República Centroafricana: familias de acogida para niños que están solos

Post de Helene Sandbu Ryeng, UNICEF República Centroafricana. 

La seguridad de una familia de acogida hace que los niños que han quedado separados de sus familiares sean capaces de reanudar su vida mientras UNICEF y sus aliados buscan a sus padres.

"Ellos mataron a mi madre. Mi padre huyó y yo estaba sola", dice Adéle * en voz baja. Cuando lo recuerda sus ojos se dirigen hacia el suelo mientras acaricia suavemente el colgante de oro en forma de cruz que lleva en el cuello.

Miembros del grupo armado Seleka llegaron a Ngbawele y comenzó una matanza en el pueblo. Todos corrieron para salvarse. En ese caos, esta niña de 14 años solo pudo distinguir algunas caras conocidas, las de algunas amigas.

"Decidimos ir a Bangui, donde iban las otras familias. Empezamos a caminar hasta que  llegamos al asentamiento de Boye Rabe", dice Adéle.

En el último año, cerca de medio millón de niños en toda la República Centroafricana se han vistodesplazados debido a laviolencia en el país. Algunos de ellos seesconden en la selva, prácticamente sin acceso a ayuda humanitaria, mientras que otros se encuentran en campamentos para personas desplazadas.

Algunos de estos niños son menores no acompañados y separados de sus padres, igual que Adéle.

En casos como éste UNICEF y sus aliados trabajan para localizar a los padres u otros miembros de la familia. El objetivo es la reunificación. Desde diciembre de 2013, 190 niñoshan sido reunidos con sus familias en Bangui. Pero el caso de Adéle es difícil.

ADÉLE REANUDA SU vida con una familia de acogida

Cuando las perspectivas de encontrar a la familia son bajas, UNICEF y sus aliados tratan de encontrar una familia de acogida mientras continúan buscando familiares. 

No hay pistas sobre el paradero del padre de Adéle. "No saben dónde está", dice la ella en voz baja. La búsqueda puede llevar tiempo, por eso Adéle está viviendo con una familia de acogida.

"Estoy feliz aquí. Estoy a salvo y soy un miembro de pleno derecho de la familia. Me tratan como a su propia hija y hermana", cuenta. Pese a vivir con los malos recuerdos y la pérdida de la familia, Adéle trata de seguir adelante.

Ha vuelto a estudiar en una escuela apoyada por UNICEF. Antes ayudaba a su familia en el campo después de clase. Ahora quiere aprender un oficio: "Quiero aprender a coser y hacer ropa".

No sabe aún que seguramente su deseo se hagarealidad. En este momento los aliados de UNICEF buscan un aprendiz de sastre.

Pero es muy incierto si el sueño de estar con su padre de nuevo se hará realidad. 

*El nombre de Adéle es ficticio para proteger su identidad.