Gracias Dania

Por Belén Barbero, responsable de contenidos de UNICEF Comité Español

Ayer difundimos en nuestras redes sociales la foto de Dania, una niña siria de 11 años herida tras un bombardeo mientras jugaba a la puerta de su casa en Alepo, Siria.

Es una imagen dura, lo sabemos. Dania tiene los ojos abiertos, casi  paralizados por el terror, y su cara y su ropa están manchadas de sangre. También sabemos que fue al hospital y se salvó, y que el hospital donde la curaron  fue destruido meses después.

La instantánea, tomada por el fotógrafo sueco Niclas Hammarström, fue elegida ayer ganadora del premio Foto del año UNICEF 2013 que otorga un jurado independiente en el certamen que convocan nuestros compañeros de Alemania todos los años.

La primera reacción en el equipo de comunicación fue de impacto. No solemos recibir ni difundir este tipo de imágenes. Pero la violencia contra los niños de Siria tampoco tiene precedentes.Y nuestro objetivo es conseguir detener el sufrimiento al que se ven sometidos miles, millones de niños cada día.

Dudamos. Éramos conscientes de que la imagen iba a producir controversia, incluso cierta polémica en las redes sociales, al igual que había despertado inquietud  en  el equipo de UNICEF. Pero decidimos hacerlo.

¿Por qué difundimos esta imagen?

¿Por qué? ¿Porque siempre hablamos de cifras, de cientos de niños asesinados, de millones de niños refugiados, sin escuela, sin protección…y no parece suficiente? ¿Porque creímos que era necesario dar un paso más y mostrar la cruda realidad de lo que está pasando para que la comunidad internacional reaccione? ¿Porque cada vez estamos más intoxicados y nuestro umbral de dolor está más alto ante el horror y la barbarie? ¿Porque creemos que es nuestro deber hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar el sufrimiento de millones de niños inocentes? []

Quizá por todo ello, pero, sobre todo, lo hicimos porque la imagen refleja la dignidad de una niña de 11 años aterrorizada por la violencia.  La realidad que hay detrás de esa foto no es otra que la sufren millones de niños dentro y fuera de Siria a causa del conflicto.  Una niña siria, con manchas de sangre en la cara y en la ropa, sin heridas de gravedad y con una mirada que refleja miedo, terror. Eso es lo que realmente nos dice  esta foto.

Ellen Tolmie, directora de fotografía de UNICEF durante más de 30 años, siempre nos decía “cuando tengáis dudas sobre la publicación o difusión de una imagen, haceos esta pregunta ¿si fuera mi hijo o mi hija lo haría?”

En los últimos meses, no dejamos de ver en las notas de prensa un titular que se repite, un titular que habla de una violencia sin precedentes contra los niños. Da igual que hablemos de Siria, de República Centroafricana o de Sudán del Sur. En cualquiera de estos países están matando a los niños, un día tras otro, con la mayor impunidad. Ya no se respeta nada.

Por eso, si la  niña de la foto hubiera sido mi hija, hubiese estado de acuerdo en que su rostro, su mirada, sirviera para dar testimonio de la barbarie y el horror que es capaz de producir un ser humano.