Un niño detrás de cada cifra

Por Raquel Fernández, Directora de Comunicación de UNICEF España

Hace unas semanas resumíamos en este vídeo los logros conseguidos en la región del Sahel gracias a la ayuda de tantas personas, empresas, fundaciones, medios de comunicación, gobiernos y otras entidades. La semana pasada, Martin Dawes, nuestro director de Comunicación para África occidental y central, nos daba nuevas cifras: 913.843 niños recibieron tratamiento contra la desnutrición aguda severa en 4.838 centros de todo el Sahel entre enero y diciembre de 2012. Es la respuesta más grande de la historia en nutrición en la región.

Detrás de esas cifras hay, uno a uno, una a una, niños y niñas que pudieron salir del riesgo de muerte que corrían sus vidas.Y detrás de esa respuesta humanitaria hay personasen todo el mundo que, cada cual desde su entorno y sus posibilidades, ayudaron a que la alarma por la crisis alimentaria del Sahel se hiciera oír. Gracias a esa alarma, se consiguieron fondos para conseguir que esos 913.843 niños recibieran el tratamiento terapéutico que necesitaban para salvar sus vidas.Miles de personas en España dieron esa alarma: cualquiera de nosotros, ciudadanos de a pie, que difundimos la situación a través de redes sociales, o periodistas y medios de comunicación que decidieron dar espacio a una crisis silenciosa. Sin esa voz de alarma, no se habría conseguido que gobiernos, y la UE, y distintas entidades públicas y privadas, y cientos de miles de personas decidieran actuar en la medida de sus posibilidades contribuyendo al trabajo que ha logrado salvar cada una de esas vidas en el Sahel.[]

Por eso, gracias, desde UNICEF, a todas y cada una de esas personas y entidades. Entre ellas, la periodista Ana Pastor, comprometida con causas sociales y humanitarias, consciente de que 'sí se puede' o nuestro Embajador Pau Gasol, conocedor de la realidad de la infancia y del trabajo de UNICEF, y que el verano pasado viajó a Chad para sumarse a la alarma por el Sahel.

Gracias a todos y cada uno de los que, con un tweet, con un SMS, con lo que consideréis en cada momento,apostáis por los derechos de la infancia como unos principios que deben ser una realidad para todos los niños y niñas, en todas partes y en todo momento.