República Centroafricana: todo vuelve a empezar - día 3

Post escrito por Marta Arias Robles, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia UNICEF Comité Español

Nuestro tercer y último día en República Centroafricana empezó mostrándonos una de sus facetas más duras: las lluvias torrenciales.

Nada sorprendente, estamos en la temporada, pero una cosa es saberlo y otra ver cómo todo se inunda, incluidas las tiendas donde viven los desplazados (la mitad de ellos niños).

Felizmente la lluvia cesó pronto y pudimos despegar rumbo a Bossangoa. Aunque está a sólo 300 km de Bangui, el mal estado de los caminos hace imposible viajar en un solo día de otro modo. Y con el sol llegó la visita más esperanzadora de las que hemos realizado en estos días.

La ciudad estuvo sometida a ataques continuos durante meses, de nuevo focalizados en la población musulmana. Más de 40.000 personas estuvieron en centros de acogida temporales. Ahora poco a poco se va recuperando la calma y las escuelas han vuelto a abrir. Visitamos una de ellas, donde se arremolinan cientos de alumnos en unas condiciones muy precarias. Pero se aprecia el entusiasmo de niños, padres y docentes. Nos reciben con cánticos y los niños representan pequeñas escenas en las que dicen: “mamá, papá, dejad de pelear. Los niños estamos sufriendo y necesitamos la paz”.

República Centroafricana: "Los niños sufriMOS y necesitamos la paz

Y de la escuela formal pasamos a los “espacios amigos de los niños”, que sirvieron para mantener un apoyo educativo básico mientras los centros reglados permanecían cerrados y ahora se han convertido en espacios complementarios fundamentales para dar continuidad al proceso de protección y recuperación de los niños. Recordemos que se han visto sometidos a circunstancias muy duras de violencia e incertidumbre.

Entre ellos además se encuentran niños separados de sus padres y otros que han sido liberados tras ser enrolados a la fuerza por los distintos grupos armados. Por su propia seguridad no reciben ningún tratamiento especial de forma visible, aunque los monitores trabajan con ellos muy especialmente aspectos como la convivencia o el respeto a los demás a través del juego. Nos cuentan que están preocupados por darles un medio de vida, alguna salida ocupacional que impida que vuelvan a recurrir a la violencia.

Pero no es esta su única preocupación. El dinero se acaba en septiembre y no saben si van a poder continuar con el proyecto. También tienen limitaciones de personal, sobre todo para cubrir el aspecto psicológico, fundamental en la recuperación de los niños. Como ejemplo, nos explican que cuando llegan a un sitio nuevo todos los niños salen corriendo al oir los motores de coches que se acercan, pensando que van a ser objeto de nuevos ataques. Sólo cuando van pasando los días se animan a acercarse.

REPÚBLICA CENTROAFRICANA: EL PALUDISMO ES UNA AMENAZA CONSTANTE

De la educación pasamos a la sanidad, visitando dos centros de salud con historias muy distintas. Uno, recién reconstruido por UNICEF en el que ya se está atendiendo a niños y mayores de forma gratuita. El otro, mucho más destartalado, parece transpirar por todos sus rincones el agotamiento de haber sido uno de los pocos espacios de atención sanitaria en los momentos de mayor afluencia de desplazados.

Antes de partir, todavía tenemos tiempo de hacer una de esas visitas que dan poco juego en las fotografías y sin embargo esconden proyectos vitales: la recuperación del sistema de tratamiento y distribución de agua.

Es una buena muestra del trabajo de colaboración en todos los frentes que hace UNICEF. Durante la emergencia, trabajando mano a mano con MSF, para pasar progresivamente a centrarnos en el traspaso de la responsabilidad a la Sociedad Pública SODECA (“Societé des eaux de Centrafique”), cuyos responsables nos enseñan orgullosos el resultado de un trabajo que pretende hacer llegar agua potable a toda la población.

De vuelta en Bangui, aún nos queda una visita que habíamos dejado pendiente: ser testigos de uno de los proyectos más ambiciosos de UNICEF en la ciudad. Se trata de la distribución a todos sus habitantes de mosquiteras impregnadas de insecticida, algo que puede parecer menor pero de nuevo marca la diferencia entre la vida y la muerte, sobre todo en un país donde el paludismo es una amenaza constante.

República Centroafricana: la emergencia continúa

Pero no hay lugar para la euforia. Cuando vamos a finalizar la visita nos aborda Narcís. Es joven y habla un perfecto francés. Nos cuenta que era estudiante universitario pero tuvo que interrumpir sus estudios cuando empezaron los ataques. Huyó con toda su familia al Congo pero allí siguieron siendo objeto de violencia y decidieron volver. Están agotados por el viaje y preocupados por sus familias. Y nos advierten de que eran más de 10.000 personas en situación similar. La mayoría volviendo.

Resulta más que evidente que en un país como República Centroafricana no puedes bajar la guardia. La emergencia continúa y la situación está lejos de haberse estabilizado. No encuentro respuesta para tantas preguntas y tengo que dejar actuar a los compañeros, que se ponen manos a la obra. Por mi parte, sólo puedo repetir una y otra vez que nuestro objetivo es gritarle al mundo lo que aquí está pasando y pedir apoyo para poder ofrecer a sus hijos otra realidad.

Si quieres ayudarnos a conseguirlo, puedes hacer tu donativo y formar parte de este empeño conjunto.