Sobre las adopciones de niños de Haití

Marta Arias es Directora de Sensibilización y Advocacy de UNICEF España Desde UNICEF estamos recibiendo muchísimas llamadas de personas interesándose por acoger o adoptar niños haitianos. Realmente es impresionante el nivel de respuesta solidaria ante esta emergencia, teniendo en cuenta el compromiso que supone tomar una decisión como esta y estar dispuesto a ceder espacio, vida y afecto con un niño o niña afectado por el terremoto.

Como agencia de Naciones Unidas especializada en la atención a la infancia compartimos sin duda alguna la enorme preocupación ante la situación de los niños en Haití, especialmente en el caso de aquellos que se han visto separados de sus familias. Son niños que necesitan alimentos, cobijo, asistencia médica y mucho apoyo emocional, pero también son niños sometidos a un alto riesgo de caer en las garras de mafias dedicadas al tráfico de menores o a su explotación sexual. Precisamente por todos estos motivos, la prioridad de UNICEF en este momento se centra en: 1. Encontrarlos, proporcionarles comida y medicamentos de emergencia, un refugio seguro, protección y cuidados. 2. Identificarles y registrarles, para poner en marcha cuanto antes todas las medidas posibles para reagruparlos con sus familiares. No podemos dar por supuesto que ninguno de estos niños tiene padres o familiares cercanos vivos. Apenas una semana después muchos adultos todavía están buscando a sus hijos y lo que hacemos es poner en marcha registros paralelos de padres y familiares para intentar propiciar estos encuentros. Porque, de hecho, la preferencia generalmente es que los niños permanezcan con sus padres o familiares, en un entorno conocido para ellos que les permita recuperarse del trauma en medio de la mayor normalidad que se pueda alcanzar dadas las circunstancias. Sólo cuando no sea posible proceder a esta reagrupación, se cuente con análisis apropiados de la situación del niño y qué es lo mejor para él y haya controles en marcha para asegurar que no va a caer en manos de las mafias, se podrán poner en marcha otros mecanismos como la adopción. Somos conscientes de que en ocasiones esto se percibe como trámites puramente burocráticos que perjudican al menor, pero la experiencia nos muestra que es todo lo contrario: son procedimientos imprescindibles para garantizar su protección y el respeto de sus derechos.