Vacunación en India: la madre que multiplica vacunas

Una madre india está consiguiendo que cada vez más niños en su comunidad reciban las vacunas que necesitan para protegerse de las enfermedades más peligrosas.
Vacunación en India: la madre que multiplica las vacunas

Naazma sujeta a un niño mientras recibe una vacuna en el centro de salud comunitario de Chandmari.

Todavía es de noche cuando Nazaama, de 27 años, acaricia a su hija de un año y trata de dormirla mientras empuja la rasgada sábana de plástico que sirve como puerta en su pequeña cabaña.

Hoy, como cualquier otro día, la jornada de Nazaama empieza a las cuatro de la mañana. Camina entre callejones vacíos y revuelve los cubos antes de que lleguen los camiones de basura y se los lleven. Usa un palo para poder escarbar entre los restos orgánicos en busca de botellas de plástico que recoge y guarda en una gran bandolera que cuelga de uno de sus hombros. 

Tras 5 horas de trabajo vuelve a casa y está feliz; venderá el plástico que ha recogido a un comercio de reciclaje por algo menos de 3 dólares. Hoy sus hijos podrán comer en condiciones.

Vacunar en un rincón olvidado del mundo

Estamos en Chandmari, un asentamiento urbano en el que 417 familias sobreviven vendiendo lo que rescatan de entre los deshechos en la ciudad de Ghaziabad, en el estado de Uttar Pradesh, a 30 kilómetros de Nueva Delhi.

Sus habitantes viven en chabolas construidas a partir de sábanas de plástico, palos de bambú y cables eléctricos. Chandmari es un rincón que el mundo ha olvidado.

"Es el Kismet, el destino. A cada uno le toca una vida", dice Nazaama sentándose en una cama hecha con cuerdas. Parece cansada y su voz es suave pero su cara, enmarcada por un chal azul, desprende cierta fuerza."

El suyo fue un matrimonio por amor –una excepción en la cerrada comunidad de los "buscadores de basura"–. Se casó a los 18 años con Abrar, un hombre que vive de lo que saca haciendo acrobacias y trucos de magia en la calle. Tienen cuatro hijos y Nazaama se ha encargado de que todos ellos estén vacunados, lo que es algo extraordinario aquí en Chandmari.

Vacunar en un rincón olvidado del mundo

Naazma posa con sus cuatro hijos en su casa de Chandmari.

La mitad de los niños sin vacunar

En Uttar Pradesh, uno de los estados con mayor población de India, solo el 50% de los niños están vacunados. En el distrito de Ghaziabad, donde se encuentra Chandmari, hay más de 12.000 familias que viven y trabajan en 365 hornos de ladrillos, 118 zonas de construcción, 42 asentamientos nómadas y 131 barrios marginales. En todos estos lugares hay 6.000 niños menores de 5 años que deberían estar vacunados, pero solo 1.000 tienen las vacunas al día.  

Las tasas de abandono de los programas de vacunación son altas y las razones que se esgrimen para dejarlos, innumerables: "el niño estaba enfermo", "tenía fiebre", "estábamos de viaje", "tengo que ir a trabajar; ¿qué se supone comerán mis hijos si no trabajo?". A veces también pasa porque los padres desconocen la importancia de estos programas. No saben el número de vacunas que necesitan sus hijos, las enfermedades de las que los protegen, ni cuál es el calendario de vacunación.

En una comunidad en la que la inmensa mayoría de las madres desconoce los beneficios de la prevención sobre la salud, Nazaama ha resultado ser una extraña adalid de los programas de inmunización.

Comprendiendo los beneficios de la vacunación

Nazaama comprendió pronto cuáles son los beneficios de la vacunación. Hace 8 años nació su hija mayor, Aafiya. Fue entonces cuando Saarika Khanna, miembro de la red de movilización social de UNICEF, le contó lo importante que era proteger al bebé de la polio, así como de otras enfermedades que se pueden prevenir con vacunas como el sarampión o la neumonía.

Fue la señora Khanna la que aconsejó a Nazaama que vacunara a su hija. 

"Recuerdo que cuando me pusieron la vacuna del tétanos me dio mucho miedo la aguja", nos dice Nazaama. "¿Cómo iba a someter a mi niña a eso si yo apenas pude soportar el dolor de la aguja?".

A pesar de todo cedió ante la insistencia de la señora Khanna y llevó a Aafiya a que le pusieran su primera vacuna. "Jab itne dukh sahe, to yeh bhi dukh seh lenge. Cuando la vida te ha provocado muchos dolores, siempre puedes aguantar uno más", recuerda. Para su sorpresa, la experiencia no fue tan dura como había esperado y, tras el pinchazo, la niña volvió a sonreír enseguida.

Gran defensora de las vacunas

Naazma visita las casas de sus vecinas para convencerlas de que vacunen a sus hijos.

Una gran defensora de las vacunas

En UNICEF hemos encontrado en Nazaama a una defensora incondicional del programa de vacunación. Antes de comenzar una nueva campaña, la señora Khanna proporciona a Nazaama la lista de los niños que deben participar en ella.

En cuanto recibe la lista, una determinada Nazaama se dirige a las casas de estas familias y las convence para que acudan al Anganwadi (el centro de salud comunitario), donde la enfermera les espera con las vacunas.

Uno de los mayores retos a los que ha tenido que enfrentarse ha sido convencer a su propia cuñada, Churchuri, quien se mostraba muy reticente a vacunar a su hija de 5 meses.

"Yo misma he llevado a algunos niños al centro de salud, cuando las madres no han querido desplazarse hasta allí. Es lo que hice por Churchuri", nos dice.

"Estos también son mis niños ¿verdad?".

Equipo de comunicación

UNICEF India

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