Filipinas: perder absolutamente todo

Post publicado en elmundo.es.

En mis días en Tacloban, Filipinas, hay algo que pensaba una y otra vez: lo que significa perder todo, absolutamente todo en la vida. Este es el impacto que muchas veces tiene para la población sufrir una catástrofe natural o una guerra.

Intentaba ponerme en la piel de la gente a la que he conocido: madres, padres, niños, abuelos, jóvenes. Pero nada es comparable a vivir la pérdida en primera persona, encarne propia.

Madonna Samson, una mujer de unos 35 años, separada de su marido y madre de tres niños, fue una de las personas que sufrió una granpérdida: su casa, el único refugio para ella y su familia, y la separación con sus dos hijas, Edna, de 11 años ySofía, de 12.

A Edna y a Sofía Samson las conocí en los días posteriores al tifón en la iglesia de los Redentoristas, próxima al barrio de Magallanes, donde estaba su casa que quedó reducida a escombros. Esta iglesia fue uno de tantos lugares que funcionó como centro de evacuación para los desplazados.

Volví en muchas ocasiones a la iglesia de los Redentoristas a visitar a Sofía y Edna y a otras personas que conocí para saber cómo estaban.

La iglesia acogía todas las pertenencias que el tifón dejó a su paso: en realidad, casi nada. Era un hogar improvisado en el que se encontraban desde telas en el suelo para dormir, cunas improvisadas para los bebés, bidones de agua, kits de higiene y ropa tendida. Vivían 300 personas.

TIFÓN HAIYAN: DESARRAIGO EMOCIONAL

Después de pasar cuatro días en otras zonas afectadas por el tifón "Haiyan", lo primero que hice al regresar a Tacloban, fue ir a la iglesia de la Redención para ver cómo estaba la gente.

La iglesia estaba completamente vacía. Habían trasladado a los desplazados a otros centros de evacuación que cubrían mejor las condiciones de higiene necesarias. Otras personas habían vuelto a lo que quedaba de sus casas, donde con algunas lonas que las organizaciones daban a la población en la fase de emergencia, conseguían construir un refugio temporal.

Me inquietó pensar dónde estarían Edna y Sofía y qué habría sido de ellas. Recordaba que vivían en el barrio de Magallanes y fui a buscarlas. Magallanes era una de las zonas más castigadas por el tifón.

No encontré a las niñas, pero sí a su madre, Madonna. "He mandado a mis hijas con mi hermana a Manila. No puedo tenerlas aquí", me decía junto a lo que quedaba de su casa: ruinas. "Es la primera vez que me separo de mis niñas. Tengo pesadillas por la noche", decía Madonna.

Perderlo todo, absolutamente todo significa quedarse sinningún medio para vivir. Pero también implica el desarraigo emocional que suponen la separación familiar o la muerte de seres queridos.

Las organizaciones están trabajando para la recuperación de las zonas afectadas por eltifón Yolanda. La vuelta a la escuela de cerca de medio millón de niños, el trabajo por la recuperación de centros de salud y la reparación de sistemas de agua son algunas intervenciones que está llevando a cabo UNICEF.

Todo esto, sumado al trabajo de otras agencias humanitarias en cuestión de refugio, empleo, recuperación de la agricultura, esperamos que contribuya a que Edna y Sofía puedan volver un día a Tacloban con su madre.