Lo que nos une 
es mucho más que 
lo que nos separa

UNICEF está construyendo puentes entre los miles de refugiados rohingya y la juventud local de Bangladesh gracias al proyecto Social Hub, que les permite relacionarse, hacer amigos y descubrir todo lo que tienen en común.

Niña rohingya sonriendo

De los casi 900.000 refugiados rohingya que han llegado a Bangladesh desde agosto de 2017 en busca de asilo, se estima que el 55% son niños y jóvenes. La mayoría de ellos acompañan a sus familias en campamentos como el de Cox’s Bazar y se enfrentan cada día a unas condiciones de vida que nada tienen que ver con lo que debería ser el día a día de un niño.

Son jóvenes que están traumatizados por haber tenido que abandonar sus hogares y que, a menudo, se sienten solos e incomprendidos. Además, a esto hay que sumarle el aumento de las tensiones entre los refugiados, las autoridades y los habitantes de la zona que se ha convertido en su nuevo hogar.

UNICEF intenta que estos niños tengan la red de apoyo social que necesitan para que se den cuenta de que no están solos en esto. Se trata de una iniciativa de consolidación de paz que reúne a más de 200.000 adolescentes de la comunidad rohingya y de la comunidad local de Bangladesh. El proyecto se llama Social Hub (del inglés, Centro Social) y tiene como objetivo que los niños y niñas puedan relacionarse, hacer amigos, practicar algún deporte en grupo, adquirir habilidades, aprender a solucionar conflictos y, sobre todo, darse cuenta de que en realidad es mucho más lo que les une que lo que les separa.

Esta iniciativa ha tenido una gran acogida entre los adolescentes y sus familias ya que, desde la inauguración de los dos primeros centros en los campamentos de Jamtoli y Shamlapur en octubre de 2019, tres más han abierto sus puertas.

Imagen de un joven explicando un folleto a otro

Un joven de la comunidad de Jamtoli está visitando a los adolescentes del campamento para animarles a participar en el BITA Social Hub, el centro social del Instituto de Artes Escénicas de Bangladesh.

Los centros forman parte de un programa para animar a los adolescentes a convertirse en agentes de cambio en sus comunidades. De hecho, estos centros sociales no solamente prestan apoyo a los más pequeños, sino que también incluyen a más de 12.000 padres y madres, a líderes religiosos y a miembros de ambas comunidades. Todos ellos tienen la oportunidad de realizar actividades de sensibilización, debatir sobre los problemas sociales y encontrar soluciones de manera conjunta para fomentar la convivencia en paz.  

U-report, una ventana al mundo para millones de jóvenes

Uno de los objetivos principales de los Social Hubs es que los jóvenes puedan comunicarse entre ellos. Por eso una de las herramientas que se utilizan en estos centros es U-Report, un proyecto basado en mensajería por móvil que permite a los jóvenes de todo el mundo participar y hablar sobre temas que les interesan. Desde el empleo hasta la discriminación, pasando por el matrimonio infantil o el acceso a una educación de calidad.

Funciona recopilando opiniones y datos que puedan serles de utilidad y, además, tienen el apoyo de los U-Reporters, otros jóvenes que solucionan sus dudas, les dan información sobre los temas que les preocupan y se encargan de proteger los derechos de la infancia.

Imagen de un joven con un móvil

 Rashid, un joven refugiado de la comunidad rohingya del campo de Jamtoli utilizando el U-Report en el Social Hub creado por UNICEF.

U-Report está activo en 68 países y cuenta con más de 11 millones de usuarios en todo el mundo, entre ellos, los adolescentes de la comunidad rohingya, que la utilizan como una vía de escape para hablar con otros refugiados o para conocer la situación de su país.

Esta herramienta está disponible a través de numerosos canales de mensajería, redes sociales y SMS, e incluso funciona en un teléfono móvil básico. Es gratis, anónimo y fácil de usar, y se ha convertido en el mejor aliado de los jóvenes que quieren conectar con el mundo y que necesitan una plataforma para hacer que se tenga en cuenta su opinión.

Este sistema de mensajería se ha convertido en un salvavidas para los jóvenes y sus familias, al que pueden acceder desde la palma de su mano en caso de catástrofes naturales. Por ejemplo, ha servido para mandar mensajes de aviso ante los últimos tifones que ha sufrido la costa de Bangladesh donde se asientan los frágiles campamentos rohingya. De esta forma los jóvenes se convertían en protectores de su propia comunidad.

Imagen de un joven con un portátil

Anwar Arafat, adolescente rohingya de 15 años, aprende computación en uno de los Social Hub de Cox’s Bazar.

Como puedes ver, en UNICEF, seguimos trabajando para proteger los derechos de la infancia y para garantizar que los niños sean solo eso: niños. Si alguna vez te preguntas para qué sirve tu colaboración al programa Unidos por los rohingya, queremos que sepas que, gracias a ti, cientos de miles de jóvenes vuelven a sus campamentos con una sonrisa después de haber disfrutado de una tarde de juegos y confidencias entre amigos. Contamos contigo para seguir ayudándoles a conectar con el mundo, a crecer en un entorno seguro y a ser artífices de sus propios cambios.