Día Mundial de la Ayuda Humanitaria: ¿Cómo vive un trabajador de UNICEF en terreno?

Hoy, 19 de agosto, se celebra el Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, una jornada especial para reconocer y apreciar el trabajo de nuestros compañeros en terreno en todo el mundo.
 
Uno de ellos es Ahmad, que ha trabajado durante más de dos años para UNICEF en Iraq ayudando a los refugiados y las familias desplazadas hasta que tuvo que abandonar el país y hacer el peligroso viaje para llegar a Europa.
 
>> Cuéntanos un poco cómo es trabajar para UNICEF ​​en Iraq
Ser trabajador humanitario es la profesión más difícil y, a la vez, la más gratificante que te puedas imaginar. Ha sido desafiante, debido a los muchos horrores que he tenido que presenciar en Iraq y Siria, sin tener el tiempo para detenerte y procesarlos. Y gratificante porque trabajando con UNICEF puedes ver los cambios tangibles que pueden salvar vidas de los niños.
 
Siempre he querido trabajar para los niños que necesitan nuestra ayuda. Mi sueño se hizo realidad: conseguí llegar a trabajar para UNICEF, pero no fue en un país lejano, como me había imaginado en mis sueños de infancia. Desgraciadamente, y debido al conflicto, me tocó ver el horror en mi propia casa, trabajar por mi propia gente.
 
>> ¿Cómo era tu día a día como trabajador humanitario?
Mi papel era el de facilitar las comunicaciones bidireccionales entre las familias y los niños en el campo de refugiados y la oficina del UNICEF. Cuando desde UNICEF iniciamos nuevas campañas de agua, saneamiento e higiene, o de vuelta a la escuela, yo llevaba a cabo actividades de movilización con la comunidad para hacerles saber que se podían beneficiar de ellas y asegurarme de que el mayor número posible de niños estaba recibiendo la ayuda que necesitaban. Cuando se dieron brotes de hepatitis u otras enfermedades en el campamaneto, yo me encargué de explicar a las familias cómo era el tratamiento para los niños.
 
>> ¿Qué era lo mejor de tu trabajo?
Lo mejor de este trabajo fue la felicidad que me llenó cuando vi las mejoras de los niños en el campamento. Sólo tengo que comparar, por ejemplo, la situación que había cuando llegaron al campo los primeros refugiados en 2011, cuando las únicas instalaciones eran pequeñas tiendas dispersas, con la situación dos años más tarde: había una escuela donde los niños recibían clase y un centro de salud donde las mujeres podían llevar a sus bebés para que estuvieran sanos y bien alimentados. Los refugiados en el campamento se encuentran todavía en una situación muy difícil, pero con el tiempo las cosas van cambiando para mejor.
 
He visto de primera mano cómo las cosas pueden cambiar para mejor incluso para los niños más traumatizados. Eso me hace sentir muy orgulloso de haber formado parte en esto y haber creado un cambio positivo en la vida de tantos niños.
 
>> ¿Hay algo que te sorprendiera del trabajo en terreno con niños?
Una cosa que me sorprendió de mi tiempo trabajando en el norte de Iraq es el poder unificador del deporte. En Iraq, y en todo Oriente Medio, la gente está loca por el fútbol. Niños de diferentes orígenes y diferentes religiones se unen cuando se trata de fútbol. Se reúnen para jugar al fútbol al aire libre o para ver los partidos, ya que a menudo son de los mismos equipos.
 
Puede sonar gracioso para los extranjeros, pero en Oriente Medio los equipos de fútbol más populares son el Real Madrid, el F.C. Barcelona y el Manchester United, y ver sus partidos realmente ayuda a la gente y a los niños. El deporte es una maravillosa manera de unir a la gente, especialmente a los niños.
 
>> ¿Por qué decidiste abandonar Iraq?
Me convertí en padre y mi vida cambió. Mi esposa y mi hija estaban todavía en Alepo. Yo aún no conocía a la pequeña y cuando estaba en el campamento y trabajaba con niños no podía dejar de pensar en cómo estaría mi hija. 
 
Yo recibía a las familias que huían de la violencia de Mosul y, un día, llegó una mujer con una bebé de un año. La ayuda a registrarse y la niña empezó a llamarme "papá." Su madre me contó que su marido había sido recientemente asesinado por militares. Mi propia hija tenía aproximadamente la misma edad que esa bebé huérfana y yo seguía sin conocer a mi propia niña. Eso me hizo pensar en que tenía que volver para conocerla y protegerla.
 
>> ¿Cuál crees que es el mayor desafío para el personal de UNICEF en terreno?
Lo que la gente necesita entender sobre el personal de UNICEF que trabaja en lugares como Siria y la región es que la magnitud de la crisis que están tratando de hacer frente es simplemente inmensa. Hay un gran número de personas desplazadas. Según cifras recientes, más de 7 millones de personas son desplazados internas en Siria, y más de 5 millones de personas se han refugiado en los países vecinos. Y la mitad de estos 12 millones de personas desplazadas son niños... esa es la parte realmente difícil, porque estos niños son extremadamente vulnerables y con frecuencia han tenido que pasar por traumas inimaginables.
 
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