Miles de refugiados sirios llegan a Irak

Por Mary Mendes, UNICEF. 

Rahav, de 15 años, ha hecho un viaje agotador junto a 26 miembros de su familia  para buscar refugio fuera de su país, ahora devastado por la guerra.

Rahav llegó anoche al campo de  Kawergosk. Antes, había pasado dos noches en una tienda de campaña junto al río Tigris, donde igual que ella, miles de sirios esperaban a que el Gobierno regional del Kurdistán, al norte de Irak, abriera su frontera con Siria. Cuando finalmente la abrieron, el 15 de agosto, en tan solo una semana, más de 42.000 sirios entraron por la frontera norte de Irak, y a día de hoy siguen entrando.

 
Rahav recuerda con dolor la violencia en los pueblos,  los asesinatos y los secuestros. Su madre habla de la falta de necesidades básicas: “El hambre ha encogido nuestros estómagos”, dice. “No teníamos electricidad, ni comida o agua”. Su tía, Hajar, me habla del horror de la guerra y dela tristeza por haber tenido que dejar su casa. “Espero poder encontrar aquí una escuela para mis hijos”, dice.
 
Cuando le pregunto a Rahav cómo se siente ahora, después de las duras experiencias que ha sufrido, sus ojos se iluminan y responde que se alegra de que ella y su familia estén bien, y hayan podido encontrar refugio en Irak. Ahora está ansiosa por saber si podrá volver a la escuela pronto
 
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