Tifón en Filipinas: "Sabemos que los ojos del mundo están sobre nosotros"

Post de Diana Valcárcel, responsable de comunicación en emergencias de UNICEF Comité Español
 
Llevo solo 4 horas en Tacloban, pero son tantas las escenas impactantes que he visto que parecen días, semanas o meses.
 
Al aterrizar en el aeropuerto uno se da rápidamente cuenta del nivel de destrucción. Las palmeras que lo rodean están como quemadas por una suerte de maldición. Hay edificios derrumbados, escombros, basura y muchas miradas de dolor.
 
"Fueron no más de 20 minutos, lo suficiente para dejar todo en este estado", me decía hace un rato Dorcas Mejías en el ayuntamiento de Tanauan, un pequeño vecindario a las afueras de Tacloban. Este edificio medio derruido se convirtió en un centro de salud improvisado al día siguiente del tifón.
 
Dorcas ha venido voluntariamente y por iniciativa propia a dar apoyo psicológico y ánimo a los afectados por el tifón Haiyan/Yolanda. "No tengo nada material que aportar porque yo también lo he perdido todo, pero la gente necesita palabras de aliento". La conocí mientras estaba animando a Rose, la madre de un niño prematuro. Rose no aparta la mirada de su bebé, temiendo perderle tras cada respiración. 
 

Ayuda a Flipinas: van llegando las cosas poco a poco

"A la gente le digo que tenemos que seguir adelante, ser fuertes, que lo peor ya ha pasado". Le pregunto si se han sentido apoyados por la comunidad internacional. "Sí, sabemos que los ojos del mundo están puestos sobre nosotros, que no nos vais a fallar. Los primeros días estábamos desesperados, no teníamos comida, agua, no teníamos cobijo. Pero unos días después empezó a llegar la ayuda. Ahora tenemos agua, van llegando las cosas poco a poco".
 
El cumpleaños de Dorcas fue el día después del terremoto. "Ha sido el cumpleaños más feliz de mi vida. ¡Estoy viva!".
 
Esta mujer es un auténtico ejemplo de solidaridad, compasión y ánimo para todos sus vecinos. Como tantas personas que desde distintas partes del mundo han demostrado su solidaridad con Filipinas y que están haciendo posible que la ayuda llegue a los afectados.
 
Dorcas es profesora, pero como las escuelas han sido destruidas no puede dar clase. "No podía quedarme de brazos cruzados, la gente está muy necesitada". La magnitud de la destrucción promete que esta carrera va a ser de fondo, que se va a seguir necesitando ayuda de manera sostenida. Hay vidas que penden de un hilo, como la del pequeño bebé prematuro, pero este es solo uno entre miles de casos, miles de vidas necesitadas de apoyo y ánimo.
 
UNICEF instalará próximamente en Tacloban carpas para bebés. Son espacios donde las madres podrán amamantar a sus hijos en un lugar tranquilo, recibir consejos médicos y nutricionales. Se necesitan urgentemente para que ningún niño muera. Esa es nuestra prioridad: que los niños que han sobrevivido a esta tragedia salgan adelante y un día puedan recordarlo como un mal sueño.