La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) no despega en España, pero sí en Europa

Post de Sara Collantes, responsable de políticas de infancia y desarrollo de UNICEF Comité Español
 
Los últimos datos oficiales de Ayuda Oficial al Desarrollo (correspondiente al año 2013) tanto del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (CAD) como de la Unión Europea, ponen de manifiesto que por fin se ha revertido la tendencia de caída de la AOD tanto a nivel mundial, como en el seno de la Unión.
 
El viejo continente destinó en total el 0,41% de su renta interior bruta a sostener financieramente su compromiso con el desarrollo de los pueblos del mundo. 
 
Se trata de una ansiada noticia por vital y necesaria, porque detener el ritmo alcanzado en la consecución de logros en la lucha contra la pobreza no es cualquier cosa. ¿O lo es tener al alcance de la mano reducir en bastantes millones más las muertes de niños menores de cinco años de aquí a pocos años y no hacerlo? 
 
En España la gráfica también apunta tímidamente hacia arriba, pero está ahí… que sí, que no, que no, que sí. Un segundo vistazo, deja el análisis mucho más claro y el corcho de la botella de champán en su sitio.
 

Datos sobre AOD en España: actualidad y previsiones

La imperceptible subida que se menciona (del 3,7%) sólo responde a condonación de deuda externa: dinero que nos deben los países pobres y que le “perdonamos”, pero que no supone nuevos recursos que lleguen directamente a los ciudadanos. Además, poca chicha cabe sacar de esto cuando en 2013 seguimos destinando solamente el 0,16% de nuestra renta a estos fines. Lo mismito que en 2012. 
 
¿Y lo peor está por venir? La cosa está así, así. España dice que en 2014 nos gastaremos un 0,17 de la renta en AOD, pero donde España dice 0,17, la Comisión Europea ve un 0,13 y, ¡atención!, un 0,10 en 2015. A ver quién gana…, aunque relevancia, lo que se dice relevancia… No olvidemos que en 2009 llegamos a destinar el 0,46% y que a lo que nos comprometidos hace unos años era a llegar al 0,7% en 2015.
 
Y por ahí fuera, ¿qué? Pues dos ejemplos. Reino Unido se ha estrenado aportando por primera vez el 0,7% e Irlanda, que afronta una particular crisis económica, destina el 0,45% a la AOD. ¡Congratulations!
 
Desde UNICEF Comité Español nos hemos esforzado estos años por demostrar con cifras y estudios que los fondos públicos que se destinan al desarrollo han contribuido a conseguir logros espectaculares en la vida de los niños y sus familias en muchos países del mundo. Y, por ello, hemos dicho todos “ahoranopodemosparar” 
 

La financiación al desarrollo necesita buenas dosis de innovación

Pero tenemos claro igualmente que la financiación al desarrollo necesita también una buena dosis de innovación. Si no, no habrá manera de afrontar la nueva agenda que se está discutiendo ahora en el mundo entero y que pretende dar respuesta a desafíos tan variados como la seguridad alimentaria, el acceso universal a la salud, la educación y el agua potable, el empleo digno, el cambio climático y bastantes más. Lo que se está empezando a llamar agenda de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible”. 
 
Pero todos los caminos llevan a Roma, y la decisión sobre qué y cuándo utilizar estos instrumentos de financiación al desarrollo innovadores que complementen a la Ayuda Oficial y a otros flujos tradicionales de capitales (como las remesas) también depende de los gobiernos. Por eso, no podemos abandonar nuestra responsabilidad ciudadana ni dejar de enviar llamadas de atención sobre la oportunidad que tenemos delante.
 
Quizás una de las más evidentes y próximas es la que apunta a la puesta en marcha del llamado Impuesto a las Transacciones Financieras Internacionales. Una vieja reivindicación de los movimientos sociales y que, por primera vez, podría estar a punto de ver la luz en la Unión Europea el próximo 6 de Mayo. No es que podamos cantar victoria (porque por ahora no está claro si ese dinero se va a destinar o no a luchar contra la pobreza), pero es un paso adelante.
 
Oa dejo este enlace por si quieres apoyar la campaña promovida por la Alianza por la Tasa Robin Hood por la que los ciudadanos europeos están pidiendo que sus líderes acuerden la implementación de una Tasa a las Transacciones Financieras, y que dediquen los fondos recaudados a generar empleo y a servicios públicos aquí en casa, a salvar vidas en los países en desarrollo y a luchar contra el cambio climático. No paremos ahora, no.