanta a las 4 de la mañana y camina unos 25 kilómetros junto a otra mujer del pueblo. Este paseo las lleva a través del río Shire, infestado de cocodrilos, donde recolectan nenúfares. Después vuelven tarde por la noche y los preparan para la cena. 

‘’Da miedo. Hay muchos cocodrilos en el río, pero no tenemos elección’’, cuenta. ‘’No puedo dejar que mis hijos y nietos mueran de hambre porque haya cocodrilos. Solo tengo que ser valiente. Los nenúfares escasean este año y no sabemos qué pasará cuando se acaben’’.

Jolita recuerda cuando su marido estaba vivo. ‘’Nunca habíamos tenido un hijo con desnutrición. Solíamos producir suficiente comida, pero los últimos dos años han sido malos. Quizás se deba al cambio climático’’. 

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#elviajedesuvida: un camino largo, incierto y peligroso

Fecha: 
Vie, 10/06/2016 (Todo el día)
Actualizado el 13/06/2016 a las 16:29 |
Sara Collantes, especialista en políticas de infancia de UNICEF Comité Español

En septiembre de 2015, Fatima y su hija Zarah, alcanzaron la costa de Lesbos, en Mithymna, Grecia.

Como ellas, solo en 2015, más de 1 millón de refugiados llegaron al Viejo Continente huyendo de la guerra. Una cifra que, en lo que llevamos de 2016, supera los 184.500.

Fatima y Zarah probablemente siguieron la ruta de los Balcanes. Si hoy intentasen hacer el mismo camino estarían bloqueadas en Grecia por el cierre de fronteras, y se les habría aplicado el reciente acuerdo con Turquía.

Hoy Fatima y Zarah probablemente tomarían una ruta mucho más peligrosa. Como hemos visto en los últimos días, esta ruta puede disparar, y aún más durante el verano, el número de niños ahogados en el mar.

#ELVIAJEDESUVIDA: UNA REALIDAD PARA MILES DE FAMILIAS

Para miles de familias, como la de Fátima y Zarah, este es un viaje:

  • Largo. Muchos de estos niños han recorrido 3, 4 o más países antes de llegar a su destino y han tardado meses, incluso años, en conseguirlo, ya sea porque se les agotó el dinero o porque les devolvieron varias veces a la última frontera que cruzaron. Suelen llegar con un estado de salud física y mental muy precario, dadas las circunstancias del viaje y las condiciones en las que sobreviven desde que abandonaron su hogar.
  • Incierto. Difícilmente saben qué va a ser de su vida. Tienen un proyecto, unas expectativas, quizás la esperanza de reunirse con algún familiar en un país determinado, pero no saben si van a conseguirlo ni cuándo sucederá.
  • Peligroso. A pesar del éxodo casi constante de personas que vienen a Europa, siguen sin abrirse vías seguras y ordenadas para llegar. Por eso, muchos niños y familias siguen acudiendo a traficantes de personas, que cobran mucho dinero y que esquivan los controles fronterizos a través de rutas cada vez más peligrosas, como la que une Libia con Italia. El mar no es el único peligro. Para poder continuar el viaje, muchos niños y niñas se han visto obligados a trabajar, a casarse o a realizar favores sexuales. Otras veces, han sido víctimas de actos de violencia o han caído en manos de redes de trata de personas.

#ELVIAJEDESUVIDA: LOS RIESGOS SE AGUDIZAN SI LOS NIÑOS VIAJAN SOLOS

#elviajedesuvida: un camino largo, incierto y peligrosoDibujo realizado por un niño durante su ruta por el Mediterráneo los niños viajan solos y provocan, en muchas ocasiones, que pierdan su infancia y comprometan su futuro, como es el caso de las niñas que acaban casándose con adultos para poder continuar su viaje o sentirse protegidas frente a la violencia.

Ante esta situación, desde UNICEF pedimos a los gobiernos que en los acuerdos y planes de actuación en esta crisis de refugiados, la mayor que ha visto Europa desde la Segunda Guerra Mundial, se tenga en cuenta la Convención sobre los Derechos de los Niños y, en especial, el principio del interés superior del niño. Porque un niño refugiado no es diferente de cualquier otro niño. Verse obligado a realizar este peligroso viaje, a cruzar frontera tras frontera, no puede implicar que pierda sus derechos.

#ELVIAJEDESUVIDA: AMPLIAMOS NUESTRA RESPUESTA EN EL SUR DE ITALIA

Dada la reactivación de la ruta a través de Libia en las últimas semanas, en UNICEF estamos fortaleciendo nuestro trabajo en Italia para supervisar las llegadas de estos niños, así como en los centros de acogida en las regiones del sur de Italia: CalabriaCampania y Sicilia. Además, seguimos con nuestro trabajo para mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas en sus países de origen: NigeriaGambiaSomaliaCosta de Marfil o Eritrea.

Además, el cierre de la ruta hacia el centro de Europa a través de los Balcanes y el acuerdo de la Unión Europea con Turquía han provocado que más de 54.000 personas queden bloqueadas en Grecia sin poder avanzar ni retroceder, a la espera de que se decida sobre su futuro. De ellos, aproximadamente 23.000 tienen menos de 18 años y muchos no saben cuándo podrán reunirse con sus familiares.

Esta circunstancia nos ha llevado a replantear el trabajo que veníamos realizando en el marco de esta crisis. No es lo mismo dar una asistencia de urgencia a familias y niños que estaban de paso en Eslovenia o Croacia solo horas o días, que abordar las necesidades de niños y niñas que van a quedarse en Grecia o en otro país de manera indefinida o por un período largo de tiempo.

#ELVIAJEDESUVIDA: ¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO EN GRECIA?

Precisamente en el país heleno estamos apoyando la puesta en marcha de campañas de vacunación en los campamentos de refugiados y diseñando actividades educativas que ayuden a los niños a incorporarse al sistema educativo griego en el plazo más breve posible. Hay niños que llevan meses, e incluso años, sin ir a la escuela.

También estamos recorriendo el país para identificar a niños en riesgo, solos, y garantizarles una protección adecuada. El objetivo final es fortalecer el sistema de protección de la infancia en Grecia, que está desbordado. Este colapso ha provocado que todavía haya niños detenidos en centros cerrados, algo que es absolutamente inaceptable.

Además, en Serbia, Croacia, Eslovenia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia seguimos dando apoyo psicológico y realizando acciones de nutrición, educación y protección de la infancia en los Espacios Seguros para la Infancia y en los puntos para madres y bebés. Entre marzo y abril, más de 8.500 niños recibieron apoyo psicosocial y realizaron actividades educativas en 9 puntos diferentes de la ruta. 

Sara Collantes, especialista en políticas de infancia de UNICEF Comité Español

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Crisis en Siria: los voluntarios nos llenan de motivación

Fecha: 
Vie, 03/06/2016 (Todo el día)
Actualizado el 08/06/2016 a las 10:20 |
Yasmine Saker, UNICEF Siria

Escuelas bombardeadas, hospitales destruidos, falta de agua potable... La crisis en Siria nos deja noticias negativas a diario. Sin embargo, en este país también hay historias de personas que nos motivan a seguir teniendo esperanza para los niños de Siria y sus familias.

Es el caso de los jóvenes voluntarios que nos ayudan en Curriculum B, una iniciativa que desde UNICEF hemos lanzado para que los niños de Latakkia, una zona rural en Siria, puedan recuperar las clases perdidas por la violencia y el desplazamiento.

Hiba va casa por casa identificando a los niños que no están en el colegio. Esta joven de 21 años, estudiante de literatura francesa, es una apasionada del programa Curriculum BHiba cree que el teatro es una de las mejores formas de llegar a los niños e interactuar con ellos. 

CRISIS EN SIRIA: "QUIERO ACABAR CON EL ANALFABETISMO EN MI PAÍS"

"Quiero acabar con el analfabetismo en mi país", dice Hiba. "Es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad y luchar contra ella es nuestra responsabilidad como jóvenes. Somos una generación de universitarios: es nuestra responsabilidad asegurarnos de que todos los niños tienen la misma oportunidad que nosotros".

Deeb, de 23 años, se encarga de jugar con los niños y de realizar actividades al aire libre con ellos. La mayoría de estos niños han perdido meses y años de educación y ahora tratan de ponerse al día con un innovador sistema de educación.

CRISIS EN SIRIA: "NOSOTROS PODEMOS RECONSTRUIR LA SOCIEDAD"

Crisis en Siria: jóvenes voluntarios sirios nos llenan de motivaciónDeeb juega con un grupo de niños en Latakkia Deeb, licenciado en psicología, cree que el voluntariado es una gran oportunidad para aplicar su aprendizaje teórico en una experiencia real, al mismo tiempo que ayuda a los niños.

"Cuando los jóvenes trabajamos codo con codo podemos hacer lo imposible... Nosotros podemos reconstruir la sociedad siria", dice.

"Somos lo que mayor capacidad de influencia e inspiración tenemos sobre los niños porque apenas les sacamos unos años; entendemos cómo piensan y qué los define".

Post por Yasmine Saker, UNICEF Siria

 
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#elviajedesuvida: no es lugar para niños

Fecha: 
Vie, 20/05/2016 (Todo el día)
Actualizado el 22/05/2016 a las 22:10 |
Blanca Carazo, responsable de cooperación y emergencias de UNICEF Comité Español
En Siria, tras más de 5 años de guerra, las bombas siguen cayendo, destrozando hogares, escuelas y hospitales. ¿Se puede vivir bajo la amenaza de que la próxima bomba caiga sobre tu cabeza o la de tu familia?

En Etiopía, la grave sequía vinculada al fenómeno de El Niño está poniendo en peligro la vida de 6 millones de niños. ¿Se puede vivir sin saber si mañana podrás alimentar a tus hijos?

En NigeriaCamerúnChad o Níger, grupos radicales como Boko Haram amenazan la vida y la libertad de miles de niños y niñas, que son víctimas de secuestros, sufren ataques, o son obligados a perpetrar atentados suicidas. ¿Se puede vivir con el miedo a que a tu hija le roben la infancia?
 
En Sudán del Sur, más de 2 años de guerra incruenta expulsan a las familias de sus tierras de cultivo y sitúan al país al borde de la hambruna. ¿Se puede vivir sin medios de vida y temiendo que en cualquier momento tu aldea pueda ser quemada y saqueada?
 
¿Se puede vivir así, entre el miedo, la violencia, el hambre? ¿Se puede vivir así, sin esperanzas, sin futuro, sin nada?
 
No se puede.
 
Y cuando no se puede, huir es la única salida. Una salida difícil, dolorosa, arriesgada.
 

#ELVIAJEDESUVIDA: 250 MILLONES DE NIÑOS VIVEN EN PAÍSES EN CONFLICTO

Ninguno de estos lugares, como muchos otros en todo el mundo, es lugar para niños. Por eso sus familias, o a veces ellos solos, hacen lo único que pueden hacer, lo que cualquiera de nosotros haríamos: buscar refugioprotecciónun lugar seguro; iniciar un viaje incierto, peligroso, no deseado para salvar sus vidas. Huyen a otras zonas dentro de sus países (desplazados internos) o cruzan fronteras en busca de una oportunidad (refugiados).
 
Todos los niños del mundo tienen derecho a crecer y desarrollarse en un entorno pacífico y protector. Sin embargo, cerca de 250 millones de niños viven en países en conflicto y muchos más viven en zonas propensas a inundacionessequíasciclones y otros desastres naturales. Esto explica que el número de refugiados y desplazados internos no deje de crecer, rozando los 60 millones de personas, de los cuales la inmensa mayoría (el 86%) están en países en desarrollo.
 

#ELVIAJEDESUVIDA: EL DERECHO INTERNACIONAL LOS AMPARA

No quieren irse. No quieren dejar sus casas, sus amigos, sus medios de vida. No quieren. Se ven obligados a hacerlo. Y el derecho internacional los ampara. O debería hacerlo.
 
Como nos interpela Anthony Lake, director ejecutivo de UNICEF, hemos de hacer todo lo posible para que ese viaje nunca comience: “Si abordamos las razones por las que tantas familias sienten la necesidad de abandonar sus hogares con sus hijos, resolviendo los conflictos, afrontando el cambio climático, aumentando las oportunidades, podemos hacer de 2016 un año de esperanza, y no de desesperación, para millones de personas”.
 
Y cuando no lo logramos, hemos de asegurar que el viaje sea lo más seguro posible. Que al horror que lo motiva y al dolor de las pérdidas, no se sigan sumando más muerte, más dolor y más rechazo, sino que esos niños, esas familias, reciben el apoyo, respeto y protección que merecen.
 
Post por Blanca Carazo, responsable de cooperación y emergencias de UNICEF Comité Español
 
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Sequía en Etiopía: la falta de agua lleva a las familias al límite

Fecha: 
Mié, 11/05/2016 (Todo el día)
Actualizado el 13/05/2016 a las 11:12 |
Kun Li, especialista de comunicación de UNICEF Somalia

Tres años hace ya que la lluvia le falla a Hawa Ali, una pastora de Etiopía. Antes de que sus animales sucumbieran a la sed, el hambre y las enfermedades, decidió unirse a otras familias de su pueblo y trasladarse hacia la vecina Somalilandia

Con los burros cargando a los niños, Hawa y sus compañeros de viaje, todos de etnia somalí, anduvieron durante 30 días hasta llegar a Lughaya, un pueblo costero de la región de Awdal en Somalilandia

Durante el camino, muchos animales murieron. Llegó un momento en el que no quedaban burros sobre los que llevar a los niños. Fue entonces cuando decidieron parar. Vinieron hasta aquí porque pensabana que habría pasto y ayuda. Pero no encontraron ninguna de las dos cosas: Somalilandia también está asolada por la sequía.

Cuando conocí a Hawa estaba sentada en una llanura llena de piedras. No había ningún refugio, ni rastro de comida o de un pedacito de sombra para protegerse del sol abrasador. No había hombres es su grupo. Estaba rodeada por 20 personas, todas mujeres y niños.

SEQUÍA EN ETIOPÍA: "LOS NIÑOS ESTÁN SUFRIENDO"

"Los hombres se han ido a buscar pasto para los animales que nos quedan", me contaba Hawa con sus 70 años de edad. "Nos hemos quedado aquí a la espera de ayuda, pero nos ha llegado muy poca. La situación no es buena aquí. No tenemos comida, ni agua, ni refugio. Hace frío por las noches. Los niños están sufriendo".

"Llevamos 3 años soportando la sequía. Cada vez es peor. Hemos tenido que dejar todo lo que teníamos", añadía Hawo Rayab, una madre de 35 años, mientras intentaba darle el pecho a su bebé, que no dejaba de llorar. "Nos dijeron que habría pasto al otro lado de la frontera. Pero cuando llegamos aquí no encontramos nada".

La sequía que asola Etiopía y el norte de Somalia (especialmente Somalilandia y Putlandia) es el resultado de cuatro temporadas consecutivas de escasas lluvias, cuyas consencuencias han sido amplificadas por El Niño. Los granjeros y los pastores se llevan la peor parte, y representan hasta tres cuartas partes de la población de Somalilandia y Putlandia. Las malas cosechas y la escasez de agua y pasto han llevado al límite a familias y comunidades.

SEQUÍA EN ETIOPÍA: "NUESTRAS VIDAS ESTÁN EN PELIGRO"

Con los burros cargando a los niños, Hawa y sus compañeros de viaje, todos de etUna madre administra leche terapéutica con una jeringuilla a su hijo en un centro de tratamiento contra la desnutrición en Hargeisa, la capital de Somalilandia. Mohamed Omar solía tener muchas cabras. Pero cuando le conocimos junto a su familia en Habasweyne ya solo le quedaban dos. Ambos animales estaban tumandos en el suelo y no mostraban ningún interés en los granos de maíz a su alrededor. Estaban demasiado débiles para comer.

"Es la primera vez, en mis 80 años de vida, que veo una sequía tan grave. Ha matado muchos animales y ha provocado mucha hambre. Nuestras vidas están en peligro", decía Mohamed.

Otra grave consecuencia de la sequía es el aumento de la desnutrición infantil. Alrededor de 100.000 niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda en Somalilandia y Putlandia

La ONU está movilizanfo recursos para que organismos como UNICEF proporcionen ayuda a 1,7 millones de personas afectadas por la sequía en el norte de Somalia. Entre ellas, 385.000 necesitan ayuda urgente.

SEQUÍA EN ETIOPÍA: "QUIERO IR A CASA"

Antes de separarme de Hawa y el resto de niños y mujeres refugiados, conocí a la pequeña Raaho. Nos contó que había hecho el viaje en burro hasta Somalilandia. "No teníamos suficiente comida en casa, por eso nos fuimos", me contaba la niña de 4 años. "Tenía muchos amigos en casa. Mohamed, Aya, Omar, Fatuma... Siempre jugábamos juntos. Quiero ir a casa".

Lo que me contó me hizo recordar que llevaba conmigo una especia de mochila con forma de oso de peluche. Mis hijos solían jugar con ella cuando eran pequeños. Fui a buscarla entre mi equipaje y se la entregué. Estaba feliz y enseguida se la colgó a la espalda. "Ojalá le sirva como almohada y le dé un poco de calor mientras duerme al aire libre", pensé mientras me despedía de RaahoHawa y el resto.

Y ojalá la ayuda llegue pronto para que Raaho pueda volver a su casa y jugar con sus amigos.

Post por Kun Li, especialista de comunicación de UNICEF Somalia

 
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Ayuda refugiados: descubre el viaje de un niño sirio hasta Alemania

Fecha: 
Mié, 04/05/2016 (Todo el día)
Actualizado el 05/05/2016 a las 13:01 |
Thomas Nybo, comunicación en UNICEF

¿Cómo se enfrenta un niño refugiado sirio al peligroso viaje que le separa de un futuro a salvo en Europa? La imaginación de Nawwar, un niño sirio de 7 años, le ayudó a sobrellevar el trayecto en lancha que le llevó hasta Grecia.

Para este pequeño, un grupo de amistosos osos polares que flotaban en un trozo de hielo, los protegieron a él y a su familia mientras cruzaban el mar. "Vimos osos polares cuando estábamos en la barca", dice Nawwar sin dudarlo. "Fue la mejor parte del viaje".

En el último año, cientos de niños han muerto ahogados mientras hacían el mismo trayecto. Muchos de ellos eran bebés o niños muy pequeños. Nawwar y su familia están entre los afortunados que llegaron sanos y salvos.

AYUDA REFUGIADOS: "LA PARTE MÁS DIFÍCIL FUE DORMIR SOBRE LAS PIEDRAS"

"La parte más difícil fue tener que dormir sobre las piedras y tener que escalar montañas", cuenta Nawwar. "Fue un viaje realmente duro"

El viaje de Nawwar de momento ha terminado en Berlín, donde vive desde hace 3 meses. Allí asiste al colegio Nelson Mandela, una escuela internacional de la UNESCO que se define como unas "Naciones Unidas en miniatura" y que acoge a estudiantes muy diversos. Los alumnos proceden de más de 60 países y las clases se imparten de forma bilingüe en inglés y alemán.

"En Siria ni siquiera podía ir al colegio", dice Nawwar.

En su vuelta a las aulas ha estado acompañado por otro niño de 7 años, Alec, que es el traductor al alemán de Nawwar. Los dos niños tardaron poco tiempo en hacerse muy amigos.

AYUDA REFUGIADOS: UNA HISTORIA DE INTEGRACIÓN

"Alec es un buen amigo. Juego mucho con él", dice Nawwar. "Jugamos a LEGO y al Minecraft".

Alec se llena de orgullo cuando habla de su nuevo amigo.

"Es muy interesante todo lo que ha vivido", cuenta Alec. "Empezó en Siria, pasó por Turquía, luego Grecia y luego Alemania. Y ya sabe mucho alemán. Es realmente increíble".

Como muchos sirios, Nawwar aprendió a hablar inglés desde que era muy pequeño. Aunque tuvo que dejar de ir a clase debido a la guerraAlec está muy impresionado por las habilidades de su amigo.

"Es uno de los mejores lectores de clase", dice Alec. "Además, ya ha hecho muchos amigos y probablemente haga muchos más este año. Todo el mundo está feliz de que esté aquí".

Post por Thomas Nybo, comunicación en UNICEF

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Vacunación entre las balas

Fecha: 
Vie, 29/04/2016 (Todo el día)
Actualizado el 02/05/2016 a las 09:48 |
Robin Nandy, jefe de vacunación de UNICEF

En los lugares en guerra, los niños no están recibiendo las vacunas que necesitan para proteger sus vidas.

Cualquier persona que vea la televisión o utilice un smartphone tiene acceso a miles de imágenes que muestran la destrucción que los conflictos armados provocan en todo el mundo. Podemos ver los detalles de la guerra y cómo amenaza la vida de millones de niños.

Sin embargo, los conflictos también tienen un impacto directo en cosas menos visibles. Aunque no está tan presente en las noticias, la guerra también destruye los servicios de salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene

El acceso a la vacunación esencial es una de las consecuencias más habituales de la interrupción de los servicios e infraestructuras. El resultado de esto es que, durante los conflictos, millones de niños no reciben las vacunas que necesitan para mantenerse sanos y tener una oportunidad justa en la vida. 

SEMANA DE LA VACUNACIÓN: 18,7 MILLONES DE BEBÉS NO ESTÁN VACUNADOS

La Semana Mundial de la Vacunación, que se extiende desde el 24 hasta el 30 de abril, es la oportunidad perfecta para hablar de todos aquellos niños que viven en lugares en conflicto y que no están siendo vacunados.

En todo el mundo, 18,7 millones de bebés no reciben el lote completo de vacunas que les protegerían de enfermedades muy peligrosas. Alrededor de 1,5 millones de ellos morirán antes de cumplir los 5 años por enfermedades que se podrían evitar con vacunas.

Todos los niños, sin importar dónde vivan o cuáles sean sus circunstancias, tienen derecho a sobrevivir y prosperar. Los niños en situación de conflicto tienen altas probabilidades de ver cómo se les niega ese derecho. Alrededor de dos tercios de los niños sin vacunar en el mundo viven en zonas en las que hay guerra.

Entre los casos más graves se encuentra Sudán del Sur, que tiene la tasa de vacunación infantil más baja del mundo: solo el 39% de los niños están vacunados. Especialmente preocupante es la situación en Siria, donde después de 5 años de conflicto, la tasa de vacunación infantil ha caído del 80% al 43% y ha habido un rebrote de polio.

SEMANA DE LA VACUNACIÓN: MÉDICOS Y ENFERMEROS SE JUEGAN LA VIDA

Pero los niños en conflicto no se enfrentan solo a la ausencia de vacunas, sino que, si caen enfermos, no pueden recibir la atención que necesitan. En estas condiciones, los niños tienen más probabilidades de sufrir complicaciones incluso de morir a causa de enfermedades que podrían prevenirse y tratarse en un entorno sin guerra.

Por ejemplo, en algunos campos de refugiados, hasta un 30% de los niños con sarampión ha muerto. En tiempos de paz, solo una pequeña parte de los niños afectados por esta enfermedad están en riesgo de morir.

También tenemos que recordar a los médicos y enfermeros que arriesgan sus vidas para poder vacunar a los niños en este escenario de violencia y guerra. Muchos de ellos son objetivo deliberado de las partes en conflicto y han llegado a perder la vida por este motivo. Una gran parte del trabajo que hacemos en UNICEF es asegurar que pueden desarrollar su labor sin poner en peligro su integridad física.

SEMANA DE LA VACUNACIÓN: 3 MILLONES DE VIDAS SALVADAS AL AÑO

La vacunación es capaz de salvar hasta 3 millones de vidas al año. Desde 1990, las vacunas han sido una de las principales causas de la reducción de la mortalidad infantil. Sin embargo, 1 de cada 5 niños en el mundo, normalmente, los más vulnerables, no reciben las vacunas que necesitan para sobrevivir.

Los niños que viven en países en guerra se ven empujados a una espiral de deprivación que les roba la salud y, por extensión, su futuro. Las vacunas puede ayudar a romper este círculo vicioso y, además, refuerzan los sistemas de salud allí donde llegan.

Con la financiación necesaria y el compromiso internacional de proteger a los trabajadores sanitarios, los programas de vacunación pueden salvar vidas en guerras y conflictos, así como ayudar a reconstruir los sistemas que protejerán a los niños en el futuro.

Post por Robin Nandy, jefe de vacunación de UNICEF

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