¿Por qué no seguir siendo solidarios incluso cuando ya no estemos?

Por Silvia Llorens, Responsable de Herencias y Legados de UNICEF España.

Hace unos días conocí a Guadalupe, una persona, socia de UNICEF, que hace ya 30 años que dejó toda su herencia a UNICEF. Profesora, ahora ya jubilada, me decía: “Para mí, lo más importante en este mundo son los niños. He entregado mi vida a ellos, a su educación, que es la base para que una sociedad avance. Lo más natural es seguir pensando en ellos incluso cuando yo muera. Por eso he nombrado a UNICEF heredero universal de todos mis bienes”.

Su muestra de generosidad fue enorme. Podría haber dejado sus bienes a todos sus sobrinos y sobrinos nietos, que son muchos. Pero ella sabe que a ellos no les va a faltar de nada y que no necesitan lo que ella les pueda dejar. Ahora sabe que su herencia puede ayudar a salvar miles de vidas con nombre y apellido.

Después de conocer a Guadalupe, vuelvo a releer los resultados de un estudio realizado en 2010 sobre la predisposición de los españoles a testar a favor de una organización social y me sigue chocando que sólo el 27% de los encuestados hayan hecho testamento.

Cuando hablo con la gente de este tema y pregunto si han hecho testamento, me miran con cara de extrañeza como diciendo “¡Pero si aún soy joven!”. La edad media a la que los españoles testan es de 68 años.  En España se tiende a dejar estos temas, y otros, siempre para el final. ¿No sería más lógico tenerlo todo listo cuanto antes? ¿No deberíamos hacer testamento en la juventud y, luego, si hace falta, ir modificándolo? ¿No deberíamos asegurarnos siempre que se cumplirá nuestra voluntad cuando ya no estemos?

En UNICEF sabemos que las utopías son posibles

Esa es la clave: estar seguros de que se cumple nuestra voluntad. Y la voluntad de muchas personas es que en el futuro no haya guerras, no haya hambre, no haya sufrimiento, no mueran más niños por causas evitables. Suena a utopía, sin embargo, enUNICEF sabemos muy bien que las utopías se cumplen, que lo imposible se hace posible, que hace 20 años morían 12 millones de niños al año y hoy son 6,9 millones.

Algún día esa cifra será cero, estoy convencida. Y muchas personas querrán asegurarse de que eso ocurra aunque ellos ya no estén para verlo. Para ello nada mejor que asegurar que organizaciones como UNICEF puedan seguir trabajando para conseguir ese objetivo incluso cuando ya no estemos. Y eso se consigue primero haciendo testamentoy luego, sin olvidarnos de nuestros seres más queridos, incluyendo en él a UNICEF.

Los españoles somos muy solidarios, nos volcamos con la gente que más lo necesita cuando surge una emergencia, una guerra o una catástrofe natural ¿por qué no extender esa solidaridad hasta el final? Tengamos en cuenta a nuestros hijos, a nuestros seres queridos, pero pensemos también en todo lo que podemos conseguir si una parte de lo que dejamos lo entregamos para que algún día podamos decir que ningún niño muere por causas evitables. ¿No crees?

Incluye a UNICEF en tu testamento.