La grandeza de las personas

Por Raquel Fernández, Directora de Comunicación de UNICEF España

Hay una constante, repetida cada día de mi vida, en casa, en la calle, en el trabajo: la grandeza de las personas. Vivimos rápido, nos arrastran las circunstancias y la sobreinformación. Pero siempre está ahí, todos los días saltan ejemplos de esa grandeza, anónima o pública, pero la misma, igual de grande en unos casos y otros. No caben en un post, así que serán muchos, porque no se puede quedar escondida, no puede pasar desapercibida, no podemos no ver lo que realmente somos, lo que está en la esencia de los seres humanos.

Mi compañero Andrés Conde habla mucho de la grandeza de las personas, porque en estos tiempos tan difíciles, hay socios de UNICEF que nos cuentan el esfuerzo que les supone mantener su apoyo, pero su compromiso es tan fuerte que se quedan en el paro y pasan necesidades pero se resisten a dejar de contribuir a la lucha por la supervivencia, el desarrollo y la protección de los niños. Hay muchos casos. Hoy resumo uno en este párrafo. Es una señora,socia de UNICEF hace más de dos décadas, tiene más de 65 años y se ha quedado sola, sin trabajo ni pensión. Y no quiere, no quiere, no quiere dejar de ser socia de esta organización...grandeza. Es un honor, un privilegio, un orgullo, contar con personas de esta calidad, socios y no socios. Y es gracias a ellas que conseguimos cosas como llevar el tratamiento contra la desnutrición a 527.000 niños, solo en el Sahel, solo en lo que va de año. Son vidas salvadas que, gracias a personas como esta señora tienen una oportunidad. Este es el mundo, desgarrador, injusto, desordenado, pero estas son las personas: grandes. En su corazón, su alma, o dondequiera que esté alojada la grandeza que nutre el ejercicio de los valores humanos. No podemos permitir que pase desapercibida.