Niños en Nigeria y lago Chad

La violencia de Boko Haram y la desnutrición azotan a los niños en Nigeria, Chad, Camerún y Níger

2,3 millones de personas, de las que 1,3 millones son niños, están desplazadas en Nigeria o han cruzado las fronteras como refugiadas para sobrevivir

Hace 3 años que el secuestro de las niñas de Chibok conmocionó al mundo. Ya había ocurrido antes y aún ahora las niñas siguen siendo secuestradas en la región. El conflicto, que ya dura 8 años, deja una estela de niños atrapados entre violencia y bombas.

Niños forzados a realizar ataques suicidas o utilizados como sirvientes. Mujeres y niñas secuestradas y forzadas a ser esclavas sexuales o esposas de los altos mandos de Boko Haram. Niños sin lo más básico para vivir: sin comida, agua, atención médica… Niños que no pueden ir a la escuela y jugar, que han perdido a su familia o han tenido que huir de sus casas. Estas y otras muchas vulneraciones de derechos afectan cada día a 5,6 millones de niños que viven en el noreste de Nigeria y los países vecinos.

Además, las tasas de desnutrición superan los niveles de emergencia nutricional. Medio millón de niños viven con desnutrición aguda grave en la cuenca del lago Chad. Seguimos trabajando para atender a todos estos niños y estimamos que, para poder hacerlo, necesitamos más de 180 millones de euros.

Nigeria y Chad

Se llama Aminata (el nombre es ficticio para proteger su identidad) y tiene 17 años. Aminata ha estado dos años secuestrada por Boko Haram en Nigeria. Fue la sirvienta de sus captores hasta que la obligaron a casarse con uno de ellos. 

"Cada vez que quería practicar sexo conmigo me negaba. Entonces me violaba y me golpeaba. Me dijo que, si él quería, nos mandaba a mí y a su otra mujer a la ciudad para cometer un ataque suicida. Estaba aterrorizada".

Aminata presenció escenas horribles durante su cautiverio, como el asesinato de mujeres que se negaban a contraer matrimonio con los insurgentes.

"Estoy embarazada. Cuando lo descubrí fue muy duro, porque el niño es de mi 'marido'. Está siendo muy difícil para mí”.

Aminata consiguió escapar y ahora trata de rehacer su vida en un campo de desplazados, aunque sigue separada de su familia.

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Los niños en la cuenca del lago Chad viven una situación muy difícil

  • Secuestradas por Boko Haram – Rechazadas por sus familias: miles de niñas han sido secuestradas desde 2014. Durante el cautiverio sufren violencia física, psicológica y sexual. Las que consiguen escapar, además, se enfrentan a la desconfianza y discriminación en sus comunidades.
  • Miles de niños soldado: todas las partes en conflicto tienen niños en sus filas. Algunos son cocineros o porteadores, pero otros tienen peor suerte aún, como las niñas forzadas a casarse, niñas que incluso con 13 años están embarazadas y sin atención médica.
  • Los niños y familias huyen de sus hogares buscando seguridad. Por ejemplo, 1 millón de personas se han desplazado hasta la capital del estado de Borno, duplicando la población de esta ciudad y limitando el ya escaso acceso a servicios básicos.
  • La utilización de niños y niñas para ataques suicidas está aumentando: Desde 2014, 117 niños han sido obligados a cometer ataques suicidas; sólo de enero a marzo de este año ya se cuentan 27 casos, el triple que durante el mismo período de 2016.
  • Niños detenidos o privados de libertad: En 2016 hubo 1.500 casos en Nigeria, Camerún, Chad y Níger. En febrero de este año casi 600 seguían en la misma situación.

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