Los derechos de la infancia en entredicho

Por Guiomar Todó, Coordinadora de UNICEF Comité Catalunya

Con motivo de la sesión parlamentaria que tiene lugar hoy en Cataluña sobre pobreza infantil, publicamos este artículo que publicó La Vanguardia en septiembre del año pasado.

Una chica indígena de Guatemala con desnutrición crónica, un bebé en el Sahel con desnutrición aguda o un niño en un hogar catalán que come peor porque en casa
ya no hay trabajo, prestaciones o rentas mínimas.

Cualquiera de estos tres niños tiene el mismo derecho a un nivel de vida adecuado para su desarrollo y eso preocupa a UNICEF:no retroceder en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Pero son realidades distintas. Cuando el Síndic de Greuges habla de malnutrición infantil en Catalunya está hablando sobre todo de una manifestación de la pobreza y cómo eso pone en entredicho sus derechos.

La pobreza tiene rostro de niño porque allí donde ha impactado más lacrisis y las políticas de ajustede las diferentes administraciones es en las familias con niños. En Catalunya ya había pobreza en la época de vacas gordas, y ahora se está extendiendo e intensificando: hay más ciudadanos menores de 18 años que viven en familias por debajo del umbral de pobreza (del 20,4% en 2007 a un 27,7% en 2011*) y, además, cada vez son más pobres.

A la pérdida del trabajo y el endeudamiento, hay que sumar la supresión y reducción de la cuantía y cobertura debecas y prestaciones, menos presupuesto para guarderías y una fiscalidad poco amigable con las familias con hijos. Eso afecta a las necesidades básicas, y en muchas casas la cesta de la compra es cada vez más pequeña y con menos alimentos frescos.

A pesar de que las familias son las primeras responsables de proporcionar las condiciones de vida necesarias para el desarrollo de sus hijos, los gobiernos tienen la obligación de garantizarles el apoyo, especialmente en alimentación,ropa y vivienda.

Las familias necesitan ingresos para cuidar a los hijos

Lo reivindica UNICEF y lo acaba de recomendar la CE: hay que invertir para asegurar recursos adecuados a las familias, servicios asequibles y de calidad y la participación social de los niños. No podemos centrarnos sólo en las becas para comidas porque, pese a ser muy importantes y que haya que ampliarlas, no van a la raíz del problema: las familias necesitan ingresos para cuidar a los hijos.

Ahora que toca repensarnos como sociedad, hace falta que nosmiremos con ojos de niño y nos inspiremos en su enorme potencial de cambio para dar ya, con urgencia, pasos valientes para priorizar sus derechos.

*Los datos que aparecen en este artículo pertenecen al 2011. Los últimos datos disponibles situan la pobreza infantil en Cataluña en menores de 18 años en un 30,9%. Fuente: elaboración propia a partir de la ECV 2012, INE.