Sequía en Etiopía: la falta de agua lleva a las familias al límite

Tres años hace ya que la lluvia le falla a Hawa Ali, una pastora de Etiopía. Antes de que sus animales sucumbieran a la sed, el hambre y las enfermedades, decidió unirse a otras familias de su pueblo y trasladarse hacia la vecina Somalilandia

Con los burros cargando a los niños, Hawa y sus compañeros de viaje, todos de etnia somalí, anduvieron durante 30 días hasta llegar a Lughaya, un pueblo costero de la región de Awdal en Somalilandia

Durante el camino, muchos animales murieron. Llegó un momento en el que no quedaban burros sobre los que llevar a los niños. Fue entonces cuando decidieron parar. Vinieron hasta aquí porque pensabana que habría pasto y ayuda. Pero no encontraron ninguna de las dos cosas: Somalilandia también está asolada por la sequía.

Cuando conocí a Hawa estaba sentada en una llanura llena de piedras. No había ningún refugio, ni rastro de comida o de un pedacito de sombra para protegerse del sol abrasador. No había hombres es su grupo. Estaba rodeada por 20 personas, todas mujeres y niños.

SEQUÍA EN ETIOPÍA: "LOS NIÑOS ESTÁN SUFRIENDO"

"Los hombres se han ido a buscar pasto para los animales que nos quedan", me contabaHawa con sus 70 años de edad. "Nos hemos quedado aquí a la espera de ayuda, pero nos ha llegado muy poca. La situación no es buena aquí. No tenemos comida, ni agua, ni refugio. Hace frío por las noches. Los niños están sufriendo".

"Llevamos 3 años soportando la sequía. Cada vez es peor. Hemos tenido que dejar todo lo que teníamos", añadía Hawo Rayab, una madre de 35 años, mientras intentaba darle el pecho a su bebé, que no dejaba de llorar. "Nos dijeron que habría pasto al otro lado de la frontera. Pero cuando llegamos aquí no encontramos nada".

La sequía que asola Etiopía y el norte de Somalia (especialmente Somalilandia y Putlandia) es el resultado de cuatro temporadas consecutivas de escasas lluvias, cuyas consencuencias han sido amplificadas por El Niño. Los granjeros y los pastores se llevan la peor parte, y representan hasta tres cuartas partes de la población de Somalilandia y Putlandia. Las malas cosechas y la escasez de agua y pasto han llevado al límite a familias ycomunidades.

SEQUÍA EN ETIOPÍA: "NUESTRAS VIDAS ESTÁN EN PELIGRO"

Mohamed Omar solía tener muchas cabras. Pero cuando le conocimos junto a su familia en Habasweyne ya solo le quedaban dos. Ambos animales estaban tumandos en el suelo y no mostraban ningún interés en los granos de maíz a su alrededor. Estaban demasiado débiles para comer.

"Es la primera vez, en mis 80 años de vida, que veo una sequía tan grave. Ha matado muchos animales y ha provocado mucha hambre. Nuestras vidas están en peligro", decía Mohamed.

Otra grave consecuencia de la sequía es el aumento de la desnutrición infantil. Alrededor de 100.000 niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda en Somalilandia y Putlandia

La ONU está movilizanfo recursos para que organismos como UNICEF proporcionen ayuda a 1,7 millones de personas afectadas por la sequía en el norte de Somalia. Entre ellas, 385.000 necesitan ayuda urgente.

SEQUÍA EN ETIOPÍA: "QUIERO IR A CASA"

Antes de separarme de Hawa y el resto de niños y mujeres refugiados, conocí a la pequeña Raaho. Nos contó que había hecho el viaje en burro hasta Somalilandia. "No teníamos suficiente comida en casa, por eso nos fuimos", me contaba la niña de 4 años. "Tenía muchos amigos en casa. Mohamed, Aya, Omar, Fatuma... Siempre jugábamos juntos. Quiero ir a casa".

Lo que me contó me hizo recordar que llevaba conmigo una especia de mochila con forma de oso de peluche. Mis hijos solían jugar con ella cuando eran pequeños. Fui a buscarla entre mi equipaje y se la entregué. Estaba feliz y enseguida se la colgó a la espalda. "Ojalá le sirva como almohada y le dé un poco de calor mientras duerme al aire libre", pensé mientras me despedía de RaahoHawa y el resto.

Y ojalá la ayuda llegue pronto para que Raaho pueda volver a su casa y jugar con sus amigos.

Post por Kun Li, especialista de comunicación de UNICEF Somalia