Tifón Hagupit: en Taclobán, afortunadamente, las familias se salvan del tifón

Ayer llegué a Manila, Filipinas, un día o dos por delante del tifón Hagupit (conocido localmente como Rubí). Mirando al mar desde la oficina de UNICEF en el piso 30 de la Plaza RCBC, no se ven señales aún del tifón Hagupit. Incluso hay una estrecha banda de la luz del sol en el horizonte.
 
Pero todo el mundo sabe que está viniendo.
 
El tifón tocó tierra ayer por la noche en Dolores, Samar del Este, en el extremo este de Filipinas. Aunque se ha debilitado desde la categoría 5 a las 3, todavía podría causar gran devastación, especialmente a medida que cruce áreas que aún se recuperan del tifón Haiyan el año pasado, o si golpea la densamente poblada capital Manila (lo que ahora parece poco probable)
 

Tifón Hagupit: se mueve lentamente y tardará días en atravesar Filipinas

La tormenta se está moviendo muy lentamente, a sólo 15 km / hora, pero la velocidad del viento dentro de la espiral del tifón es mucho más rápida, alrededor de unos 205 km / hora. Esto no es una buena noticia, cuanto más despacio se mueva la tormenta, se mueve, más tiempo tiene de destruir los edificios e inundar las calles. También hay un riesgo de que se dé una marea tormentosa ya que el tifón agitó el mar,  con olas que podrían alcanzar hasta cuatro metros. Alrededor de 40 millones de personas siguen en la trayectoria de la tormenta.
 
Nuestra mayor preocupación en UNICEF era que el tifón Hagupit golpeara Tacloban, la ciudad más afectada por Haiyan año pasado. La población que allí se encuentra está reconstruyendo sus vidas y hogares, y algunas personas todavía viven en tiendas de campaña y barracas endebles. Afortunadamente para los residentes de Tacloban, el ojo de la tormenta pasó por el norte, pero la ciudad todavía estaba sacudida por fuertes vientos y lluvia, provocando un corte de energía, pero no se han reportado víctimas.
 
Hablé por teléfono con Marianna Zaichykova, especialista en comunicaciones de emergencia de UNICEF en Tacloban. "Ha estado lloviendo muy fuerte desde la pasada noche, con vientos muy fuertes", dijo. "Era imposible ir a ninguna parte. No tenemos energía y todas las tiendas están cerradas. Sólo hay un hotel en toda la ciudad con electricidad, por lo que todas las agencias de ayuda están trabajando allí ".
 
Esta mañana, Marianna se aventuró a salir para visitar dos centros de evacuación cercanos "La gente está empezando a moverse con mucha cautela, pero aún así siguen la lluvia y el viento”, dijo. "En los centros que visitamos, la mayoría de los hombres se habían ido a buscar comida o a proteger sus casas contra el saqueo, pero las mujeres y los niños todavía estaban allí."
 
"Los bebés estaban profundamente dormidos, pero los niños de entre 3 y 6 tenían problemas para dormir y mantener la calma debido al trauma de Haiyan el año pasado. Sus padres les estaban reconfortando”, continuó Marianna. "Pero los niños mayores, con edades alrededor de 10, estaban sonriendo y corriendo. "La lluvia se ha ido, queremos volver a casa", dijeron, aunque sus madres fueron más cautos. "Vamos a ir a casa sólo cuando podamos ver el sol", me dijo una mujer.  
 

Tifón Hagupit: HEMOS APRENDIDO LAS LECCIONES DE HAIYAN

Marianna dijo que la situación era mucho mejor que el año pasado. "Definitivamente hemos aprendido las las lecciones de Haiyan. "Tres días antes de que el tifón golpeara la zona, la gente de las zonas costeras ya había sido trasladadas a los centros de evacuación y se habían abastecido de alimentos. El gobierno local cerró todos los negocios y declaró prohibido el aparcamiento en el centro de la ciudad. Esto es porque el año pasado los coches estuvieron volando durante la tormenta causando daños ".
 
Inevitablemente, se ha producido algún daño. "Un par de edificios que escaparon a Haiyan han sido muy gravemente dañados en esta ocasión," Marianna continuó. "Creo que esto es debido a la diferente dirección del viento. Pero no se han registrado víctimas en Tacloban, así que hemos tenido mucha suerte "
 
Ahora el foco de UNICEF se está desplazando hacia las localidades de Dolores y Oras,  al norte de Tacloban. "Estamos descargando nuestros suministros de ayuda para que el gobierno pueda transportarlos a Dolores", dijo Marianna. "No sabemos todavía cuál es la situación allí. La cobertura para móviles se ha reducido, por lo que no podemos contactar con nadie. Sólo hay un camino para llegar allí, que es de 170 km de largo, con varios puentes. Si se destruye un solo puente, no seremos capaces de atravesarlo”. 
 
Para Tacloban al menos, está claro que la gente se ha salvado de lo peor. En pocos días, van a ser capaces de volver a casa y continuar con su tarea interrumpida de recuperarse de Haiyan.  Para gran parte del resto de Filipinas, sin embargo, la población permanece preparada para la tormenta que se mueve lenta pero implacablemente hacia el oeste.