Objetivos de Desarrollo del Milenio: ¡nos quedan 17 meses!

Post de Sara Collantes, responsable de Políticas de infancia y desarrollo.

Ayer se presentó el penúltimo informe de seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Y digo penúltimo, porque 2015 es el plazo máximo que se fijó para su cumplimiento.

Así que, el año que viene, estaremos haciendo juntos el balance final de este esfuerzo colectivo sin precedentes en la lucha contra la pobreza

El informe sigue dándonos buenas noticias. Hemos avanzado en un montón de áreas, aunque no en todas.

La pobreza extrema (las personas que viven con poco más de un dólar al día) se ha reducido a la mitad; el acceso a agua potable es ya una realidad para 2.300 millones de personas más en el mundo (digo bien, 2.300.000.000 de personas que gracias al esfuerzo de todos pueden beber ahora agua sin poner en riesgo sus vidas); casi hemos conseguido que en las escuelas haya el mismo número de niñas que de niños; y también hemos reducido a casi la mitad los fallecimientos que se producen de niños menores de cinco años. Y muchas cosas más. Lo cuentan todo en el informe.

Objetivos de Desarollo del Milenio: recta final para una historia de éxito

La tarea no está acabada y, por eso, habrá quienes sientan la tentación de dar por fracasado esto de los ODM porque nos queda menos de año y medio por delante para conseguir otras tantas cosas, como reducir en un 75% el número de mujeres que mueren por causas relacionadas con la maternidad, y vamos por el 50%. ¿En 17 meses? Pues sí, en 17 meses. Si quisiéramos, podríamos. Eso también lo dice el informe.

Por lo que cuentan, este sentimiento de querer tirar la toalla ahora es más común de lo que nos gustaría que fuese. Quizás por esa tendencia que tenemos muchos a jugar en la vida siempre al “todo o nada” (a mí al menos me pasa, menos mal que me doy cuenta a tiempo muchas veces…).

En la presentación de ayer en Madrid, Erthasin Cousin, la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas que andaba de visita por España, nos pedía casi por favor que utilizáramos nuestra voz para decir bien claro a los cuatro vientos que los ODM son una historia de éxito.  “Os lo pueden contar las madres que antes no tenían alimentos que ofrecer a sus hijos y ahora sí. Los niños que ahora van a la escuela y no necesitan trabajar para sobrevivir. Las familias que ahora tienen mosquiteras para proteger a sus hijos de la malaria”. “Estamos hablando de millones de personas a las que les ha cambiado la vida. Millones”.

ODM: ¿cómo avanzar después de 2015?

Queda tiempo para avanzar por el tablero y ganarle unas cuentas fichas más a la pobreza en esta recta final hasta 2015. Y debemos hacerlo. Sobre todo porque sabemos cómo conseguirlo. Tremenda responsabilidad, ¿no?

El “momentum” que han creado los ODM no puede esfumarse así como así. Todo lo contrario. Debe lanzarnos a redactar juntos una hoja de ruta nueva, más perfeccionada, que parta de lo que hemos aprendido desde el año 2000.

Y así ha sido. En estos últimos años, el mundo se ha enfrascado en una enorme conversación global para debatir cómo seguir avanzando en estos objetivos y también en otros a los que todavía no les hemos echado demasiada cuenta, como la salud de nuestro planeta.

Este proceso de reflexión llamado del “Post-2015”, está ya arrojando pistas de por dónde pueden ir los tiros. Posiblemente habrá unos “objetivos de desarrollo sostenible” que sustituirán a los actuales ODM. La idea que se está considerando es seguir trabajando en las áreas de los ODM (pobreza, hambre, educación, igualdad de género, salud, etc.), y añadir nuevas cuestiones que son fundamentales para el desarrollo sostenible y quedaron en su día fuera, como la reducción de las desigualdades, los problemas ambientales o el respeto a los derechos humanos. Y lo más importante: se quiere que esta vez la agenda sea UNIVERSAL. Habrá deberes para todos, para los países del Sur, para también para los del Norte, y estos deberes se adaptarán a las circunstancias concretas de cada país.

Decía la señora Cousin que cuando nos veamos todos en un mismo barco, nos implicaremos más. Y lucharemos no sólo para solucionar nuestros problemas (en nuestro caso, la pobreza infantil y el paro por ejemplo), sino también los retos globales, los que nos afectan a todos, los que tenemos cerca y los que nos quedan más lejos.

¿No os dan ganas ya de empezar? ¡Queda poco! Se definirá todo en septiembre de 2015, pero antes, habrá avances. Os iremos contando.