Sudán del Sur: "Esto es lo que hacemos"

Post de James Elder, UNICEF en Sudán del Sur. 

Cada tema y cada profesión tiene ideas falsas asociadas. Nociones simplistas que están fijadas en el imaginario de las personas. Los abogados son sospechosos, los comerciantes llegan tarde, los “facebookeros” son volubles y los beneficiarios de ayuda siempre están esperando a que sus donantes les entreguen la ayuda.

Y luego está la realidad. Aquí, en el oeste de Sudán del Sur, cerca de la frontera con Etiopía,la vida es dura. Las temperaturas no ascienden a 50ºC. Son así la mayor parte del día, todos los días.

Y sin embargo, cuando UNICEF y elPrograma Mundial de Alimentos (PMA) llegaron y solicitaron establecer una zona donde los suministros vitales pudieran aterrizar después de ser lanzados desde el aire, más de 50 hombres se ofrecieron como voluntarios inmediatamente.

En teoría parecía simple: despejar un espacio de terreno del tamaño de cuatro campos de fútbol. En la práctica, fue agotador. Con la sola ayuda de unas cerillas y unos machetes los hombres talaron árboles, arrastraron rocas y despejaron la maleza.

El sol era implacable, pero los hombres solo descansaron tres veces. Dos para ir a por agua y una vez para comer. Algunos tenían zapatos, otros no. Ninguno se quejó.

"Esto es lo que hacemos", dijo Gatluak Wur. Luego regresó a despejar las malas hierbas rebeldes.

Según la ONU hay más de 3,7 millones de personas en riesgo de escasez de alimentos. Están expuestos a enfermedadesy a desnutrición aguda. Más de 380.000 niños han huido de la seguridad de sus hogares. 380.000. El hambre les persigue. La desesperanza no.

En una carrera contra el tiempo - un cliché que representa una verdadera advertencia sobre el peligro del cólera y la malnutrición – UNICEF y el PMA llegan hoy a quienes eran inaccesibles hasta ayer.

Y precisamente aquellos que eran inaccesibles, esos que se habían escondido en la selva huyendo de la guerra, se estánmovilizando para asegurar que lossuministros lleguen a los que más lo necesitan rápidamente.

La nueva estrategia es compleja. Es un retoentregar ayuda en tiempos deconflicto, más aún en un país que, incluso en tiempos de paz, contaba con una limitada infraestructura.

Algunos trabajadores de UNICEF y el PMA, incluido yo mismo, hemos volado a la ciudad llevando nuestra propia agua, alimentos y tiendas de campaña. Competimos con la malaria y con el gusano de Guinea (un parásito que se encuentra en el agua y que subsiste hasta un año en el cuerpo, antes de anidar en la piel).

Para empezar la distribución, hacemos un recuento de las decenas de miles de personas  que se encuentran a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados. Los que ya están formadosvacunan a los niños contra el sarampión y la polio. Otros evalúan su estado nutricional. Algunos niños son derivados a centros, otros reciben tratamiento de emergencia.

Los suministros de UNICEF que no pueden ser lanzados desde 500 metros (como vacunas, equipos de educación, agua y kits de higiene) llegan en helicóptero y son descargados. Las familias son registradas.

Los jóvenes son formados para dar apoyo. Los que estaban capacitados previamente vacunan a los niños, mientras que otros hablan con los desplazados para ver si hay niños que han sido separados de sus padres.

El calor comienza a dar un respiro. Los voluntarios sienten compasión. Helicópteros y aviones de carga hacen lanzamientos aéreos, cientos de toneladas caen del cielo; más voluntarios se movilizan. No hay camiones. La distribución comienza. Llevará varios días.

Aunque pocos sursudaneses están capacitados para cambiar el actual curso caótico de los acontecimientos, todos están ansiosos por echar una mano.

“Siempre hablábamos, y con razón, de la terrible situación a la que se enfrentan mujeres y niños”, dice el representante de UNICEF enSudán del Sur, Jonathan Veitch, "pero a menudo esto implica ser víctimas inertes. Ahora este no es el caso. La gente quiere formar parte de su futuro, quiere contribuir. Nuestro trabajo es asegurar que puedan. "