El Niño en Malawi: la sequía hace sufrir a la pequeña Konja

Jolita Dezmata es agricultora en Malawi. Su marido murió hace cuatro años y ella se quedó al cuidado de sus seis hijos. Desde entonces, la vida no ha sido fácil y ha tenido que ocuparse de la granja y cuidar de los niños.

Uno de sus hijos mayores acaba de volver con su familia de la vecina Mozambique, donde ya no encontraban alimentos, debido a la sequía agravada por el fenómeno de El Niño. Una de las hijas de su hijo, Konja, sufre desnutrición aguda grave

‘’Su madre solo tiene 15 años’’, dice Jolita. ‘’Llegaron hace cuatro meses porque necesitaban ayuda para cuidar a Konja’’.

Konja sufre diarrea desde finales del año pasado. ‘’Cuando volvieron a casa me di cuenta de que la diarrea había deteriorado mucho su salud’’, cuenta Jolita. ‘’Estaba frágil y débil y esto me impulsó a llevarla al centro de salud de Dolo para que recibiera tratamiento médico’’.

En el centro de salud, Konja fue ingresada inmediatamente en el programa de alimentación, donde ha estado recibiendo alimento terapéutico. Se trata de una pasta que se puede consumir inmediatamente, sin que sea necesario mezclarla con agua.

EL NIÑO EN MALAWI: "SOBREVIVIMOS CON NENÚFARES"

A pesar de que el alimento terapéutico está haciendo efecto, se trata solo de una solución a corto plazo y la situación alimentaria en su hogar es crítica. ‘’Sobrevivimos con nenúfares’’, explica Jolita. ‘’No podemos comprar maíz en el mercado todos los días’’.

Como el maíz está fuera del alcance de la familia de Jolita, ella se levanta a las 4 de la mañana y camina unos 25 kilómetros junto a otra mujer del pueblo. Este paseo las lleva a través del río Shire, infestado de cocodrilos, donde recolectan nenúfares. Después vuelven tarde por la noche y los preparan para la cena. 

‘’Da miedo. Hay muchos cocodrilos en el río, pero no tenemos elección’’, cuenta. ‘’No puedo dejar que mis hijos y nietos mueran de hambre porque haya cocodrilos. Solo tengo que ser valiente. Los nenúfares escasean este año y no sabemos qué pasará cuando se acaben’’.

Jolita recuerda cuando su marido estaba vivo. ‘’Nunca habíamos tenido un hijo con desnutrición. Solíamos producir suficiente comida, pero los últimos dos años han sido malos. Quizás se deba al cambio climático’’.